Guitar Hero matará a nuestros héroes

Ni Top Manta ni hostias. Lo que no ha conseguido la piratería lo va a conseguir la propia Industria desde dentro. La hegemonía de los Party Games está a la vuelta de la esquina. Pero no la próxima, sino la que ya hemos pasado. Ve olvidándote de los Project Gotham Racing, Age of Empires y demás juegos sectarios. Lo que da dinero son los Party Games y las empresas están a dos segundos, cual patada giratoria de Chuck Norris, de darse cuenta. Chúpate esa, SGAE.

Algo está cambiando. Cuando antes venían tus colegas a casa y salía el tema de los videojuegos, no te mostraban su interés en echar unas partidas a tu última adquisición, a no ser que fueran tan aficionados como tú. Tus anécdotas sobre los logros que habías conseguido, el último nivel alcanzado o qué es lo que se desbloquea cuando consigues superar cierta fase nunca habían interesado tanto. ¿El culpable? Guitar Hero.


Como cualquier otra industria, ésto de los juegos se rige por el dinero. Antes los juegos malos eran los que salían a la venta amparados por la última película de éxito. Vendían igual. Ahora también pasa, pero el resto de juegos son quintas, sextas o incluso doceavas parte de series que han vendido millones de copias en cada una de sus iteraciones. El factor riesgo se ha aislado a base de cortar las alas de los soñadores de juegos. Pero eso no ha sido suficiente. Había que buscar nuevos jugadores, aumentar el mercado potencial.

Atraer a los videojuegos a aquellas personas que siempre nos señalan con el dedo en los Centros Comerciales cuando nos ven atacando a la consola expuesta de turno, aunque el juego que esté corriendo en ella sea de la hornada inicial. Y finalmente lo han conseguido. Si Sing Star y Eye Toy inauguraron el camino de los Party Games, Guitar Hero le ha puesto parqué, máquinas de vending a los lados, hilo musical y una cinta automática para que el gran público se meta de lleno en el mundo de los videojuegos.

Y con tantos jugadores noveles ya casi en el bolsillo, ¿qué sentido tiene seguir tirando del carro de las grandes series de los videojuegos? El único tirón de esos héroes a los ojos de los nuevos jugadores será su fama, que les suenen sus nombres. Y como, de momento, no hay programas de Salsa Rosa en ésto del ocio electrónico, los héroes tendrán que reciclarse en juegos de carácter más casual… Con un solo de guitarra, el Héroe de la Guitarra ha sesgado la longeva carrera de los protagonistas de Tekken, God of War o Zelda y les obligará a protagonizar un título de preguntas y respuestas de cultura general – nada de videojuegos -, dar clases de Batuka Extreme en un minijuego del enésimo Eye Toy o convertirse en personajes ocultos de Guitar Hero 3.

A todo ésto nada podemos decir. Reciclarse o Morir, por lo menos nos queda la épica de que sea un solo de guitarra, a modo de viento del tiempo, el que acabe con tantos años de vicio freaky que hemos protagonizado. Lástima que los Scorpions y su Wind of Change no formen parte del tracklist del título de Red Octane

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