Hacía ya bastante tiempo que no os escribía un capítulo de mi biografía, pero debéis comprender que los incidentes de Los Ángeles y la pérdida de mi antiguo trabajo habían minado tanto mi estado físico como anímico. Me planteé varias opciones, incluso, no lo voy a negar, estuve a punto de hacer la calle para pagarme las sesiones de terapia. Por si no lo sabéis, duele más la humillación que 200 puntos en el culo. Afortunadamente ya he rehecho mi vida y sigo trabajando en la profesión para la que llevo estudiando desde que mis padres me regalaron la NES. Eso sí, aún tengo que escribir de pie.
No hace mucho me tocó ir a la presentación de una nueva máquina de videojuegos. Las presentaciones de consolas nuevas son, de todos los tipos posibles de presentaciones, los más aburridos. Están repletos de periodistas, nacionales e internacionales, de invitados, de amigos de los amigos, de directivos, de publicistas, de modelos, de camareros y de los clásicos parásitos que se cuelan en los eventos de este tipo. Sin embargo, tienen algo positivo. El presupuesto para organizarlos es mucho mayor y eso repercute directamente en la cantidad de copas que puedes tomar y en la calidad de la comida que van a servir.
Otra peculiaridad de presentar un nuevo hardware es que el Presidente de la compañía y el resto de altos cargos utilizan a las masas reunidas para darse un homenaje. Normalmente se usa una platea o un escenario, se apagan las luces para que se haga el silencio y de repente salen iluminados recibiendo ovaciones y aplausos. No sé si piensan que son Bob Dylan saliendo a un concierto. A mi me recuerdan más a un cura ofreciendo un aburrido sermón dominical o al presidente de una consultora aburriendo al personal contando los millones de euros que han ganado durante el año y echando de menos a los compañeros que fueron víctimas de los recortes. Hipócritas con los bolsillos llenos de dinero.
Si la cosa no estaba ya lo suficientemente aburrida, tras los directivos había una exhibición de artes marciales en la que invitaban al público a subir al escenario para aprender a controlar un nunchako, un bokken … Y en el mismo instante en que aprecié la figura de Pipaman haciéndose hueco y atropellando a la gente para subir el primero al escenario cogí la mochila con el material promocional y me fui a la barra a tomar un trago.
Pensaréis: esta historia ya nos la has contado. Y no voy a negar que haya similitudes, pero yo, Juan Constantino, había cambiado. Apreciaba la soledad de una barra y de la charla con el barman. Disfrutaba de la presencia de las azafatas sin decirles groserías ni intentar emborracharlas para llevarlas a mi apartamento, grabarlas manteniendo relaciones sexuales y subir los vídeos a internet. Estaba tranquilo, apurando una copa y estudiando el comportamiento de la prensa, de los invitados. Me parecía que cada presentación a la que había asistido era una recreación de un bucle espacio temporal donde no cambiaban los comportamientos, sólo las caras y los nombres…
Hasta que apareció ella. Cualquiera habría dicho que era un ángel, pero movía sus caderas como el mismísimo demonio. En ese instante no comprendí que hacían doscientas personas mirando los efectos Dx10 en una pantalla gigante en lugar de contemplar a una Eva que se había escapado del paraíso. Ella sabía que era guapa. Sabía que cualquier hombre que la viera no podía no desearla y, tal vez por eso, la angustia que le producía no sentirse objeto de todas las miradas en un recinto repleto de testosterona la estaba consumiendo.
Iba de un lado a otro, mirando a izquierda y derecha, buscando unos ojos que se fijaran en su escote, suplicando una cabeza que girara tras sentir sus tacones… Sin embargo, el público allí presente la ignoraba, atentos a lo que sucedía encima del escenario, observando atentos los televisores y no una minifalda que habría resucitado no a uno, sino a un ejército de Lázaros. Y por una vez en su vida estaba sintiendo que no era su cuerpo el objeto más deseado. Y eso la estaba matando.
Al cruzarse nuestras miradas respiró aliviada. Por fin un hombre había advertido su presencia. Permitidme añadir, uno joven y guapo. Y fue directa a la barra, no para hablar con él, conmigo, sino simplemente a mostrar su mercancía y así sentirse anhelada. A buscar en una mirada la aprobación que no había conseguido en toda la noche. Cuando pasó a mi lado, con media sonrisa en la boca y una furtiva mirada, no pude reprimirme, y con mi habitual elegancia le susurré Combien, mademoiselle?
Ella se dio la vuelta y sonrió. Eres francés, me preguntó. Y yo le dije que no. No quería seducirla por hacerle creer que era alguien que no era. Quería que se fijara en mi tal como era: un periodista de videojuegos con una cicatriz de doscientos puntos en el culo.
