Metro Last Light: Moscú es un dulce infierno

Tal y como nos encontramos en el final de una generación de consolas, el PC es la plataforma que marca el ritmo actual del mundo del videojuego. Esta razonamiento no es algo sin sentido, ya que no tenemos más que pararnos y mirar qué se dice de las próximas plataformas: siempre comparándolas con la potencia que tendrán con respecto a los compatibles, si serán superiores (ni en sus más dulces sueños) o por lo menos al mismo nivel actual.

Entonces es cuando se cogen ejemplos de potencia bruta más que de potencia cualitativa: Crysis3, Battlefield4,… y Metro Last Light a día de hoy.

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He comenzado el análisis de este juego por su parte técnica por una razón: el juego de 4A Games es de lo más bruto que podemos ver ahora mismo en una pantalla, ya sea monitor para PC o HDTV para consolas. En su versión de compatibles, encontramos algunas de las mejores texturas que hemos visto hasta ahora, sin entrar a valorar el ESPECTACULAR juego de luces del que hace gala el engine del juego. Debido a las numerosas zonas oscuras que hay en las vías del metro subterráneas que Artyom visita, y donde transcurre gran parte de su aventura, seremos testigos de un acabado lumínico de auténtico escándalo. En consolas (al menos, la versión Xbox360 que he probado), se ha logrado un rendimiento medio-bajo de la versión PC pero muy bien aprovechada en cuanto a fluidez, y manteniendo un alto nivel de los efectos de luz. Desde luego, una decisión mucho mejor que la que tomó en su momento Ubisoft con el rendimiento de consolas de Far Cry 3, donde la falta de v-sync era muy visible en la consola de Microsoft y desastrosa en PS3.

Eso no quita para que lo demás tenga un gran nivel técnico y visual: modelados muy detallados, diseño de niveles (sobre todo los que transcurren bajo tierra) muy trabajados y con un grado de atención al detalle que raya lo ENFERMIZO, gestión facial dentro de la media (algún fallo de sincronización labial), armas muy bien diseñadas, bestiario muy variado e imaginativo, interacción con el escenario bastante potente (sobre todo en los tiroteos)… pero con algunos fallos que a estas alturas no son muy justificables. Entre esos detalles, un clipping escandaloso con cuerpos que atraviesan paredes cuando caen muertos (las animaciones al morir son muy mejorables) o si simplemente te pones en el camino prefijado de un NPC te ATRAVESARÁ sin pudor, pudiendo ver incluso su vacío interior si se queda muy pegado a ti. También es mejorable la animación de algunos enemigos (bestias mutantes, para más señas) que tienen alguna animación bastante primitiva, pero eso en realidad es lo más “perdonable”. Otro detalle que llama la atención es la extraña escala que han tomado en cuanto a modelados de personajes con respecto a nuestro protagonista, ya que será muy normal mirar hacia personajes cuyas proporciones son el triple que la nuestra, y donde nuestra pistola es más pequeña que su boca, por poner un ejemplo. Algo muy raro, vamos…

Pero vayamos a lo mejor de Metro Last Light: su jugabilidad. Una mecánica de shooter disfrazada de acciones sigilosas dentro de entornos post-apocalípticos, tanto interiores como exteriores, con enfrentamientos contra humanos y contra animales mutados debido a la radiacción de la guerra nuclear. Dicho así, fríamente, parece demasiado aséptico y frío. Una vez coges el mando/teclado y te dispones a entrar en el metro o a cruzar un páramo deshecho por la radiación, se convierte en la experiencia “survival” más completa e intensa de los últimos años. No hay Resident Evil (5 o 6) que le pueda echar un pulso en emoción, tensión o angustia. El arsenal limitado, la utilización de los medikits (gloria, ya que la autoregeneración es muy lenta gracias a Dios), el uso de la máscara anti gas y los puñeteros (benditamente puñeteros) filtros de aire que nos hacen falta para pasar por algunas zonas, y que echaremos de menos en bastantes ocasiones. Gestionar bien los filtros será parte importante en las zonas indicadas para ello y así poder inspeccionar con tiempo los niveles sin temor a quedarse sin aire y morir sin oxígeno.

La inspección de los escenarios es tanto más determinante cuanto más adelante nos adentramos en la historia de Artyom, ya que podremos encontrar en muchos recovecos ítems, munición y armas que nos harán la vida algo más fácil en los tiroteos o cuando atravesamos zonas peligrosas e ineludibles. Por otro lado, la interactividad con los NPC´s es única y exclusivamente la que marcan los scripts, de la misma forma que la clara linealidad que forma parte de la mayoría de los niveles nos dice que no se han roto mucho la cabeza a la hora de dar libertad al usuario en busca de objetivos secundarios -que no existen-, escenas importantes fuera del argumento, curiosidades, etc… la línea narrativa está marcada a fuego por la fórmula escena-script tan manida y tan utilizada hoy día en otros shooters como Call of Duty o Battlefield, sólo que en Metro Last Light se ha trabajado mucho más el entorno y el ambiente que rodea toda la historia que pasa más desapercibida la mecánica.

