Texto reciclado de otro texto de Akihabara Blues para la ROX de Junio
Hay algo en los videojuegos musicales que atrae poderosamente la atención de los que somos de la llamada Generación ZX. Los que crecimos mamando de los Spectrum, Atari y Amstrad y que cercanos, o incluso superando la treintena, comenzamos a posar con barriga cervecera, se nos ve el cartón y quién más y quién menos se ha planteado esparcir su semilla y fabricar un retoño que herede con orgullo una ludoteca en la que se encuentran enmarcados Abu Simbel y Army Moves.
Muchos de nosotros hemos soñado con ser estrellas del rock, con tener la voz de Bruce Dickinson en sus años mozos, tocar un doble bombo como Lars Ulrich, rasgar la guitarra como Lee Ranaldo, saltar al escenario con unas mallas blancas marca-paquete como Axl Rose o componer temas tan bellos como Alejandro Sanz (sic.)… Muchos hemos fantaseado con terminar un concierto y tener a nuestra disposición una pléyade de groupies frescachuelas ansiosas por secar nuestro sudor (a ser posible con sus tangas); hemos imaginado escupir desde lo alto del escenario y que un público al borde del éxtasis peleara por atrapar el esputo con un mini de calimotxo elevado a los cielos. Con tener una mansión en el Caribe o la Ribera Francesa y ser vecinos de Mick Jagger, lanzarnos desde lo más alto de la torre de luces y que una marabunta de manos entregadas nos hiciera navegar sobre un océano de cabezas y brazos. Con morir jóvenes, aunque depresivos, alcoholizados y gordos como un tonel, de una sobredosis en un sucio motel mexicano. Que nuestras cenizas fueran esparcidas al viento en el desierto de Sonora, donde Carlos Castaneda y su querido Don Juan nos descubrieron que existe una realidad aparte, y que nuestros restos sirvieran de abono a una planta de ayahuasca que crecería de los deshechos de nuestra negra alma.
Mi amigo Héctor, a la izquierda, y yo mismo, a la derecha, en el año 1992, cuando intentaba dejarme el pelo como Martin L. Gore. Me está tocando el culo porque llevábamos un pedo espectacular en uno de los clásicos meetings que celebrábamos anualmente en la Casa de Campo de Madrid antes de que se convirtiera en el burdel de la capital.
Rock Band es, al igual que Guitar Hero, una tabla de salvación hacia unos sueños de adolescente que parecían olvidados y que, desgraciadamente, fueron enterrados por la torpeza digital de algunos, el mal oído musical de otros y por las voces de padres y educadores que nos instaban a adaptarnos al sistema, aprender a memorizar, obedecer y a buscar la opción más práctica para ser alguien en la vida: el sacrificio laboral.
Para algunos de nosotros, sendos títulos de Harmonix son algo más que una experiencia jugable o un entretenimiento con el que pasar el rato. Son un agujero en el tejido espacio- tiempo hacia unos sueños de juventud que creíamos enterrados en lo más profundo de nuestra consciencia. Son una puerta abierta para convertirnos, aunque sólo sea unas horas, en esas estrellas del rock que nunca conseguimos ser. Aunque para alcanzar ese sueño tengamos que pedir una ampliación de la hipoteca…
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5 Comentarios to “[Opinión] Todos hemos soñado con ser una estrella del rock”
akihabarablues
7 Mayo 2008![]()
Dios Toño.. la foto es espectacular.. xD
La foto es de portada de revista del corazón.
Uy uy, creo que has abierto la veda para mostrar todas las fotos que tengo tuyas XDDDD El caso es que en casi todas estais metiendoos mano….o estabais pedo siempre, u os gustaba el roce entre machotes….





1. Ray (37)
2. Roswell (36)

















Amén.
PD: La foto es brutal XDDD