Pesadilla en la oficina, análisis de Yuppie Psycho

El estudio hispano-francés Baroque Decay, después de su más que interesante anterior trabajo (El Conde Lucanor) han vuelto para seguir en la senda de dicho juego y deleitarnos con una dosis de aventura de terror pixelado en su nuevo trabajo: Yuppie Psycho.

Para hacernos una idea de que nos ofrece Yuppie Psycho, después de un primer vistazo a sus gráficos de 16 bits, es lo que sería un Survival Horror con un llamativo y evidente pixel art y ligeros toques manga. Puede que sus gráficos no sean el referente de dicho estilo (sigue con el mismo estilo que su anterior juego), pero para la premisa cumple bastante bien. A quien le gustara El Conde Lucanor, las mecánicas de Yuppie Psycho son muy similares a este. Vuelven las conversaciones surrealistas, el sigilo, la resolución de puzles y ausencia de combate dejando de lado la ambientación del siglo XIV por un toque más pop.

Un primer día de trabajo…movidito

En Yuppie Psycho encarnamos a Brian Pasternack en su primer día de trabajo en Sintracorp, la empresa más grande del mundo. Pasternack es un novato, indeciso y sin ningún talento en lo podamos ver a simple vista que ha sido seleccionado para sorpresa suya. Sin embargo, pronto nos daremos cuenta en que la empresa en la que nos hemos metido no es normal: un tipo disfrazado de rana, otro con un uniforme decimonónico subido en un caballo que nos dicta órdenes o una chica totalmente pálida que parece sacada de una película de terror, son algunos de nuestros compañeros de oficina.

Un poco más adelante nos damos cuenta que pasa algo más allí dentro. Cadáveres de trabajadores por el suelo, los que quedan vivos parecen autómatas sin personalidad propia o incluso fotocopiadoras con extremidades que nos atacan. ¿La causa de esta situación de la empresa más grande del mundo? La Bruja que aterroriza el edificio y la razón por la que nos han contratado: tenemos que cazarla.

Dicha Bruja ha hecho posible el éxito de la empresa, pero ahora parece que se ha desbocado y está atormentando a sus empleados. Brian conocerá toda clase de extraños personajes, escapará de terribles criaturas y descubrirá los secretos más oscuros del pasado de Sintracorp mientras intentamos darle caza.

First Job Survival Horror

La verdad es que es una premisa bastante interesante, un chaval de una de las categorías más bajas (Yuppie Psycho está ambientado en una especie de años 90 distópico en la que la estratificación social es evidente entre la ciudadanía) ha sido seleccionado como trabajador en la empresa más grande del mundo y, para más inri, en el quinto piso de ocho, lo cual quiere decir que se nos ha honrado ya que la escala es mayor que la que nos corresponde por dicha estratificación.

Ya dentro de nuestra oficina podemos entablar amistad con nuestros curiosos compañeros, y a su vez nos hacemos una idea de la situación de la empresa, mientras evitamos morir por los enemigos que nos acechan (la mencionada fotocopiadora, oficinistas cuya cara está compuesta por una gigante boca, que no es para besarnos). Según nuestras decisiones podemos desbloquear distintos finales que nos hará rejugarlo más de una vez.

Referencias noventeras

Jugablemente me ha recordado a «Survivals Horrors» como Silent Hill o Resident Evil. Tiene puntos de guardado mediante la utilización de un ítem consumible, el personaje indefenso y débil frente a enemigos, utilización de la linterna para iluminar espacios oscuros e incluso combinación de ítems para crear objetos que nos servirán para curarnos. A todo esto, tenemos también un poco de sigilo a lo Metal Gear Solid, ya que hay ocasiones en las que tenemos que evitar que nos vean, ya sea cambiando de ruta o simplemente escondiéndonos en taquillas o debajo de las mesas. La historia es evidente que coge referencias de David Lynch o el cine de terror japonés, con un ligero toque “vaporwave” al retrotraernos a la década de los 90.

En cuanto a la duración, Yuppie Psycho nos mantendrá a los mandos unas 8 horas la primera vez que lo juguemos (y, posiblemente, con cierta sensación de acabar abruptamente), pero aviso: tiene múltiples finales según nuestras decisiones, la manera que hayamos jugado o según los secretos que descubramos. Vaya, es un juego más largo de lo que parece y que se alarga, a veces, por no saber por dónde ir. Aunque no debería ser un problema, ya que el edificio donde transcurren los eventos no es muy extenso y el juego te invita a explorar. También es cierto que tiene bastante componente ensayo/error, por lo que una vez que el jugador sepa que hacer después de morir, se hace bastante más fácil que lo que parece en un principio.

A todo este interesante conjunto, hay que sumar a la notable banda sonora compuesta por Michael «Garoad» (Compositor de VA-11 Hall-A), lo que le sienta bastante bien en el entorno “noventero” en el que nos movemos. No está mal ni mucho menos, pero superar las versiones chiptune de Johann Sebastian Bach que sonaban en El Conde Lucanor era harto difícil. Por buscar un símil a lo 16 bits (y aprovechando que Megadrive está de actualidad), si el sonido de El Conde Lucanor equivale a una Megadrive, el de Yuppie Psycho pertenecería a una MegaCD con su correspondiente desbalanceo entre gráficos y calidad del sonido. Pero vaya, esto que digo no es malo del todo y cumple con su función ambiental, que es parecerse al cine de terror con un toque japonés.

Está claro que Yuppie Psycho no es un AAA y que dentro del indie se podría decir que es una producción de las que tienen menos presupuesto de lo normal. Pero, sinceramente, pienso que Baroque Decay ha conseguido su objetivo: hacer que nos sintamos como un novato en la oficina con la esperanza de cambiar la vida de la gente.

Buen trabajo.[80]

Lo mejor

  • Divertido y con bastantes secretos
  • La historia, bastante larga e interesante
  • Gráficamente es llamativo, sobretodo por su manejo de la iluminación
  • Demuestra que se puede hacer un buen «survival horror» con pocos recursos

Lo peor

  • Puede que su «pixel-art» no sea de los mejores
  • Cierto abuso del ensayo/error
  • Conseguir un final feliz es bastante complicado y/o enrevesado

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