Análisis de La Mulana EX para PSVita

Muchos de los que nos lanzamos a por una PSVita la tenemos cogiendo polvo en la estantería. El lento goteo de títulos que llega a la portátil de Sony no es suficiente para levantar una máquina abandonada por la compañía que la hizo nacer.

La Mulana

No obstante, de vez en cuando, aterriza en la plataforma un título que hace que revolvamos en los cajones para buscar el cargador y volver a darle caña a la consola durante muchas horas en la que nos olvidaremos de la agridulce situación que atraviesa: es el caso de La Mulana EX.

Aún así, de nuevo, tenemos que girar la cabeza hacia el panorama indie a la hora de hablar de juegos que merecen la pena. La Mulana EX llega 10 años después de su lanzamiento original en PC (3 años si contamos a partir del remake) repitiendo una situación que a muchos agrada y a otros incomoda, y que está volviendo a PSVita una máquina tremendamente potente destinada a recibir ports de títulos que tienen ya su tiempo, de “carne de Humble Bundle 10 veces más cara”, como muchos critican. No obstante, ya sabéis que servidora es de la opinión de “más vale tarde que nunca” y hay ciertos títulos que le sientan a la portátil como un guante gracias a la fantástica pantalla que tiene y lo cómodo que es jugar en cualquier lugar con ella. Después de lanzamientos como Spelunky, Rogue Legacy o Steam World Dig, La Mulana EX viene a formar parte de este elenco, trasladando una aventura desde el PC con muy buenos resultados.

La Mulana EX es un título de plataformas 2D al estilo Metroidvania (exploración basada en el backtracking) que bebe lo mejor de tiempos pasados donde las resoluciones o las partículas no le importaban a nadie. Nos ponemos en las botas de Lemeza Kosugi, un aventurero a lo Indiana Jones, con su látigo y todo, dispuesto a desentrañar los misterios que encierran las ruinas de La Mulana, donde muchos han entrado y nadie ha salido.

No dejéis que os engañe su aspecto simpático: este título ha recibido (y merecidamente) el apodo de “el Dark Souls de las plataformas”, no solo por su dificultad, sino por su propuesta de exploración abierta. Pero ojo, que lo complicado de este juego no reside en calcular saltos, sino en enfrentarnos en desigual combate a monstruosos jefes finales y a intrincados puzzles. Este último apartado marca uno de los pilares fundamentales de La Mulana EX, ya que si no le damos un poco al coco, nos tiraremos horas y horas vagando por las ruinas sin poder avanzar. Mientras jugaba, no podía evitar recordar los momentos en los que me tocó enfrentarme a la mente infernal de Fish en FEZ. La Mulana EX también conseguirá sacar de quicio al más pintado, pero sus acertijos toman un rumbo distinto, más lógico, más enfocado a la recolección de información, pero igualmente retorcido.

Y este es otro de los puntos clave del juego: la información. No os extrañéis si leéis por algún sitio que lo más recomendable para jugar a La Mulana EX es tener un papel y un lápiz al lado, porque probablemente es una de las mejores ayudas que podáis poseer. A lo largo de las ruinas, encontraremos numerosas tablillas que, a priori, solo narran pasajes que tienen que ver con la historia que rodea a La Mulana, pero que encierran mucho más. Aquí es donde entra en juego el objeto más importante que tenemos durante la aventura: el ordenador portátil. Este aparato nos servirá para cargar todos los programas que compremos y encontremos, cuya principal finalidad es facilitarnos la tarea de pelearnos con todos los acertijos, bien sea traduciéndolos, pudiendo guardar conversaciones, mapas, localizaciones de objetos y mucho más. La memoria de este ítem es limitada, por lo que, dependiendo del momento, debemos elegir qué programas llevar activos y cuáles no.

El ordenador no está ahí para solucionarnos la vida, ni mucho menos. Nuestra habilidad para leer entre líneas y atar cabos será lo único que nos permita avanzar. Hay puzzles bastante sencillos, con alegorías muy directas a elementos que debemos destruir en un orden concreto, por ejemplo. Otros harán que tengamos que estrujarnos algo más el cerebro al leer una historia que hay que relacionar con los decorados del área en la que nos encontramos, recurriendo a un mecanismo para que sucedan cambios en los mismos y podamos alcanzar nuevas zonas. La mayoría de las veces nos resultará imprescindible contar con los llamados “pesos” en nuestro inventario, que nos permitirán accionar interruptores al depositarlos sobre los mismos. La gracia del asunto reside en que no todos estos mecanismos nos permiten avanzar, sino que muchos de ellos desencadenarán trampas en forma de púas afiladas, roturas del suelo por el que caminamos, desprendimientos o cierres de puertas.

Por norma general, seguiremos la misma mecánica; necesitamos encontrar dos elementos: el Ankh que encierra al jefe final de la fase y la joya roja que nos permite liberarlo de su confinamiento dentro de este. Los enfrentamientos contra ellos son un cóctel de frustración y diversión que recuerdan de nuevo, inevitablemente, a ese placer sadomasoquista que es jugar a Dark Souls. Nuestros movimientos deben ser calculados al milímetro, y perfectamente sincronizados con los patrones que observemos en el comportamiento del jefe. Hay algunos combates que probablemente nos llevarán más de una veintena de intentos, y darán ganas de tirar la consola por la ventana. Afortunadamente, los enemigos comunes no nos causarán tanto sufrimiento y derrotarlos será mucho más sencillo, pero de nuevo, un paso en falso o demasiada despreocupación pueden acabar en una sorpresa muy desagradable. La Mulana EX no permite que te confíes en ningún momento.

