Ricardo Farinela en China: Pensamientos de un exPeriodista de ésto de los marcianitos

*¿Qué hago en China? Pues básicamente trabajar. No, nada de videojuegos. Sí, ya sé que no es la mejor época para viajar aquí, pero qué queréis que os diga, me han obligado. Puestos a viajar en estas fechas hubiera preferido, lógicamente, pasarme por el E3, pero qué le vamos a hacer, en estos tiempos de crisis la cosa está muy malamente y hay que llevarse bien con los jefes.

jackie

Por aquí todo bien; Con ésto de la globalización, al final, viajes donde viajes siempre es igual. Eso sí, el youtube no funciona. El gran firewall de China se encarga de bloquearlo para que la población no se pervierta con los contenidos que suben a la red los demonios occidentales. Es más, me jode bastante más que Megaupload esté también capado y no pueda ver online el final de la 5a temporada de Perdidos… Grrrrrr….En fin, al menos no está bloqueado ni WordPress ni el Flickr ni GameTrailers ni Google, que ya es bastante. Por lo menos para un blogger.

Otra cosa que me llama la atención es que veo pocos occidentales por la calle. Y no será porque los chinos no sean considerados con ellos, porque hasta se toman la consideración de rebautizarse para tener un nombre occidental, aparte del suyo propio oriental, ahorrando así que lo hagan los propios turistas cuando intentan pronunciar el nombre standard de los lugareños. Los primeros días me extrañaba al ver que los botones de mi hotel se llamaran – no es coña – Tank o King, pero era sólo la novedad. Ahora soy yo el que está considerando el tener un nombre extra. ¿Qué tal Chow-Chow Farinela?

pared

De lo que no os puedo contar nada es sobre la relaciónn videojuegos-china, aunque en una venidera escapada al famosísimo mercado de Pekín espero documentarme sobre las sorprendentes copias que parece que circulan por allí de las pesetrés, wii y compañía. Ya sabéis, como ya no me gano la vida escribiendo sobre los marcianitos tengo que matar el gusanillo del vicio de alguna forma.

Aventuras y Desventuras de un Periodista de esto de los Videojuegos: Reflexiones (Estrella invitada: Nemesio)

Me despierto sobresaltado, nervioso, turbado… Hay algo que me impide seguir disfrutando del merecido sueño reparador, del descanso de los justos. Mientras me incorporo lentamente en la cama evoco la grandeza de mi vida, de mis actos, del legado que dejaré cuando el Buen Dios decida acogerme entre su guardia de Arcángeles. Ensimismado en estos trascendentales pensamientos no reparo en la brillante luz que se filtra, de golpe, por debajo de la puerta de mis aposentos. Pocos segundos después, un elegantísimo y embriagador chirrido acompaña la apertura de la puerta, e, inmediatamente, la claridad baña con pasteloso mimo mi perfil griego. Casi puedo notar la alegría del haz al acariciarme mis pómulos…

-Nemesio, cariño mío, qué haces despierto a estas horas.
-No pasa nada, madre, estoy reflexionando sobre la orbitación terrestre.
-Ah… Bueno… No pienses mucho, ¿Vale?

Al contemplar como, mientras abandonaba la estancia, la mueca de preocupación de mi madre se transforma en una sonrisa de honda satisfacción, una reconfortante sensación de embriaguez se adueña de mí; Tal que no puedo menos que llevar un paso más allá los libidinosos pensamientos que me habían turbado durante el abrazo de morfeo. Cojo mi amada pipa, incansable y fiel compañera, y la relleno con tabaco de rosas turcas. Tras encenderla y disfrutar de la incomparable primera calada, procedo, con un elegante y acompasado movimiento, a desprenderme de mi pantalón de pijama de seda, acojo con cariño el mango del placer y, cerrando muy fuerte los ojos, intento evocar con todo lujo de detalles las pedazo de tetas de la azafata de la presentación de anoche. No hay nada como una paja a la luz de mi pipa

Aventuras y desventuras de un periodista de ésto de los videojuegos 10: Sobreviviendo a los egos

Relato de ficción inspirado en algo parecido a la realidad

La cosa está jodida. Quién me viera y quién me ve, antes, codeándome con la Jet Set del videojuego, siendo invitado a los eventos más in del mundillo, con más consolas que conexiones de mi televisor, con más merchandishing de gratelo que un jugador del Madrid, que cuando salía a la calle parecía más bien un maniquí de una tienda freakie que lo que soy, un cuasi cuarentón sin más vocación que su exhobby… Ni para topmanta tengo ya, vaya.

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Aventuras y desventuras de un periodista de esto de los marcianitos 3: Los juegos y yo

Relato de ficción inspirado en algo parecido a la realidad

Si me preguntas cuántos juegos tengo, la verdad es que no sabría qué decirte: no tengo ni idea. Se van acumulando en la estantería y cada vez me es más dificil encontrarles sitio. La situación ha llegado al extremo en el que me veo obligado a apilarlos en cajas y guardarlos en los armarios. Y a pesar de que no suelo recuperar ninguno de ellos una vez cierro las cajas, me cuesta horrores regalar alguno e incluso dejar juegos a algún colega. Mis juegos son como mis anillitos de Sauron, los tengo sólo para mí. Y eso que la relación que he tenido con la inmensa mayoría de ellos no llega ni para poder considerarse esporádica. He tenido conversaciones más largas con el taquillero del cine que tiempo he pasado jugando a alguno de ellos. Bueno, la verdad es que a muchos de ellos.

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