World of Warcraft Classic vuelve para quedarse

El reciente relanzamiento de World of Warcraft prácticamente en el estado que venía al mundo en 2004 ha sacudido internet. Las extensas colas de espera en horas punta, la experiencia de un juego de hace 15 años y su comparación con la versión actual han incendiado los foros y las redes sociales.

15 años siendo el Rey

Tal como lo leemos: World of Warcraft va a cumplir este año 15 años. Casi nada. Tras los cuales, de forma similar a CS:GO en el mundo del shooter competitivo o de League of Legends en torno a los MOBA, WoW sigue siendo el Rey de su género; el Multijugador Masivo Online.

Como Blizzard dejó de publicar hace bastante tiempo las cifras de subscriptores que religiosamente seguían pagando su cuota allá por el final de 2015 (época de su peor expansión: Warlords of Draenor) nunca hemos vuelto a saber cuantos números manejaba. Pero no es arriesgado pensar que mueve más gente que Final Fantasy XIV o The Elder Scrolls Online.

El caso es que ningún juego similar ha conseguido superar a WoW durante estos 15 años. Salvo lo que podemos estar presenciando hoy en día con WoW Classic, y es que la cantidad de jugadores que han tenido bien curiosidad o bien ganas de esta propuesta ha sido abrumadora. Las colas son parte de post diarios críticos con la empresa, hasta el punto de que el fansite Wowhead ofrece en tiempo real el estado de las colas de cada servidor (Reinos en la jerga del MMO).

Un juego que ha cambiado con el tiempo

Y voy a ser muy claro aquí: World of Warcraft Classic no es un juego de 2019. Para nada. Y es que el MMO «retail» (pues así se llama a la versión en la que puedes jugar a Battle for Azeroth) ha ido incluyendo a lo largo de los años, mediante parches y expansiones, una enorme lista de mejoras de calidad de vida y diversificación de contenido para alcanzar un público mayor.

Y si esta evolución del bloque principal del MMO ha habilitado que muchos jugadores con distinto tiempo disponible para invertir en el juego puedan acceder y llevar su ritmo en el mismo, buena parte de la comunidad «dura» del juego ha visto esto como una casualización y una perdida de esencia del título.

Una esencia que para los mismos estaba intacta en Classic, y este tipo de jugador será el que más fervorosamente defienda esta versión de WoW y con más caña le de. El otro tipo de jugador de Classic es el turista, atraido bien por streamers famosos o bien por la curiosidad y el revuelo que se ha montado en torno a este relanzamiento.

Y es quizá este segundo tipo de jugadores (que no va a estar comprometido a largo plazo con el juego) el que está originando estas extensas colas y que Blizzard, augurando que con el tiempo dejarán de jugar, audazmente trata de no abrir nuevos servidores.

Un juego duro

Estamos hablando de un juego que tenía un diseño muy distinto a la versión actual. Por dar algunos ejemplos: no existen indicadores de objetivos, la diferencia de nivel frente a un enemigo puede suponer la vida y la muerte, un enemigo solo puede darte una buena paliza haciéndote morir y teniendo que realizar una gran caminata hasta recuperar tu cadáver.

Y ojo, que no digo que todo esto sea algo negativo. No, simplemente es distinto. Estas características dificultan mucho el juego en solitario, pero por otro lado animan a la comunidad a juntarse y hacer grupos para realizar misiones. El hecho de ir mucho más lento te permite disfrutar en mayor medida de las zonas y no en verlas como un trámite. Las profesiones tienen un valor real al tener utilidad mejorarlas junto al nivel de tu personaje.

Pero más de uno se sentirá rechazado por esta realidad. Y, aunque pienso que aquellos que aguanten y logren alcanzar el nivel máximo terminarán jugando regularmente, sí  que estoy de acuerdo en que buena parte de los jugadores actuales acabará bajándose del carro.

En definitiva: una mentalidad diferente para un juego diferente

Creo que aquí radica todo. Los jugadores regulares de la versión retail estamos acostumbrados a un ritmo, a dedicar un tiempo muy concreto a cada actividad. Al programar una rutina semanal que hay que cumplir para progresar. Pero a Classic hay que ir con una mentalidad totalmente distinta.

No vas a subir rápido de nivel a no ser que dediques una cantidad descomunal de horas, y aun así más que rápido será una recompensa al tiempo invertido. No vas a ir bien de dinero si no inviertes mucho en profesiones. No llegas rápido a los sitios. No hay ventanas con las que puedas acceder inmediatamente a grupos de cualquier tipo.

Pero es totalmente jugable. Simplemente hay que aproximarse a World of Warcraft Classic con un mindset diferente. Centrarse en disfrutar lo que te ofrezca el juego cada día. No moviéndose por objetivos acuciantes y el temor a la frustración como en la versión retail. Sino con paciencia, emoción y ganas de ver qué habrá tras la siguiente cadena de misiones.

Se queda

Y si bien en una misión de recoger 5 pezuñas de unos perros malditos igual tienes que matar a 30. También hay misiones que ofrecen al final de las mismas recompensas muy potentes cuya satisfacción no se equipara en la versión retail de Wow.

Si WoW Classic influenciará a la versión retail en el futuro o al propio Blizzard no lo sabremos hasta dentro de un tiempo. Pero parece que está funcionando. Quizá este año no veamos anunciada WoW: The Burning Crusade en la Blizzcon, pero quizá el año que viene sí.

Lo que sí sabemos es que ahora mismo lo está petando. Y si logra mantenerse así hasta afianzar su base de jugadores, World of Warcraft Classic habrá llegado para quedarse.

 

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