Sackboy: una aventura gigantesca mola mucho

Cuando MediaMolecule lanzó LittleBigPlanet creó una franquicia hiperreconocible, protagonizada por un personaje que, a falta de carisma, era perfecto para el concepto de «juego de juegos», en referencia a su editor de niveles.

Una propuesta clásica

A pesar de conservar el concepto de «Juego de artista», Sackboy: una aventura gigantesca se estrena en PS5 con un videojuego de plataformas de corte tradicional, sin editor de niveles, con una propuesta tradicional en el que de 1 a 4 jugadores deberán enfrentarse a niveles inspirados en diferentes temáticas, en los que irán recogiendo, entre otras cosas, esferas conocidas como «Orbes de los Soñadores» que les permitirán desbloquear otros mundos. Un concepto directo que MediaMolecule sabe resolver con maestría.

Además, recoger los cascabeles permitirán a los Sackboy el adquirir ropa en la tienda de un personaje llamado Zumidio Zuchi, lo que habilitará esa personalización tan característica de los juegos de MediaMolecule en general y de los títulos protagonizados por Sackboy en particular. Todo ligero, con una dificultad, por lo general, casi de trámite para que no haya ningún jugador que se sienta excluído en cuanto a capacidad para superar los niveles. Como anécdota comentar que lo estoy jugando con mi hijo no jugador habitual de 7 años y lo estamos disfrutando mucho.

El verdadero monte a escalar

Entre fase y fase correspondiente a la Historia, Sackboy: una aventura gigantesca cuenta con desafíos secundarios, en los que podremos participar en contrarelojes en las que se nos obsequiará con los verdaderos retos del juego. El resto se encuentran cuando alcancemos el end game. Allí encontraremos unos niveles adicionales que, junto a las ya mencionadas pruebas cronometradas del Caballero de la Puntada, constituirán los auténticos desafíos de Sackboy: una aventura gigantesca.

Un trabajo artesanal
Sackboy: una aventura gigantesca es un juego precioso, cuidado al detalle, y una forma bastante decente de estrenar PS5 con un título que se gusta a si mismo y que se hace gustar con su espectáculo de visuales que imitan materiales hechos a mano. Las texturas, con un aspecto fotorealista – atención a los hilos sueltos o a la madera -, el diseño de los niveles – sobre todo los de los mundos avanzados – definen una oferta maravillosa.

En conjunto, y salvando las diferencias, Sackboy: una aventura gigantesca me ha hecho evocar a un título como Super Mario World, que en su momento acompañó el lanzamiento de Super Nintendo, y con el que comparte una vocación de entrarle por los ojos al jugador y de serle además simpático y atractivo. Ambos títulos, Super Mario World y Sackboy: una aventura gigantesca, cumplen con nota esos objetivos, aunque, en perspectiva, el de MediaMolecule se antoja menos ambicioso con su propuesta.

El sonido

Normamente paso de puntillas a la hora de comentar el aspecto musical de los videojuegos pero Sackboy: una aventura gigantesca me ha sorprendido muchísimo en este apartado. Hay una colección de temas hiperconocidos, como «Let’s Dance» de Bowie, «Toxic» de Britney Spears o versiones de «Material Girl» de Madonna y de «Fly me to the moon/In Other Words» que empiezan a sonar de repente en un nivel y te dejan todo loco. Especialmente cuando te das cuenta que la canción no avanza a menos que tú avances con el nivel. Y no solo eso, sino que los escenarios e incluso las propias plataformas irán al ritmo de la música muchas veces, pareciendo que todo el mundo va al son del temazo que está sonando en esos momentos.

Me ha pasado, y no exagero, que me he tenido que detener en medio de una pantalla y me he puesto a mover a Sackboy como si bailara, del ritmazo que desprendía el juego. Una absoluta delicia sonora.

En cuanto a las voces, Sackboy: una aventura gigantesca está genialmente localizado al castellano, incluyendo unas interpretaciones con mucha personalidad, dándole ese toque de película de dibujos animados que el juego destila por los cuatro costados. Especialmente destacable es el personaje de Vex, el malo malísimo del juego, cuyo actor es capaz de variar el tono y la fuerza de sus líneas múltiples veces durante una sola frase.

