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Durante los últimos meses ha ido creciendo la fama de Jessica Chobot, amiga y compañera de IGN a quien tuve la “suerte” de conocer durante un E3. Y no os voy a engañar, lo nuestro no fue una historia duradera sino flor de una noche que cayó cual hoja caduca por el peso de unas circunstancias que convirtieron mi primera visita a Los Angeles en un auténtico infierno.

Todo empezó cuando el medio por el que me dejaba la vida había sido invitado a última hora por una conocida marca que fabrica playstations y tiraron de la hucha en la que echábamos un euro por llegar tarde o escupir al suelo para pagarme el viaje.

Bailonga

- Bueno - les dije-. Voy a estar cinco días en Los Angeles; digo yo que me daréis dinero para los gastos de alojamiento, manutención y que en mi nómina se reflejará un buen montante económico en concepto de dietas.
- ¿Lo qué?
- Digo que me pagaréis gastos de alojamiento y que me daréis dinero para zampar
- Jajaja…

Tras treinta segundas escuchando como se reían a mi costa decidí que era hora de hacer la maleta. Mientras salía del despacho del jefe mis compañeros se arremolinaban alrededor, como un Jesucristo rodeado de leprosos. Oye, me traerás un Sony VAYO, que a la vuelta te lo pago. Mucha suerte y ni se te ocurra pasar peyote por la frontera mexicana. Tío, llévate comida que allí se pasa mucha hambre.

Sus ruegos y consejos me la traían floja, pero el tema del avituallamiento me consternaba. Llevaba media vida nutriendo mi fornido pechamen con un pollo hervido diario y tres horas de gimnasio. Una semana a base de hamburguesas y otra fast-food estilo Taco Bell podían dar al traste con una vida dedicada al sacrificio físico.

Corrí a casa y me puse a hacer la maleta para partir raudo al aeropuerto: condones, lubricante, bolas chinas, gafas de sol, tanga de leopardo, camisas hawaianas y dos pares de chanclas. El resto del espacio lo rellené con cuatro botellas de 2 litros en las que había mezclado las dosis justas de aminoácidos, vitaminas, proteínas y creatina para que el asunto de la nutrición no fuera problema: cada día, llenaría una petaca que serviría de almuerzo mientras cubría la feria. Hombre prevenido vale por dos. Y en mi caso, por tres.

El viaje hasta Los Angeles transcurrió sin sobresaltos, pero a la hora de recoger la maleta, ésta parecía no tener prisa por salir. Esperé, esperé y esperé. Nada. Al cabo de una hora un amable guardia del tamaño de un armario empotrado se acercó hacia mi persona.

- ¿Es suya esta maleta, señor?
- Desde luego. Ya era hora de que me la trajeras, amigo, que uno no viene a Los Angeles a contemplar los letreros del aeropuerto.
- Señor, puede acompañarme por favor.
- No, no es necesario. Conozco la salida.
- Señor, ¡haga usted el favor de acompañarme!

Seguí al agente del orden más grande que había visto en mi vida y tras recorrer varios pasillos repletos de mexicanos esposados con cara de angustia, me introdujeron en un despacho con una mesa y dos sillas.

- Siéntese, por favor.
- Oiga, amigo, tengo un poquito de prisa. Me están esperando en la Feria, ya sabe. La de los juegos y eso.
- Señor, debo hacerle unas preguntas.
- No me ha entendido, no tengo tiempo para encuestas. Ponga que sí a todo, que me tengo que ir.

Hice ademán de levantarme, pero el amigo 2×2 me soltó una guantada del revés que me puso la cabeza como a la niña de El Exorcista. Parecía que en los USA se tomaban muy mal que no respondieras las encuestas.

- ¿A qué ha venido usted a Estados Unidos?
- A la feria de videojuegos. Soy periodista.
- ¿No ha venido usted a delinquir?
- No, no es esa mi intención.
- ¿Es usted terrorista? ¿Es usted amigo de Bin Laden?
- No, señor.

El cuestionario se extendió unos veinte minutos tras los cuáles el agente de la policía me dijo que habían detectado una sustancia sospechosa en mi maleta.

- ¿Eso que lleva en la maleta es Anthrax?
- No señor. A mi me gustaban más los Judas Priest…
- Creo que vamos a tener que hacer un análisis a fondo por si lleva usted otras sustancias prohibidas en su organismo.

