Islanders Console Edition: un arcade distinto a los demás

A veces creo que los juegos de tipo arcade están muertos, pero siempre viene un nombre que viene a demostrarme que hay algo más allá de lo que consideramos “estándar” dentro de esta categoría. Tengo la sensación de que a vosotros, que prodigáis Twitter, os habrá caído un anuncio en particular anunciando cierto título.

Islanders

Arcade de construcción de islas, algo a lo que nunca me había enfrentado

Islanders es un juego peculiar. Si bien de buenas a primeras esta obra del estudio Grizzly Games entra como un simulador de ciudades, pronto nos damos cuenta del error: aquí lo importante no es jugar a crear una ciudad perfecta, lo que debemos hacer es ser capaces de cumplir ciertos objetivos y poder seguir avanzando. Al principio se nos mostrará ante nosotros una isla vacía, un vergel de naturaleza intachable, y seremos nosotros los que tendremos que empezar a colonizarla.

Pero no precisamente teniendo en cuenta los deseos explícitos de la sociedad incipiente que estamos a punto de formar, no. Aquí nosotros mandamos y queremos que esto salga bien, así que mejor guiarnos por un sistema de puntos. El juego no bonifica crear una isla estéticamente hermosa, algo que parezca remotamente una ciudad en cuanto a la disposición de sus estructuras. Tenemos que hacer que cada edificio que plantemos cuente, pero para el marcador.

Modo arcade

Planifica la estrategia

Empezando con una elección entre dos tipos de “sets de construcciones”, nuestra decisión jugando es la de saber prever según la isla que nos haya surgido de manera aleatoria qué edificaciones debemos. El juego, pese a tener ese objetivo tan arcade, mantiene un componente estratégico que va abriéndose conforme avanzamos en la partida. El espacio es extremadamente limitado, así que merece la pena tener muy claro qué queremos y qué podemos hacer.

No, en serio, es más complicado de lo que aparenta a simple vista, y creo que en especial las versiones de consola padecen más debido al control de espacio que nos brinda el mando. Cuando se necesita una precisión muy cuidada para asegurarnos de colocar un edificio para asegurarnos el máximo número de puntos así como dejar todo el terreno libre que podamos para seguir construyendo, puedo garantizar que prefiero jugar con los dedos en la Switch que tratar de manejar Islanders utilizando el joystick analógico. Es terriblemente impreciso.

Noche en el juego

Libertad para entender el juego

Pese a todo, el juego es bastante entretenido. No diré que este sea mi modo favorito, pero para entender de manera efectiva como mejorar en el modo arcade, el juego cuenta con un modo “libre”. Tenemos a nuestro haber todas las construcciones del juego para ir probando a ver cómo funcionan y cómo quedan, así que podemos practicar nuestras habilidades, entender los edificios y, además, disfrutar de, esta vez sí, crear una autentica ciudad que tenga un poco más de sentido que lo que hacemos en el modo arcade.

Sin embargo, el juego no llega más lejos de esto. Islanders es un arcade, y debe gustarte esta sensación de superación además de encontrarle un gusto a ser lo más estéticamente agradable por gusto propio. La cuenta de Twitter de Grizzly Games suele compartir las imágenes que se pueden hacer desde la consola una vez que has terminado una partida y muestra las puntuaciones, así que tiene es componente social, pero no llega más allá de eso y se queda a menos que seas muy dedicado como una anécdota.

Isla

En resumen

Islanders es un arcade de construcción interesante y apañado. Es ligero, divertido, y da para un par de partidas si tienes curiosidad de jugarlo (cada una no dura más de veinte minutos, sobre todo al principio cuando le estás cogiendo el truco), pero que si termina picándote termina siendo un juego al que echarle bastante vicio. Para mí se queda como una experiencia curiosa a la que quizá más adelante le dedique un poco más de tiempo o alguna partida casual, pero se que hay gente a la que el concepto puede resultarle muy atractivo y perder la vida en él. Por eso, mi valoración del título es de un [70].

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