Formato jugable depurado, diseño colosal

Sackboy: una aventura gigantesca hace bien algo muy difícil: ser atractivo tanto para un solo jugador como para 4 jugadores simultáneos, ya sea en local o en online. Es cierto que hay – pocos – niveles que, por su diseño y desafíos, únicamente pueden jugarse en cooperativo, pero el resto, que es la inmensa mayoría, son igualmente disfrutables en modo forever alone. Los que son exclusivamente para jugar en multijugador están convenientemente marcados, MediaMolecule no iba a cometer un error de diseño tan básico de crear callejones sin salida.

El diseño de los niveles es una maravilla. Para empezar, el uso de los planos de profundidad, transformando a Sackboy: una aventura gigantesca en un juego 2D a uno 3D con planos profundísimos que dan un aspecto increíble a cada escenario, a uno con perspectivas imposibles cada pocos segundos. El ritmo endiablado que proponen los niveles, que recorrerás en apenas unos pocos minutos, es el marco perfecto para que el equipazo de diseño de MediaMolecule haya dado rienda suelta a toda su creatividad. Y eso son palabras mayores.

El diablo está en los detalles

Pero no es solo el diseño o sus acabados, ni tan solo que el juego funcione a 60fps más robustos que una roca, y que el Raytracing permita unos reflejos espectaculares. La forma en la que los escenarios interactúan con Sackboy es una maravilla. Como muestra fíjate en cómo el peso de Sackboy y sus movimientos afectan a la almohadilla que sirve de plataforma final, o a las diferentes superfícies con aspecto de alfombra.

Me gustaría destacar algo más sobre la jugabilidad de Sackboy: una aventura gigantesca y es sobre la disfrutabilidad de las sucesivas pasadas a un nivel concreto, tras haberlo superado, con el objetivo de desbloquear todo lo que se esconde en él. Y es que, por lo general, es muy complicado el poder conseguir todos los tesoros de una pantalla en una primera tacada, por lo que es necesario volver a enfrentarse con el nivel de turno.

Lejos de ser una experiencia tediosa, las nuevas pasadas siguen siendo igual o incluso más disfrutables que la primera, al menos en mi caso. El ritmo que me impongo en una primera pasada, alto por lo general, conlleva unas sensaciones totalmente diferentes a las que ofrece una pasada con traquilidad y prestando atención a los detalles.

Vestuario que te llevas contigo

Hay algo que me ha sorprendido muy gratamente y es hecho de que los trajes que desbloqueas, así como los cascabeles necesarios para comprar en la tienda, quedan grabados en tu perfil de jugador. De esta forma, si te unes a una partida de otro perfil en la consola tendrás todo el vestuario que hayas conseguido, aunque no sea en tu propia partida. Esto es genial, porque le da mucho brilli brilli a las partidas multijugador en Sackboy: una aventura gigantesca.

Reflexión: Limitaciones género

Antes de acabar con las pertinentes conclusiones, me gustaría hacer una breve reflexión referente al enfoque de la mascota de MediaMolecule y protagonista de Sackboy: una aventura gigantesca. Sackboy (Chicosaco) evita que la persona que juegue al juego, en el probable caso de que no sea un hombre o un niño, se pueda identificar al personaje como uno de su mismo género. Esto contrasta con que el título de MediaMolecule permite que Sackboy se pueda vestir ropas asociadas al género femenino.

Aunque ese hecho palia la carencia de un selector de género, quizá la solución más sencilla, teniendo en cuenta que el personaje no habla ni cuenta con ningún rasgo que defina su género, sería haberlo llamado «Sack» simplemente, en vez de ese sufijo, «boy», que lo acaba lastrando, aunque sea simplemente una etiqueta, porque en la práctica Sackboy, como comentaba, no cuenta con ningún atributo o rasgo que le limite a nivel de género. Tanto es así que un ejercicio que se podría pedir al jugador es que asuma que «Sackboy» es únicamente un nombre y no una definición del género de la mascota de MediaMolecule

Conclusiones

En conjunto, Sackboy: una aventura gigantesca es un plataformas mágico. Salvando las distancias, es capaz de cumplir con nota y proporcionarte, a ti y a tus compañeros de juego, esas sensaciones inigualables que tan solo una compañía que hace los juegos con tanto cariño como MediaMolecule es capaz de conseguir. Quizá le faltan fuegos artificiales para subir de nivel, pero lo que hay es tan redondo y tan maravilloso que las horas se te pasarán volando disfrutando de uno de los mejores plataformas que han acompañado a cualquier consola en su lanzamiento. [85]

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