Mientras deseaba con todas mis fuerzas que las medidas de seguridad estadounidenses no detectaran el café con porras que había tomado en Madrid, el Super Cop me instó a bajarme los pantalones y a ponerme mirando hacia Florida…

- Oiga, no es necesario. Si las porras una vez digeridas, lo que queda sale solo…

El resto de la historia, la de cómo un policía de color de dos metros de altura entró en Urgencias del Hospital de Northridge con un blanco introducido en su antebrazo derecho merecería un capítulo aparte. Pero estoy escribiendo esto para contaros como conocí a Jessica Chobot…

El caso es que tras curar el desgarro, ser fichado por la policía y perder mi único sustento nutricional, las horas que pasé dentro del Centro de Convenciones de Los Angeles fueron un deambular de stand en stand en busca de comida. Si había una presentación de un videojuego mexicano y ofrecían tacos gratis, ahí estaba un servidor dispuesto a rellenar el buche; que se trataba de un juego de pesca japonés y ofrecían gratis sushi, pues me iba a otro stand a buscar comida de verdad.

En mi penoso deambular llegué a un lugar que llamó mi atención, donde una muchacha morena y con pinta de golfilla lamía una especie de consola portátil. ¡Son de chocolate!, pensé ¡Son de chocolate! Y raudo como un rayo me lancé a devorar pantallas de azúcar, botones de gominola, gepeus de gelatina.

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Sin embargo, la chica no parecía tener muchas ganas de soltar el postre y seguía lamiendo, arriba, abajo, arriba, abajo. Pensé que lo mismo era un maniquí, una máquina avanzada para la venta de productos y que tal vez habría que echarle una moneda. Introduje un dólar en su escote para ver si me salía el premio gordo. Y vaya si salió…

- Oye, si te quieres acostar conmigo te va a costar un poquito más que ésto.

Ops. Era una mujer de verdad, de ojos verdes y labios de terciopelo. Al comprobar la dulzura de su voz pensé que podía pasar un poco de hambre en el estómago, pero que mi bragueta no tenía por qué sufrir las mismas calamidades.

- Lo siento, pensaba que la consola era de chocolate. Verás, es que he tenido un incidente en el aeropuerto…

Le conté la historia del hospital, los 200 puntos de sutura, la denuncia del polí 2×2 por haber intentado partirle el brazo con mi esfínter. Mostraba interés y parecía preocupada. Sonreía en cada frase, me preguntó de dónde venía, si llevaba mucho tiempo escribiendo… Se interesaba por un alma que había sufrido lo indecible para llegar a su ciudad. Y por los 10 centímetros y medio que se adivinaban en mi entrepierna.

- Mira, no sé si te pareceré un poco ligera de cascos, pero me gustas. Además… nunca me he acostado con un español y según me han comentado, sois grandes amantes… ¿Qué te parece si nos perdemos un rato en el reservado que hay detrás? Pero debes decirme algo bonito en tu idioma, el francés, que es la lengua del amor…

Mientras caminábamos hacia el reservado tuve que improvisar algo. No se me ocurría nada bonito, pero bueno, como tampoco me entendía decidí dedicarle una jota grosera:



“Yendo a por zampa al stand te he visto el culo
y si no te lo he visto, me lo figuro.
Yendo a por zampa al stand te he visto el coño
y se me ha puesto el penacho como un madroño”

Ni qué decir tiene que le entusiasmó la interpretación y que según entramos en el reservado estaba más mojada que la fuente de Canaletas. Nos apresuramos a quitarnos la ropa mientras nos besábamos con pasión; la cosa era fácil, ella no llevaba bragas y mis calzoncillos habían sido requisados como prueba en el Hospital.

Antes de que me diera cuenta estábamos dándole al tema, y digo antes de que me diera cuenta porque literalmente no lo hice. Era un gusano entrando en un túnel del metro. Si hubiera tenido que esconder un balón de rugby relleno de farlopa no habría encontrado un lugar mejor. Yo no sentía nada, pero ella cabalgaba como una amazona, como una Camilla Parker Bowles con un siglo menos, y chillaba como una gata en celo mientras es violada por un jaguar.

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Ella seguía disfrutando, pero la campana gaussiana me impedía dejar de pensar en cosas como, ¿cuántos hombres habrán entrado por esa puerta para que esté tan abierta? Y es que un servidor es muy escrupuloso con sus bajos y tales pensamientos, más el factor de no estar actuando con soporte profiláctico, me estaban poniendo enfermo. Así que mientras ella seguía dando ritmo a sus caderas tuve que preguntarle con cuántos hombres se había acostado.