Nos encontraremos básicamente dos tipos de enfrentamientos: contra humanos y contra animales mutantes. En el primer supuesto, si bien el nivel de dificultad “Difícil” presenta un reto aceptable, no lo es tanto el acabado de la IA de algunos enemigos. Después de una primera impresión donde todos parecen parapetrarse bien para defenderse, se notan ciertas actuaciones poco trabajadas con ataques a campo abierto, cegueras “temporales” cuando nos encontramos a pocos metros de ellos sin obstáculos en medio que les impidan la visibilidad, o acciones singulares que llaman nuestra atención. No ocurre siempre, ni la mitad de las veces siquiera, pero de vez en cuando nos encontramos con algún enemigo que falla en este sentido, cuando nos encontramos en medio de un tiroteo que está siendo bastante intenso por sus buenas acciones y estrategias, que echa por tierra un poco la sensación de estar ante un producto muy pulido en este sentido. Como digo, no acaba por estropear la acción, pero es una mancha con la que no contábamos viendo el buen acabado que posee en el gunplay comparado con su primera parte (Metro 2033) y que tanto han mejorado. Mención aparte merece el nivel de dificultad vía DLC (bochornoso, por otra parte: pagar un extra por el nivel de dificultad “Hard”???), que merece una buena reprimenda para 4A Games, al menos por mi parte. Si esto no es querer aprovecharse del usuario, no sé qué lo será.

En cuanto a los tiroteos, también hay que dejar claro como punto muy positivo la gran realización de la mecánica de infiltración que posee Metro Last Light para los que no quieren darle al gatillo fácil. Es decir, podemos afrontar cada fase de la forma que deseemos: atacando con armas de fuego o intentando pasar desapercibidos, escondidos en las sombras que nos marca de forma clara nuestro reloj y en las que no nos podrán ver los enemigos. Decidir cómo pasar por entre una decena de enemigos, dependiendo del diseño del nivel, de nuestra cantidad de munición o del peligro que creamos que podemos correr es una experiencia muy divertida y que nos da gran parte de la interactividad que nos quita la linealidad del juego. Un punto muy positivo a tener en cuenta.

Los otros enfrentamientos son contra un imaginativo y fantástico bestiario de seres mutantes, alimañas, “gambas” (ya sabréis qué son), y demás fauna que nos encontraremos por un Moscú deshecho por la radiacción. Hay animales que poseen comportamientos más o menos trabajados, otros que muestran sencillamente instinto animal, pero otros que se podrían mejorar en sus acciones a corta distancia. Encontrarse por ejemplo perros mutantes que nos atacan y que se paran a un par de metros de nosotros y después de un par de segundos de duda, ver cómo nos atacan tampoco es la mejor de las experiencias. Esto se ve compensado por la experiencia “survival” que antes nombraba, que nos obliga a estar pendientes del aire que nos queda en los filtros y gestionarlo bien, así como de la variedad de animales que pueden atacarnos, y levantarnos por los aires para dejarnos caer desde una buena altura, entre otras cosas.

Entre fase y fase discurre el argumento del juego, que se inicia después de los hechos acaecidos en Metro 2033, cuando Artyom bombardeó a Los Oscuros acabando con ellos. Bueno, con todos no, ya que un ejemplar ha sido visto por un compañero nuestro, y será nuestra misión acabar con él. Una vez nos ponemos en marcha y entramos en contacto con Pavel, todo da una vuelta de tuerca y lo que parece centrarse en estos misteriosos seres se vuelve un enfrentamiento entre las diferentes facciones, la supervivencia contra las mutaciones que asolan la superficie y seguir con nuestro objetivo principal. No voy a contaros nada más con respecto a la acción, pero sí dejar constancia de que la parte final se ha llevado un poco hacia la espectacularidad más que hacia la coherencia y la sobriedad que se respira durante el juego en cuanto a enfrentamientos. Queda un poco raro, pero habrá a quien le guste y desde luego no soy quién para decir si ha sido una buena decisión o no. Personalmente no lo haría así, pero teniendo en cuenta que 4A Games ha tenido durante todo el resto del juego un muy buen gusto para la acción, tampoco arruina la experiencia.

En definitiva, Metro Last Light es un gran FPS. Uno de los mejores que veremos en los últimos meses de esta generación de consolas y uno de los recomendados para PC en esta etapa estival que se avecina. Gran alarde técnico con algunos fallos que no se entienden, un gunplay mucho más ajustado que en su primera parte y que le da mucha más vida al juego, un elemento survival y de exploración muy marcado, la posibilidad de utilizar el sigilo tanto o más que las armas, y un ambiente desasosegante y malsano durante nuestra excursión por Moscú. Una aventura que puede durar perfectamente entre 8-10 horas de excelente y recomendable agobio. Muy bien.[84]

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