Dice Milan Kundera en El libro de los amores difíciles, hablando de las relaciones humanas, que de una aventura del pasado, al cabo del tiempo, formamos un monumento en nuestro interior. Idealizamos ese monumento y le otorgamos una belleza que no hace sino crecer cada día. Ese monumento es personal, está dentro de nosotros y no deberíamos derribarlo.
Sin embargo ese monumento puede existir también de forma externa, es decir, otra persona puede saber que has construido un monumento sobre ella. Esa persona puede, egoístamente, pensar que ese monumento es algo ajeno a ella y que por tanto no importa si se derriba o no porque no se vería afectada de la misma forma que la persona que lo ha construido.
Pues bien, todos los que llevamos más de una década afeitándonos tenemos un monumento construido en nuestro interior a la memoria de Golden Axe. Y a SEGA no le ha importado derribarlo…
Ratchet no para. Desde que disfrutamos de su primera aventura en PS2 allá por el año 2002 han sido ocho los juegos que nos hemos podido llevar a la boca en las tres consolas de Sony. Obra prolífica, que tendrá sus detractores, pero que es capaz de aportar frescura e imaginación en cada uno de sus títulos. Por ejemplo en Secret Agent Clank se añadía el elemento de la infiltración y rendía su particular homenaje al cine de 007 y a los videojuegos protagonizados por Sam Fisher. En esta ocasión, esta miniaventura de cinco episodios, disponible tanto en tiendas como en descarga a través de la store, se rinde un particular homenaje a las películas (y algún amado juego) de piratas.
¿Qué queríais ser de pequeños? ¿Astronautas? ¿Domadores de leones? ¿Bailarinas? Y si os contara que existe una maravilla tecnológica llamada Captasaurio capaz de revivir a los dinosaurios. Esto es lo que propone Dinosaur King, un título de SEGA para la dos pantallas de Nintendo y que se basa en los preceptos de populares juegos como Digimon o Pokemon.
Imaginad una forma fácil y cómoda de preservar la naturaleza evitando la tala de árboles. Fácil, utilizar papel reciclado o, más sencillo incluso, no usarlo. Esa es la mayor contribución de uno de los últimos juegos de SEGA para Nintendo DS: una versión digital del popular Pictionary.
¿Cuántos juegos actuales pueden presumir de ser dignos sucesores espíritu-temporales de los Double Dragon, Streets of Rage, Golden Axe, Captain Commando o Final Fight? Pocos, muy pocos. Sencillamente me resulta tremendamente difícil comprender cómo un género tan atractivo para los usuarios como el de los beat’ em up tiene tan poca respuesta por parte de las desarrolladoras; y me asombra aún más que de ese escaso número de “juegos de lucha” se puedan contar con los dedos de una mano los títulos que tienen calidad suficiente como para ser resaltados en la historia de los videojuegos.
Entre estos últimos podríamos destacar por méritos propios las franquicias Devil May Cry, God of War y, por supuesto, el que hoy toca, Ninja Gaiden. Sin embargo, el título que sirve como colofón a la carrera de Tomonobu Itagaki en Tecmo, está lejos de marcar un punto de inflexión en el género y, como me comentó mi compañero Kristian tras nuestras primeras impresiones, “eso es que Itagaki estaba poco contento y no se ha esforzado mucho”.
Un rato intentando jugar a Echochrome me ha hecho renunciar tras haber superado unas pocas pantallas. Vale, el concepto es original, la música muy elegante y la generación de niveles aleatoria le añade un potencial de rejugabilidad inmenso, casi infinito. Pero el hecho de que la resolución de los puzzles no sea digital le resta muchísimo interés, por lo menos para mí. Ojo, no me refiero a que no me guste que haya varias formas de resolver los niveles, sino que el juego de perspectivas con el que se deben superar los objetivos de cada pantalla se me ha cruzado y me parece totalmente inexacto. En fin, que me alegro que una gran compañía como Sony potencie este tipo de juegos, u otros como LocoRoco o Patapon, originales y simples. Pero lo cierto es que, con Echochrome, a mi no me han engatusado, no me han vendido la moto. Como curiosidad está bien, pero poco más, por lo menos en mi casa.
El primer superhéroe de la casa de los sueños en llegar al mercado tras el acuerdo firmado con SEGA ha sido el alter ego de Tony Stark. Tras él llegarán a nuestras máquinas de ocio Hulk, en pocos días, y posteriormente parece que serán Thor y Capitán América. Podría entrar ahora en el debate de que las conversiones de película a videojuego no suelen ser muy buenas, como tampoco ocurre a la viceversa. Pero en realidad, cualquier expresión de ocio digital que se basa en otra recreación lúdico-artística suele perder su esencia y encanto en la metamorfosis. Si además tenemos en cuenta que la simultaneidad obliga a que el videojuego se concluya, en muchas ocasiones, con el tiempo justo, la dificultad de hacer algo decente es más comprensible si cabe.