- A ver déjame que cuente - Se explicaba con gritos entrecortados- uno, dos, tres… unos diez o así…

Bueno no son tantos pensé, yo lo había hecho por lo menos con el doble…

- … antes de la Primera Comunión. Luego llegó el instituto dónde las otras chicas me llamaban Jessie La 3×2… aquí podríamos contar otros diez… cada curso y contando que repetí COU un par de veces… Oye, ¿los profesores cuentan?…

Yo cada vez me estaba poniendo más nervioso. Sudaba a chorros, hacía cálculos mentales y no me salían los números… no puede ser, si toca a una picha distinta por semana, el doble de pelotas…

- … y luego llegó la universidad; a ver, llevamos ¿cuántos? ¿Ciento diez? ¿Ciento quince?… Si contamos al decano… y recuerdo una noche… por cierto, ¿el quinteto titular de Los Ángeles Lakers cuenta como uno o como cinco? Lo digo porque como fueron los cinco a la vez más el utillero, creo que cuentan como uno…

No aguanté más, la empujé con todas mis fuerzas para quitármela de encima de la repugnancia que me invadió. Su menudo cuerpo salió volando y su cabeza chocó contra una mesa del reservado. Quedó insconsciente, la sangre manaba de su frente y empapaba la sucia moqueta. Y en ese preciso instante hice lo que un hombre tiene que hacer, lo que cualquiera de vosotros habría hecho en mi situación: abrí su bolso, saqué el frasco de colonia y me desinfecté el pene; habría acercado una cerilla para matar las ladillas, pero era lo único que seguro no me podía pegar… Cogí su cartera, las llaves del coche y me fui cagando leches camino de México.

En la frontera de San Diego un guardia de aduanas mexicano me hizo parar el coche y me instó a que abriera el maletero. Tras comprobar lo que había dentro, se acercó a la ventanilla y me dijo:

- Señor, ¿acaso eso que llevan en el maletero es anthrax?

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Comentar: ( 16 hasta ahora)

16 Comentarios to “Aventuras y desventuras de un periodista de ésto de los marcianitos 13: Jessica Chobot y yo… y el quinteto titular de Los Ángeles Lakers”

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XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

pero qué bueno XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Me parto, en serio XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

akihabarablues
30 Abril 2008
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muy bueno, buenissiomo, jajaja

Ray
30 Abril 2008
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¡Cabrones! ¡Que estoy en el curro!

¡¡¡¡LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!!

adastra
30 Abril 2008
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- Oiga, no es necesario. Si las porras una vez digeridas, los que queda sale solo…

Dios mio.. por intentar ahogar la risa me ha salido un chillidito maricón y mi compñero me ha mirao raro.. cabron xD

wako
30 Abril 2008
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jajajajajajajajajaja

“…cómo un policía de color de dos metros de altura entró en Urgencias del Hospital de Northridge con un blanco introducido en su antebrazo derecho…”

“…Le conté la historia del hospital, los 200 puntos de sutura, la denuncia del polí 2×2 por haber intentado partirle el brazo con mi esfínter…”

jajaja momentos q nunca se borraran de mi mente jajaja

Tenguman
30 Abril 2008
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Joder, esto es demasiado.
He tenido que dejar de leer con lo de los Judas Priest.

Sublime se queda corto. El mejor, …y creo que va a ser insuperable.

Roswell
30 Abril 2008
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Como siempre, genial. Cada vez son mejores. Pobre Jessi, creo que ninguno de nosotros la volverá a mirar igual de ahora en adelante.

BuEnO
30 Abril 2008
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Que grande que eres tio XDDDD

“…Le conté la historia del hospital, los 200 puntos de sutura, la denuncia del polí 2×2 por haber intentado partirle el brazo con mi esfínter…”

Ésa parte ha sido buenísima.

He leído los anteriores, y éste sin duda es el mejor. A ver si te superas para el siguiente ;)

AJ
30 Abril 2008
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o_O, pensaba que alguno de los antiguos que ahora no recuerdo era insuperable:

IM-PREZIONANTE, vaya jartá de reir que me he pegado xDDDDDDDDDDDDDDDDDDD, de chapeau.

Gamboi
30 Abril 2008
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aqui un video de la amiga xD
http://www.youtube.com/watch?v=HmnZTKp-g5A

jeze
1 Mayo 2008
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es muy dios xDDDDDDDDDDDDDDDD menuda panzada a reir mi helmano xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Pero de lo de tu culo… ya estas bien no? xDDDDDDDDDDDDDDDDDDddd

dpduran
1 Mayo 2008
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“¿cuántos hombres habrán entrado por esa puerta para que esté tan abierta?”

Buenísimo xDDD

The-RockeR
3 Mayo 2008
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Cita

es muy dios xDDDDDDDDDDDDDDDD menuda panzada a reir mi helmano xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Pero de lo de tu culo… ya estas bien no? xDDDDDDDDDDDDDDDDDDddd

No me viste el otro día que aún andaba trasquilado

casidios
5 Mayo 2008
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[...] correctas. Primero ten claro que estos monstruos tienen mucha más experiencia que tú, que yo y que Jessica Chobot. Bueno, no tanta. O igual sí. La cuestión es que sólo te van a soltar el titular que ellos [...]

que buena hisotria t has inventao tio xD

fgsfg
5 Julio 2008
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Dios! pero…¿cómo es posible que no hubiera visto esto?!!!

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

choroman
11 Octubre 2008
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