Anécdota real sucedida el 07/07/2008 a las 23:42
Llego a casa tras el correspondiente día de madrugón, trabajo, recados y cena, todo ello agravado por el hecho de que es lunes y el fin de semana, precisamente este, no has dormido demasiado. Pero claro, el cansancio no va a conseguir que me prive de mi partidilla diaria, aunque desde hace ya más de lo que recuerdo estos momentos de ocio nocturno ya sean casi más a lo doggy style que con rosas, champán y tequieros a la luz de la luna. Cosas de la edad. Jugar tan hecho polvo es casi más una muestra de adicción que un placer… Si es que se pueden separar ambas cosas.