Spiritfarer, la pastora que guía las almas al más allá

La aparición de un título como Spiritfarer al mercado ese algo que siempre debemos aplaudir. Estamos hablando de una apuesta arriesgada donde la narrativa configura casi todo el apartado jugable dentro el título y, sin ella, estaríamos hablando de un juego de gestión más sin nada que ofrecernos. Vamos a entrar más en profundidad comenzando por lo más tangible, las mecánicas.

Spiritfarer

Gestión de recursos en todo momento

Hasta que punto el hilo conductor de Spiritfarer es importante para el funcionamiento del juego es algo indudable. Es, a fin de cuentas, un juego de gestión de recursos y exploración que no se prodiga mucho en ambos aspectos más allá de nuestra necesidad de conseguir los materiales para avanzar en la historia. Esa recolección podría considerarse, incluso, un momento de espera mientras avanzamos con nuestra aventura como guardiana de las almas.

Es tedioso la cantidad de pasos que debes hacer para conseguir un material, pues termina siendo solo un mero trámite una vez desbloqueas todas las zonas del mapa y puedes acceder a cualquier punto del juego gracias al viaje rápido. El dinero tampoco es un impedimento, pues vendiendo y recolectando a lo largo y ancho del mapa lograremos más que suficiente para completar el juego sin temer quedarnos sin dinero. Solo sigue las misiones que te encomienden.

pesca

Un viaje sensorial impresionante

A pesar de contar con un apartado jugable tan repetitivo, ¿cómo puede la obra de ThunderLotus Games (padres de Jotun y Sundered) enamorarte de esta manera? Porque el resto de elementos sostienen las mecánicas. Cuando paseamos por el barco y escuchamos el violín de Gustav, el samisen de Summer o la flauta de Atur nos damos cuenta de que, en los momentos más inesperados, la música nos acompañará de manera sutil potenciando esos momentos de calma, o con potencia en los momentos donde nos caerá la lagrimilla casi sin darnos cuenta.

Acompañado de un estilo artístico que recuerda más al dibujo de un comic independiente que a lo que nos solemos encontrar en un videojuego. Cada animación es un regalo para los ojos, ilustrando un mundo colorido y mágico donde cada cosa es distinta. Cada pez que encontremos al pescar, cada planta al comenzar a germinar y cada veta de mineral que tengamos que picar será única y correspondiente a ese recurso, no solo en color sino en detalle y forma.

Exactamente igual ocurre con la arquitectura de cada edificio del barco, dispares construcciones que deberemos colocar para crear un espacio indefinido y polivalente donde convergen tanto los pasajeros del barco, almas en transito hacia el más allá, como nuestras estructuras de trabajo, desde granjas a herrerías pasando por cocinas o telares. He mencionado la repetitividad por la necesidad de conseguir los materiales y los distintos pasos que hay para algunos, pero bien es cierto que la cantidad de utensilios que deberemos utilizar diluye un poco esta sensación.

Isla de Spiritfarer

Guiando almas en un mar perpetuo

Ahora sí, pasemos a hablar de lo más importante dentro del juego y lo que provoca que Spiritfarer sea algo distinto a todo lo demás es el tratamiento de su hilo conductor: la muerte. Dentro del juego cada personaje que nos topemos será un alma en pena, con remordimientos o actos inconclusos con respecto a su muerte. Desde la altiva Gwen a los matones Bruce y Mickey vivirán su paso por la nave con remordimientos a su pasado y cada conversación que tengamos con ellos nos esclarecerá un poco más la vida y muerte que han sufrido.

Algunos duelen especialmente, como fueron para mi el caso de Gustav o el de Stanley. Escuchar sus últimas palabras antes de su partida y verlos marchar es algo agridulce. Se les coge cariño casi sin querer de lo bien hechas que están sus personalidades y cuando ya no los sentimos en la nave nos embarga un vacío que crece a cada pasajero que viene para marcharse al tiempo. Todos ellos terminan encontrando un hueco en el corazón.

La guinda del pastel es, sin duda, las últimas revelaciones del juego. Lo diré de manera clara: si consigues embriagarte en la historia, Spiritfarer te mostrará en su final algo que no solo dará más sentido a todas las historias que las almas nos han transmitido, sino que nos hará replantearnos muchas cosas y darnos cuenta de otras tantas en las cuales no habíamos reparado. No busquéis información de nada del juego en wikias y demás. Por favor, llegad sin conocimiento de causa a cada viaje y a cada partida y disfrutad de lo que el juego ofrece, pues yo estuve leyéndolas con motivo de este análisis y, una vez has leído la historia, el viaje narrativo no compensará la repetitividad de las mecánicas.

recogida de estrellas

En resumen

Por eso, para mi es un imprescindible de esta generación. No es a gusto de todos y tú deberás juzgar cuanto valoras la historia en pos de perdonar el tedio de la obtención de materiales, pero si decides decantarte por lo primero, encontraraás en Spiritfarer un viaje sobre aceptar la muerte, sobre la vida y sobre la amistad y la bondad como pocos habrás vividos. Solo deberás hacerte a la mar e ir a donde jamás podrás regresar. Creo que el trailer que va a continuación de la nota no os decepcionará. [85]

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