Centrándonos en el apartado de plataformeo y exploración, nos enfrentamos a un diseño de niveles complejo, rico, abierto, y con ambientaciones muy variadas. Comenzamos en un pequeño campamento base y, desde ahí, podemos elegir varias rutas que nos conducen a una cascada, la entrada de las ruinas, o al enfrentamiento contra un enemigo que no nos dará la posibilidad de vencer. Olvidaos de los carteles o los mapas de selección de fase: La Mulana EX señaliza los caminos equivocados de una manera muy clara: la muerte. Una vez dentro de las ruinas, iremos descubriendo nuevas zonas por las que trataremos de avanzar, pero llegará un momento en el que nos quedemos inevitablemente atascados al no contar con algún objeto que se encuentra en otro área y que se requiere para poder continuar. Mientras exploramos, daremos también con ítems que aumentarán nuestra salud, con nuevas armas o diversas clases de proyectiles.

La extensión del juego es inmensa, y dado que las tablillas para guardar la partida son bastante limitadas, es una locura tener que recorrer de nuevo todo el complejo cada vez que morimos y hay que recargar la partida. Para hacer más llevadero este proceso, al poco de comenzar nuestra aventura encontraremos el Santo Grial, que hace las veces de transporte instantáneo entre dichas tablillas, facilitando enormemente nuestra tarea.

El control tampoco nos va a poner las cosas fáciles, ya que también está fuertemente influenciado por la corriente retro que envuelve a La Mulana EX, y es probable que al principio nos resulte tosco y poco preciso. No existe la posibilidad de maniobrar infinitamente en el aire, o de corregir nuestra trayectoria en mitad de una caída: si ya hemos pulsado una dirección en el momento de efectuar un salto, la parábola que traza el personaje al ejecutarlo no puede corregirse. No obstante, esto no debería ser un obstáculo a la hora de afrontar la aventura, ya que os aseguro que, probablemente, tras unos primeros minutos en los que acabaréis hartos de aterrizar sobre enemigos o trampas, os haréis con los mandos.

La Mulana EX no se anda con rodeos, no recurre a cinemáticas cuidadas, gráficos barrocos ni a historias que pretenden ser epopeyas épicas. La Mulana EX es jugabilidad pura, inyectada directamente en vena desde el primer segundo. Sorprende darse cuenta de cómo un juego con un aspecto y una propuesta jugable tan simple en apariencia, puede conseguir semejante nivel de inmersión. ¿Cómo es esto posible? Porque al ponernos en el papel de Lemeza, nos comportaremos tal y como lo haría un arqueólogo de verdad: calculando cada paso, pensando si accionar cada interruptor, evitando saltar ciegamente al vacío cuando no sabemos qué nos aguarda al fondo, adentrándonos en cada nueva zona descubierta con una buena dosis de temor y respeto y tomando nota de cualquier cosa que nos llame la atención por si en un futuro nos resulta útil para avanzar. Un planteamiento directo, inmediato y tremendamente efectivo.

La Mulana

A la hora de poner los peros, no podemos obviar que el título no aprovecha la maravillosa pantalla de la plataforma y nos tocará jugar con unos marcos verticales a los lados (personalizables, eso sí) que restan bastante atractivo visual. La banda sonora, por otro lado, es muy variada y está muy bien inspirada, pero en la mayoría de niveles probablemente nos resulte demasiado machacona debido a lo cortos que son los bucles que componen las distintas melodías. El control con el stick analógico, se me ha hecho personalmente imposible, ya que Lemeza trepaba cuando yo no quería, o trazaba mal el rumbo de los saltos (suerte que la cruceta de PSVita es un auténtico gusto). Centrándonos en la jugabilidad pura y dura, estamos ante un título tremendamente exigente, con unos acertijos muy retorcidos y unos enfrentamientos desquiciantes que probablemente frustren a más de uno.

Si los retos son tu fuerte, La Mulana EX va a hacerte sufrir, pensar y gritar de alegría cuando consigas resolver ese acertijo endiablado que se te resiste, encontrar ese objeto que te permite avanzar o matar a ese jefe enorme que no de taba tregua. Si la dificultad elevada supone una barrera, probablemente no estés ante un juego pensado para ti, pero aún así, te animo a que intentes darle una oportunidad, ya que dentro de este envoltorio de frustración se encuentra un título fresco, tremendamente divertido y que te picará sin remedio. Un juego de esos que ya no se hacen. [85]

  1. Muy buen análisis. Lo compré hace tiempo en Steam y me echó muy para atrás el control, supongo que una herencia de la época y no una decisión de diseño.

    Ahora gracias a que he conseguido el juego para Vita gracias al Patreon le daré la segunda oportunidad que, tras leer tu texto, parece que merece.

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