Crítica de Juego de Tronos 8x05: Fuego y cenizas

Ya falta tan sólo un capítulo para que esa epopeya que ha sido Juego de Tronos a lo largo de la última década toque a su fin. Las campanas que han sonado en este penúltimo episodio simbolizan también el final de una serie que, finalmente, ha optado por la espectacularidad en detrimento de la trama. ¡OJO, SPOILERS!

Parece mentira que ya sólo quede un capítulo para que todo acabe. Juego de Tronos ha tenido sus más y sus menos a lo largo de sus ocho temporadas, pero ha sido en esta última cuando más se ha acelerado, dejando algunos agujeros de guion en el proceso y cerrando de un plumazo tramas que se habían tardado temporadas en construir. Este quinto capítulo es un claro ejemplo de cómo la serie estrella de la HBO ha descuidado su tan bien hilada trama para estallar en un espectáculo de fuegos artificiales en su última temporada. Si somos capaces de aceptar las concesiones que se han tomado, podemos estar ante uno de los mejores capítulos de esta temporada, aunque eso no signifique mucho para mucha gente a estas alturas.

No obstante, el penúltimo capítulo de una serie que entrará en la historia de la televisión, si no lo ha hecho ya, no es, en absoluto, un mal capítulo. ¿Que los guionistas han acelerado las cosas hasta rayar lo absurdo? Seguro. ¿Que el cierre de la serie de HBO será espectacular? Pues también. No hay que dejar que las nubes no nos dejen ver el sol que hay detrás. Aunque haya cierres de tramas precipitados y muertes innecesarias o, mejor dicho, atropelladas de una manera poco sutil como es el caso de Varys, quien, después de siete temporadas cuidándose de no meter la pata, parece que va gritando a los cuatro vientos que quiere traicionar a Daenerys porque Jon es una mejor opción. Y eso, en una Daenerys que ha perdido completamente la cabeza, no sienta nada bien. Por lo tanto, dracarys para el señor de los secretos.

Algo que también parece molestar a muchos fans es la continua ingenuidad de Tyrion para con su reina. Un personaje inteligente, probablemente el más inteligente de la ficción de HBO, ve nublado su juicio por una especie de fe ciega e inexplicable. Es más, si Varys muere es porque Tyrion le delata ante Daenerys para luego darse cuenta de que, simple y llanamente, la ha cagado con su movimiento. Con Daenerys llamando peligrosamente a las puertas de la locura, Tyrion se niega aún a creérselo o, al menos, hasta que Daenerys tira la puerta de una patada y entra montada en Drogon.

Porque, precisamente, eso es lo que pasa en la batalla por Poniente. Todos pensábamos que sería una batalla espectacular, que dejaría a la batalla contra los caminantes blancos en una mera anécdota… Y así ha sido, pero no por lo que imaginábamos. De repente, Daenerys y Drogon borran de un plumazo todos los escorpiones, así como la flota de Euron Greyjoy y, una vez las tropas de Daenerys, junto con las de Jon, entran en la ciudad y suenan las campanas que simbolizan la rendición de Desembarco del Rey, esta pierde la cabeza y comienza una masacre en la que no perdona ni a los inocentes.

Todo aquello por lo que Daenerys ha luchado a lo largo de siete temporadas se resquebraja y cae ante la absoluta locura que desata en Desembarco del Rey. Sin embargo, esta locura nos deja con imágenes interesantes relacionadas con Clegane y Arya. Probablemente, las dos mejores microtramas de este episodio. La primera, el ansiado combate entre el Perro y la Montaña que acaba en tablas ya que Sandor se sacrifica para llevarse consigo a su mastodóntico hermano. La segunda, la huida de Arya a través de Desembarco del Rey con Daenerys quemándolo todo y a todos a su paso. Esto último probablemente signifique muchas cosas alrededor de la figura de Arya para el desenlace de la semana que viene, todo sea dicho. Así, el arco de Clegane se cierra y el de Arya se encamina hacia un final apoteósico en el que parece que habrá un nuevo nombre en su lista: Daenerys Targaryen.

