Kudos, Bizarre. Cuando AB sea rica os fichará para hacer juegos de Godzi
Roswell: Una lástima lo de Bizarre.. me quedo con el grandísimo PGR4 y Blood Stone. Lo que no entiendo es cómo Microsoft no ha continuado con la saga, aunque sea con otra desarrolladora…. igual que con Rallisport, que la segunda parte es uno de los mejores juegos de la antigua Xbox y se quedó en el olvido.
Bueno, en realidad muere el Viernes, pero son tan majetes que nos lo avisan antes, aunque todos lo sabíamos desde hace ya un tiempecito. O,mejor dicho, desde el batacazo del juego de James Bond y Activision les mandase a freir esparragos. Resulta que los pobres no han podido encontrar comprador (cosa la mar de llamativa teniendo en cuenta que Microsoft buscaba estudio desesperadamente hace poquísimo para el nuevo título de PGR) y van a tener que cerrar definitivamente.
¿Queréis participar en la beta mutijugador de Blur en su versión Xbox 360? Pues corred, malditos, corred. Entrad en esta página e introducid uno de los códigos que he colgado en el interior de la entrada. Tras rellenar los datos de registro os confirmarán que el próximo día 8 de marzo os enviarán a vuestro e-mail un token para descargar la beta del primer juego de Bizarre tras su marcha de Microsoft. Además os darán 48 horas gratis del Live, así que ya estáis tardando, coña.
Dos minutitos de Blur, grabados directamente en la feria y que sirven para dar un toque de atención a Criterion: tendréis competencia. Definido como una mezcla de Mario Kart y Forza, el arcade de carreras de los creadores de los Project Gotham, lo cierto es que recuerda más a un Burnout. Lo que es un piropo.
Con tantos teasers en la previa del E3 me están desquiciando. Todo el mundo ha elegido las dos mismas semanas para empezar a hablar de sus juegos… y luego, a final de año, pasará como siempre, mogollón de juegazos en un año que desde abril está siendo más que discreto.
Ahora le toca el turno a Blur, próximo juego de Bizarre Creations (quiénes salieron echando pestes de sus antiguos jefes en MS), editado por Activision y que según su propia definición “será una mezcla de Forza Motorsport y Mario Kart”. Es decir, que tiraremos bananas desde los Ferraris.
Si me dicen que es PGR 5 me lo creo. Y si me dicen que el 4, también.
Aunque me duela decirlo, estaréis de acuerdo conmigo en que Sega hace muchos años que dejó atrás sus días de Vino y Rosas. Es más, es casi una sombra de esa todopoderosa compañía de entretenimiento que era capaz de crear mitos como Sonic o de chulearle a Capcom el trono de mejor beat’em’up callejero que ostentaba el genial Final Fight de Coin’op con el impresionante Streets of Rage. Hace ya unos cuantos años, desde que abandonó a su suerte Dreamcast y decidió convertirse en una Third Party que sus lanzamientos no atesoran la calidad que podría presuponerse a una compañía con su bagaje y experiencia. Sega Rally Evo, Crazy Taxi para PSP, los innumerables Sonic que han salido en los últimos años o, sobre todo, el esperado Nights son ejemplos de que en la compañía japonesa hay algo que no funciona del todo bien.
Ahora, en medio de toda esa aureola de, me lo concederéis, mediocridad jugable, aterriza The Club. Y con él Sega se redime y se vuelve a encumbrar como ese Rey Midas de los salones recreativos, con un juego que hace suya la mecánica de Crazy Taxi y la fusiona con un estilo de juego que evoca los arcades de lucha callejeros y a otros como Smash TV o Virtua Cop. Porque The Club es un juego nacido para los arcades, pero que por circunstancias del destino – y del mercado – aparece en consola, saltándose el que antaño fue el paso obligatorio para casi todos los juegos de Dreamcast. Eso sí, no seré yo el que se queje.
The Club es vibrante, adictivo, simple en su mecánica pero propone al jugador un escenario en el que sus partidas tendrán mucho margen de mejora, con la memorización de las posiciones de los enemigos, de los iconos a destruir, de la localización de las salidas de los niveles. Esa memorización, que acaba condenando a la gran mayoría de juegos con una mecánica mucho más pretenciosa, le sienta que ni pintado a The Club, posibilitando asi que los jugadores no dejen de mejorar sus tiempos y puntuaciones en cada nueva partida.
Los 6 personajes seleccionables desde el principio, más dos a desbloquear, confieren muchos matices a la jugabilidad, consiguiendo que cada tipo de jugador pueda encontrar su media naranja en este ring de balas, metralla y sangre de pegote que es The Club. Combinaciones diferentes de velocidad, fuerza y resistencia configurarán a cada estilo posible de juego. Un consejo: Probad a todos los personajes antes de jurar amor eterno a uno, dado que puede que os llevéis una sorpresa a controlar a alguno de ellos.
La gran lacra de este título es la escasez de modos de juego, pues todos ellos se basan en la superación de las mismas pantallas, exceptuando el limitado y desafortunado modo online en el que los enemigos será el propio elenco de protagonistas de The Club y no los secuaces anónimos que no cesan de aparece en pantalla en los demás modos. Quizá eso es lo que haga que no os pueda recomendar encarecidamente su compra… Hasta que vosotros mismos lo probéis y decidáis si el adictivo a más no poder modo single player justifica el desembolso de los casi 70 euros que cuesta The Club.
No consigo encontrar a otra alma gemela que se haya enganchado a The Club. Vale, el concepto es simplísimo, como alega Roswell, y el modo multijugador es de risa, nefasto si se compara con Call Of Duty 4 o similares, pero la apuesta por la acción directa me ha atrapado. Estoy enganchado a una auténtica recreativa doméstica ¿A alguien más le pasa? Sigue leyendo →