Para uno, descreído totalmente de estos días inventados por El Corte Inglés y demás empresas comerciales, lo más romántico que me hubiese podido pasar es que me hubiesen dicho que no había que trabajar hoy… y dado que son casi las diez de la noche cuando estoy redactando esto, va a ser que no. En fin, que las compañías se han dedicado, como buenas adoradoras del Dios Marketing, a lanzar pequeñas campañas relacionadas con el Santo más atontao de todo el santoral.