Por su parte, parece que, por fin, Jon y Tyrion se dan cuenta de su error al confiar ciegamente en Daenerys, y más tras ver cómo arrasa la ciudad sin ningún tipo de remordimiento ni freno. Otros dos arcos que se encaminan hacia la confrontación con Daenerys y, muy probablemente, hacia el destino final del legítimo heredero al Trono de Hierro que Jon tantas veces ha dicho que no quiere. El último capítulo nos dejará con Jon, Tyrion, Davos, Arya y compañía enfrentándose a la decisión de qué hacer con Daenerys. Además, Sansa seguramente no ha dicho su última palabra en todo esto. Seamos sinceros: el final promete.

Finalmente, Jaime y Cersei. Tras un enfrentamiento en el que por fin muere Euron Greyjoy, un personaje al que no han sabido sacarle el suficiente partido, ya que viene pareciendo un extra colérico e inmortalmente absurdo desde su introducción, a manos de Jaime, este se reencuentra con Cersei. Un reencuentro tan atropellado como agridulce para ambos y para los fans que esperaban algo más de Cersei y Jaime para el final de Juego de Tronos. Ambos mueren abrazados por el derrumbamiento de las catacumbas de Desembarco del Rey sobre ellos. Como ya he dicho, atropellado y absurdo final para dos personajes que esperábamos que tuviesen un final mucho más digno.

Y así, con Desembarco del Rey ardiendo, Jon retirando a sus tropas, la locura genocida de Daenerys y el carpetazo final a muchas tramas abiertas desde hace años, acaba este quinto y penúltimo capítulo de la octava temporada de Juego de Tronos. Poco queda por decidir, excepto quién sentará sus posaderas en el Trono de Hierro y qué pasará con Daenerys, aunque por aquí cruzamos los dedos porque Arya Stark vuelva a sacar su lado heroico para acabar con ella. Como ya hemos dicho, un capítulo muy bien dirigido y visualmente espectacular que evidencia la aceleración innecesaria del ritmo de la serie y las ganas de los guionistas por cerrar todo rápido y corriendo. Pase lo que pase, esta última temporada sí que va a acabar sorprendiendo a los fans.

  1. Me ha encantado el capítulo. El giro al infierno de Daenerys es de lo mejor de la serie, nadie ha sido capaz de reaccionar, ni siquiera Tyrion. A mi esto me huele que la cosa va a acabar como empezó, con un Targaryen loco que hay que sacarse del medio.

  2. Para mi, siendo muy espectacular y bien hecho, es una cagada de capítulo.
    De repente el dragon es super dragon. Acabar rápido la batalla con los caminantes blancos solo lo justificaba porque lo duro sería con Cersey que, de repente, no pinta nada. Durante toda la serie hubiese sido suficiente decirle a Aria «Anda maja, no te crees mala sangre que vas a acabar con úlcera» para que lo dejase todo y fuese una chica buena. Lo del perro vale que iba a por el hermano pero yo pensaba que seria en defensa de alguien o algo así. Jeimie, pobrecito, primero le lían con la chica grande, luego se encuentra de coña con «greiyoy» que, ahora, de repente, se lo quiere cargar, etc., pero bueno el tipo tiene aguante, da igual lo que le claven (igual hasta sale de debajo de los escombros). La muerte de Varis y de la mano de Cersey ridiculas, el enano no pinta nada. John Nieve un memo.
    Daeris, esta bien que se le vaya la olla, pero tenían que haberlo desarrollado un poco más. Debe ser que andaba con la regla.
    ¿Realmente era necesario matar a casi todos cuando durante toda la serie era tremendamente difícil hacerlo?
    Al final está temporada no es de juego de tronos es de los Vengadores.

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