Candidato a GOTY 2018: PES 2019

Soy muy fan de PES desde los tiempos en los que se les conocía como ISS Pro. Recuerdo esas tardes que se juntaban con las noches y estas, a su vez, con las madrugadas dándole a la última entrega de turno.

El declive y ¿El resurgir?

La magia duró muchos años. Concretamente, hasta que la PS2 dejó de ser la Reina. Con PES 6 se acabó el filón de juegos intachables, mágicos. Y los PESeros vivimos tiempos negros.

Algunos indicios apuntaban a que la saga se estaba recuperando, pero en la mayoría de las ocasiones eran más los deseos de los fans que de hechos real. Que FIFA se hubiera convertido en una franquicia mucho más apetecible tampoco ayudaba a tener esperanzas. Pero llegó PES 2018. Y se vieron muchos brotes verdes. La magia había vuelto, al menos en gran parte. Ya con PES 2019, esta se ha afianzado.

Han vuelto las noches en las que miro con el rabillo del ojo los juegos que se acumulan en la estantería reclamando mi atención y en las que solo tengo ganas de otro partido, y otro y otro más. Aunque sea en una Master League que cada vez sabe más a descafeinada. Poco importa. Las sesiones de juego han vuelto a ser muy peligrosas, por eso de «solo una más». Ojo, no hablo del online, ahí no entro básicamente porque no juego. Yo me centro en el simulador, que es al que le meto caña en mis sesiones de juego offline.

PES 2019 confirma el regreso de una saga legendaria, para mi y para la tribu futbolera una que debería ser considerada a la altura de las más grandes franquicias de la Historia del Videojuego. Y esto merece, al menos, una Candidatura a GOTY 2018.

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