Rytmik Ultimate democratiza la música

Se llama Rytmik Ultimate, es un programa de creación musical y ha llegado a 3DS, iPad y Steam. Su objetivo: ayudar al aspirante a componer las canciones de sus sueños de forma fácil e intuitiva, por un precio ajustado y sin necesidad de pasar por más programas durante el proceso de creación.

Democratización
Hubo un tiempo, seguramente desde los albores de la humanidad hasta hace muy poco, en el cual lo técnico era, para la gran mayoría, casi sinónimo de lo místico. Estaba el oficio, y solo lo practicaban los que lo sabían. Sin tiempo ni recursos para desarrollar un pasatiempo complejo, ¿cómo iba a ingresar nadie en un club selecto que no fuese el suyo propio? Lo técnico, en este caso, podría ser cualquier cosa que requiriese unos conocimientos y unas herramientas que no muchos poseían, y mucho menos se iba a molestar nadie en adquirirlos si no les iba a dar de comer: pintar obras de arte, componer música, grabar películas. Recientemente, hacer videojuegos.

Hoy, además de disponer de tiempo para el ocio, vivimos tiempos de democratización de herramientas, contenidos y recursos de todo tipo. Gracias a la digitalización, la información, la cultura o el conocimiento son probablemente más accesibles que nunca en una parte considerable del mundo –paradójicamente, el avance en derechos políticos y libertades no es tan claro. Hoy se dice que cualquiera puede hacer juegos. Pues con la música, tres cuartos de lo mismo.

Si esto es cierto es gracias a que existen programas como Rytmik Ultimate, una de las aplicaciones musicales que han llegado recientemente al mercado prometiendo música electrónica por y para todos. Cierto es que no se trata del primer juego de la saga Rytmik, obra del estudio checo Cinemax Games, pero sí es el más completo hasta la fecha y el primero que aparece en Nintendo 3DS, iPad y PC a través de Steam.

Haciendo música sin demasiados quebraderos de cabeza
En el caso que nos ocupa, el de 3DS, la interfaz se divide entre las dos pantallas: en la superior se muestra una lista de canciones, ya sean las que vienen con la aplicación, las del usuario o las de otros jugadores que hayan subido sus creaciones a Rytmik Cloud, el servicio online donde compartir, descargar y hasta modificar piezas de otros; en la inferior es donde se crea la música. Para ello, hay casi 200 casillas en las que guardar los clips de música que vayamos creando, la unidad musical básica en Rytmik, y una línea de tiempo donde organizarlos para componer.

A la hora de crear un nuevo clip disponemos de cuatro canales distintos, cada uno asignable a un instrumento distinto, y dieciséis pulsaciones por defecto en los que colocar otras tantas notas. De éstas se puede controlar el volumen y el tono. En general, de cada clip se pueden editar propiedades como el tempo, la duración, el nivel de retraso o ruido… en esencia, cada uno de los más de 750 instrumentos que ofrece la aplicación es un sintetizador en sí mismo, de modo que el sonido es altamente moldeable desde su inicio hasta que se extingue.

Los instrumentos se encuentran divididos en categorías (bajos, instrumentos principales, percusión, efectos, sintetizadores…) que se engloban en columnas de género (Dubstep, 8bit, World, Hip Hop, Rytmik y Draw, que solo contiene un sintetizador genérico cuya onda puede moldearse con el stylus). Pese a la variedad, y como puede imaginarse, serán los entusiastas de las melodías tipo chiptune y de la música dance los que lo tendrán más fácil para encontrar un sonido con el que sentirse cómodos.

Para todos y en todas partes
Rytmik es accesible. Cualquier persona que lo coja, aunque sea la primera vez que se enfrenta a un software de estas características, podrá sacar algo decente en cuestión de poco tiempo, en parte gracias a la facilidad que el programa pone para reaprovechar otros presets. Tan solo es necesario cargar una de las canciones de muestra, o descargar una de otro usuario que consienta la edición para encontrarnos con un banco de clips perfectamente válido para empezar a montar nuestra propia creación, ya sea directamente o modificando donde sea necesario.

Una vez terminada la obra, el programa permite exportarla en formato WAV, una opción que los usuarios de versiones anteriores ya venían pidiendo. Así, seremos libres de llevar nuestra música adonde queramos y de distribuirla a nuestro antojo, incluso de manera comercial (según he leído en los foros de Steam y suponiendo que lo mismo se aplica a todas las plataformas).

Pese a sus bondades, cabe señalar que Rytmik Ultimate no es una estación de trabajo de audio digital (DAW por sus siglas en inglés), sino un secuenciador que no permite el uso de controladores MIDI, sintetizadores externos ni nada parecido. Por otra parte, sus instrumentos no pueden utilizarse en otros programas. La única opción convencional es exportar el WAV y cargarlo en otra parte.

En definitiva, Rytmik Ultimate es un buen programa para componer piezas de forma ágil y sin demasiada sofisticación, pese a su potencia en relación al tamaño simbólico que presenta. Para todo aquél que quiera probar lo que es la composición y la producción musical sin tener que descargar DAWs como LMMS o Reaper, por dar dos opciones que no he probado pero que son las más asequibles que conozco.

Ahora bien, la versión del programa más adecuada dependerá del uso que se quiera hacer. La mayor ventaja de la versión de 3DS es la movilidad, mientras que un monitor de PC será mucho más preciso. El iPad, en medio. En caso de querer usarlo en la comodidad de casa, seguramente me inclinaría por la versión de PC, sobre todo teniendo en cuenta que el precio base es idéntico: 17,99€. Para medios de transporte y tiempos muertos, la máquina portátil favorita de cada uno.

La culpa y el mérito, entre el demiurgo y el martillo
Aunque siempre surge la tentación de magnificar lo limitado de una herramienta como esta, lo cierto es que cumple con lo que promete. Darse una vuelta por Rytmik Cloud demuestra que sus prestaciones son suficientes para crear composiciones variadas e interesantes, pero como usuarios es posible que no siempre tengamos esa sensación. Y ésa es la otra cara de la grandísima democratización de medios de producción digital en la que estamos inmersos.

Hemos dicho que hoy en día cualquiera puede hacer música, igual que puede hacer un videojuego. La trampa es la misma: la diferencia entre hacer un buen juego y un mal juego no suele estar en la herramienta, que solo puede facilitar el resultado fruto del proceso creativo, sino que está sobre todo en el artista. Igual que Word no ha escrito nunca un libro por nadie, Photoshop no ha parido a ningún fotógrafo profesional y GameMaker no nos convierte en grandes desarrolladores solo por abrir el programa, Rytmik no es nada sin la pasión, el tiempo y el esfuerzo de quien lo usa. Puede ayudar a descubrir un talento oculto o conseguir arrancar un compromiso que durará toda una vida, pero no suplir el trabajo y la dedicación. Aunque suene parecido, poder crear sin esfuerzo no es igual a crear sin esfuerzo. Que sí, que es obvio. Pero por si acaso lo dejo aquí escrito para acordarme. [75]

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