Análisis de Inmost, una luz en la oscuridad

Hidden Layer Games, un estudio formado por dos lituanos, nos relata una conmovedora historia sobre la pérdida y el dolor con Inmost; un videojuego detallista y muy vistoso, tan familiar en sus formas como único en su esencia.

inmost

Hace falta que más gente como Alexey Testov y Andriy Vinchkovskiy alce la voz en el mundillo de los videojuegos. Creativos que usan el videojuego primero como medio de expresión y luego como forma de entretenimiento no abundan mucho que digamos. Pero mucho menos abundan aquellos que, aún con el objetivo primordial de transmitir, nos brindan al mismo tiempo una delicia jugable. Hablar de Inmost es hablar de una realidad social y emocional escondida, tan terrible como necesaria es su asimilación. Una idea que se disfraza de videojuego. Pero se disfraza tan bien que no te das cuenta de ello hasta que ves las garras del Guardián cerrarse ante ti. ¿Que quién es el Guardián? Digamos que es el villano que atormenta a los personajes del juego. Podría profundizar más, pero mejor que cada uno descubra la trama por su cuenta.

Mazmorra de Inmost

El mundo de Inmost

A los pocos minutos de empezar el juego, me encuentro con unas zarzas que no dejan pasar. Vaya, un clásico. El juego me indica que me hace falta una guadaña, por lo que vuelvo sobre mis pasos, encuentro la guadaña, voy otra vez y me deshago de ellas. Un poco más adelante resulta que necesito una pica para abrir la entrada de la siguiente zona. De nuevo doy media vuelta, encuentro otro camino, me hago con la pica, vuelvo… y empiezo a preguntarme si realmente es esto lo que me espera durante el resto del juego – la respuesta es no, por cierto. Claramente Inmost no reinventa la rueda, pero eso ni es algo malo per se, ni frena a sus creadores a la hora de ofrecer una experiencia tan entretenida como valiosa.

La ópera prima de Hidden Layer Games cuenta con una identidad jugable tan reconocible como propia. Puedo identificar Hollow Knight en el diseño y ambientación de los niveles y en los elementos coleccionables en forma de reliquias de ruinas olvidadas o vidas pasadas. También veo Limbo o Inside en su estética tenebrosa y la manera en la que el personaje principal evita combates y conflictos sorteando obstáculos o escapando de los enemigos. Son cosas que ya se han visto, pero eso no impide a los lituanos ofrecer una experiencia de calidad y con personalidad. Hacen una apuesta inteligente, propia de los desarrolladores independientes: conceptos simples, intensos y muy trabajados.

niña

Inmersión conceptual

Una vez más un equipo reducido de desarrolladores demuestra que un concepto sencillo pero pulido puede ofrecer una experiencia realmente satisfactoria. Trabajar con pocas manos en un marco pequeño te permite plasmar tu visión con especial coherencia y te puedes centrar en pintar hasta la última sombra de cada brizna de hierba. Detalles en un cuadro que en Inmost vienen en forma de animaciones más sofisticadas y minimalistas – como las del protagonista cuando anda o salta contra la pared, o cae de diversas alturas – efectos visuales y sonoros inmersivos, la música… incluso la manera en la que las secuencias guionizadas casan con las partes jugables. La exploración del escenario principal es una experiencia reconfortante en sí misma, con pequeños secretos por descubrir – tanto accesorios a la trama como independientes de ella – y un mundo que se siente latente, donde habitan personajes y seres que no hacen más que alimentar la personalidad del juego. Un trabajo hecho con especial lucidez y mucho mimo.

Caballero

Compartiendo el dolor

El señor con barba es el personaje principal que controlamos a lo largo del juego, aunque a ratos también manejaremos a una niña y a un caballero con armadura. Personajes con mecánicas distintivas que aportan variedad a la apuesta jugable de Inmost, pero también son vehículos que llevan – con arte y coherencia – conceptos clave de la historia que Testov y Vinchkovskiy pretenden contar. Mediante cambios de escenario, voces en off y secuencias guionizadas, se empieza a tejer un relato. Todavía estás pasivamente atando cabos, distraído por el «videojuego», hasta que de repente, de manera casi literal, el videojuego se quita el disfraz y expresa la razón por la que está en tu pantalla. De repente todo encaja. Y saltan los créditos – y también las lágrimas.

De alguna manera me recuerda a la pequeña novela El Nadador en el Mar Secreto de William Kotzwinkle. Una breve historia sobre la pérdida, y el dolor y sufrimiento que lleva consigo. Cómo ese dolor jamás desaparece y cuan importante es aprender a vivir con él. Dentro de esa oscuridad, Inmost brilla con su propia luz, con un mensaje precioso y muy necesario. Por eso hace falta más gente como estos dos lituanos que forman Hidden Layer Games. El videojuego cada vez gana más reconocimiento como medio artístico y cultural, y esta pequeña gran joya es un reflejo directo de ello. Arriesgaron todos sus ahorros para crear un primer prototipo y presentarlo en la conferencia DevGAMM de Minsk. Arriesgaron todo por algo en lo que creían, y ganaron. Yo no puedo más que sentirme agradecido por ello.

Hombre

En resumen…

A todas luces, el juego es sólido e inspirador… pero claro está, como todo, no es perfecto. Si nos atenemos a lo estrictamente objetivo, la jugabilidad, aunque pulida y muy bien ejecutada, no es especialmente innovadora. Hay también ciertos detalles como algunos coleccionables que no aportan nada en particular y puede que alguna secuencia narrativa no encaje tan bien como otras en ese mosaico que es su trama.

Pero el brillo y cuidado que presenta Inmost son innegables. Los escenarios son detallistas y se sienten vivos. El ritmo narrativo es muy bueno y la manera en la que transmite su mensaje es elegante y efectivo. Todo esto lo convierte, al menos en mi opinión, en uno de los indies imprescindibles de este año. Si sientes predilección por las experiencias intimistas y profundas en los videojuegos, te han gustado títulos como Limbo (Playdead, 2010), Braid (Jonathan Blow, 2008) o Home (Benjamin Rivers, 2011) y buscas algo breve e intenso, te garantizo que no fallarás con Inmost.[75]

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