E3 2016: Just Shapes and Beats, un buen indie musical

Durante el reciente E3 2016, los chicos del Indiecade seleccionaron una treintena de juegos independientes para mostrar en su zona y, entre ellos, vimos Just Shapes and Beats, un título arcade musical que combina simplicidad visual y alta dificultad.

just shapes and beats

Un arcade musical para los nuevos tiempos

Just Shapes and Beats es un juego multijugador arcade donde deberemos ir esquivando obstáculos al ritmo de la música. El título ilustra a la perfección lo que es este título: los jugadores toman el control de una serie de formas geométricas que se pueden mover por la pantalla y pueden deslizarse para tener un breve instante de invulnerabilidad. Beats viene por el hecho que los distintos obstáculos irán apareciendo al ritmo de la música.

Tenemos que evitar los obstáculos y, si no lo logramos, veremos como a nuestra forma geométrica le queda una parte sombreada. Una vez se nos acabe la vida, durante un breve periodo de tiempo, un compañero nos puede salvar si pasa por encima de nuestra sombra.

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Un diamante en bruto

Evidentemente estamos ante uno de estos juegos independientes que hacen del minimalismo visual una virtud y la mecánica de juego es suficientemente simple como para que la inmersión sea directa. Un juego ideal para compartir con colegas en un sofá.

La música requiere mención especial porque, evidentemente, es una de las partes centrales de este Just Shapes and Beats. Cada nivel viene con su propio tema electrónico debidamente acreditado al principio con título y artista y, junto con su multijugador, es uno de los elementos que aportan ese punto singular a este título.

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En el E3 pude jugar durante cerca de 30 minutos junto con dos desconocidos y el creador del juego en una demo estructurada en 3 niveles de dificultad creciente y un nivel adicional con una especie de jefe final. Las 3 primeras pantallas fueron un buen entrenamiento para ir aprendiendo cómo funcionaba el juego y acostumbrarse a los controles. A nivel que íbamos avanzando niveles, la música adquiría ritmo y aumentaba la densidad de obstáculos en pantalla.

Luego, el Boss me sorprendió por lo imaginativo de su planteamiento. En lugar de mantener la misma estructura de obstáculos que habíamos visto hasta entonces, teníamos a un pequeño círculo con cara de pocos amigos al que le crecían brazos y nos hacía la vida imposible al ritmo de la banda sonora.

Por lo general, unas buenas sensaciones en la toma de contacto. El control era preciso y eso se agradece en un título de estas características, destacable a nivel musical tanto por las composiciones como por la integración con las mecánicas del juego y, en definitiva, una experiencia divertida para compartir con amigos.

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