¿Sabes que me parece muy romántico que un hombre le diga cosas a una chica en francés? Y aunque estuve tentado de decirle embrasmuá, mitondua danmocul, el ojete aun me escocía y preferí sugerir únicamente un Bulebú cuchea veqmuá… sexuár.
Me cogió de la mano y fuimos corriendo hacia el baño. Me preguntó si no preferiría echar una partida y le dije que si tuviera que elegir una recreativa sería la de su cuerpo. Y puedo juraros que era el cabinet más bello que había admirado en un salón recreativo. Empezamos a besarnos, a quitarnos la ropa… Su cara parecía decir please, insert coin, su boca era la ranura en la que introducía la moneda de mis besos. Le quité la camisa e imaginé los botones select y start y los mordí con fuerza para que empezara de una vez la partida. Siempre había imaginado una recreativa con función de vibración y es lo que tenía en mis manos. Ella agitaba el joystick, despreocupada, tal vez buscando conseguir un récord de velocidad. Y es lo que consiguió. Hubiera deseado tener vidas infinitas y que no hubiera salido el Game Over hasta alcanzar al jefe final, pero lo cierto es que terminé la partida antes de concluir la primera fase.
¿Ya?, me dijo. ¿Cómo?, contesté. ¿Que si ya? Y le dije que aún no, que nos fumábamos un cigarro y me dejaba su teléfono para continuar la partida otro día… pero parece ser que no estaba por la labor. Ella quería que terminara el juego dignamente, escribiendo en el libro de récords con mi lengua, sus ojos pedían con ansia que acariciara el botón de Please, continue…, pero cuando le sugerí que la partida había terminado se marchó con cara de enfado. Es lo que tienen los arcades tan exigentes, no basta una partida rápida para sacarles todo su jugo.
Cuando salí del baño los directivos llevaban a Pipaman como si fueran guardaespaldas protegiendo al Rey de un grupo de punkis, apartando a los miserables blogueros para que el representante de un medio impreso fuera el primero en probar la consola. No podía aguantarlo más. Tenía que irme. Y mientras me dirigía hacia la salida apareció otra amable azafata. ¿Ya te marchas? ¿Tan pronto? Tengo una máquina libre por si quieres echar una partida… Le ofrecí la mejor de las sonrisas y me fui. Por hoy ya había jugado bastante.
Relatos anteriores:
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7 Comentarios en “Aventuras y desventuras de un periodista de ésto de los marcianitos 14: Bulebú cuchea veqmuá…”
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+18 por favor XD XD XD
Ray
Te diría que me decepciona un montón que no te hubieras transformado en un demonio sexual tipo Urotsukidoji y le hubieras dado su merecido a la felina,pero…mientes! fantasma!,y te has descubierto tu solito,nadie conoce la cara de Pipaman!!!(ni siquiera Chuck Norris)
choroman
[quote comment="140400"]Te diría que me decepciona un montón que no te hubieras transformado en un demonio sexual tipo Urotsukidoji y le hubieras dado su merecido a la felina,pero…mientes! fantasma!,y te has descubierto tu solito,nadie conoce la cara de Pipaman!!!(ni siquiera Chuck Norris)[/quote]
Pues te aseguro que iba a ponerla de unas fotos que hizo jorgho en una presentación, pero me he contenido
Kristian es amiguete y le preguntó si nos leía y le dijo que no… Kristian se alegró, obviamente XDDDDD
casidios
[quote comment="140402"][quote comment="140400"]Te diría que me decepciona un montón que no te hubieras transformado en un demonio sexual tipo Urotsukidoji y le hubieras dado su merecido a la felina,pero…mientes! fantasma!,y te has descubierto tu solito,nadie conoce la cara de Pipaman!!!(ni siquiera Chuck Norris)[/quote]
Pues te aseguro que iba a ponerla de unas fotos que hizo jorgho en una presentación, pero me he contenido
Kristian es amiguete y le preguntó si nos leía y le dijo que no… Kristian se alegró, obviamente XDDDDD[/quote]
Obviamente!…XDDDDDD
PD: Has tomado la decisión correcta,no conviene irritar a los dioses.XD
choroman
¡Qué bueno! Me encanta esta sección, ya se echaba de menos
eilex
Muy guapo!!! Echaba ya de menos un aventuras y desventuras XD Eso del pipaman utilizando los nunchakus lo ví con mis propios ojos!!!! Pero me ocurrió como al prota, se me iba la mirada a las azafatas de xbox, vestiditas de verde…..donde esté una mujer, que se quite todo!!!!
Jorgho
[quote]Quería que se fijara en mi tal como era: un periodista de videojuegos con una cicatriz de doscientos puntos en el culo. [/quote]
XDDDDDDDDD
Sendoa