[Microanálisis] Unreal Tournament III (Xbox 360)






Un rato intentando jugar a Echochrome me ha hecho renunciar tras haber superado unas pocas pantallas. Vale, el concepto es original, la música muy elegante y la generación de niveles aleatoria le añade un potencial de rejugabilidad inmenso, casi infinito. Pero el hecho de que la resolución de los puzzles no sea digital le resta muchísimo interés, por lo menos para mí. Ojo, no me refiero a que no me guste que haya varias formas de resolver los niveles, sino que el juego de perspectivas con el que se deben superar los objetivos de cada pantalla se me ha cruzado y me parece totalmente inexacto. En fin, que me alegro que una gran compañía como Sony potencie este tipo de juegos, u otros como LocoRoco o Patapon, originales y simples. Pero lo cierto es que, con Echochrome, a mi no me han engatusado, no me han vendido la moto. Como curiosidad está bien, pero poco más, por lo menos en mi casa.




Eso sí, los gráficos espectaculares, muy fotorrealistas, tanto que se convierten en el principal argumento de los diseñadores a la hora de aterrorizar al jugador y a los mirones ocasionales. El control es una gozada: De lo caótico que es transmite a la perfección los momentos de tensión crítica por los que tienen que estar pasando los protagonistas.

Mientras esperamos que las unidades de Metal Gear Solid 4 se coloquen en las tiendas - si los transportistas lo permiten, claro -, siguen apareciendo los análisis de, en teoría, el juego más importante del año para PlayStation 3. Y digo en teoría porque, al contrario que en GTA IV, la mano que mece la nota de los análisis parece oscilar más de la cuenta…

