Mega Man Star Force Legacy Collection, nostalgia de la doble pantalla

Capcom lleva unos años tocada por una varita mágica. Da igual si hablamos de superproducciones millonarias como Resident Evil Requiem o de nuevas IP, casi todo lo que tocan se convierte en oro, tiene buenas críticas o se espera con ahínco.

Pero entre tanto lanzamiento «mayor», la compañía de Osaka también ha encontrado un filón en la preservación de su propio legado, como ya vimos con la saga Ace Attorney. Así que, tras rescatar casi todas las vertientes de su bombardero azul, le llega el turno a una de las subsagas más peculiares de la franquicia: Mega Man Star Force Legacy Collection, un recopilatorio que trae de vuelta la época de Nintendo DS, con sus aciertos de diseño y, lamentablemente, con vicios empresariales que creíamos superados en 2026.

Para ponernos en contexto, hay que viajar a la época de Game Boy Advance. Allí nació Mega Man Battle Network, un giro radical que transformó la clásica acción de plataformas en un RPG táctico con cartas. Cuando Nintendo DS tomó el relevo, Capcom decidió crear un sucesor espiritual en lugar de continuar la misma historia. Así nació Star Force. Y aunque en su día se vio como un «más de lo mismo» que no llegó a las mismas cotas de cariño con respecto a GBA, con el tiempo se ganó un estatus de culto e incluso su propia serie de anime.

Un culebrón adolescente en el mundo de las ondas

Esta colección es un auténtico «todo en uno». Incluye las siete entregas que salieron originalmente en DS, divididas en tres generaciones que seguían esa estrategia comercial tan Pokémon de lanzar varias versiones con ligeros cambios: Pegasus, Leo y Dragon (la primera ola); Zerker x Ninja y Zerker x Saurian (la segunda); y Black Ace y Red Joker (la tercera). El gran aliciente histórico aquí es que estas dos últimas entregas jamás llegaron a Europa en su día, por lo que es la primera vez que podemos jugarlas de forma oficial en nuestro territorio.

La historia nos pone en la piel de Geo Stelar, un chaval bastante deprimido tras la desaparición de su padre, cuya vida cambia al cruzarse con Omega-Xis, un alienígena hecho de ondas electromagnéticas. Al fusionarse, se convierten en Mega Man y adquieren la capacidad de viajar entre el mundo real y el EM World (una especie de dimensión paralela de datos). El tono narrativo va evolucionando: empieza tocando temas un poco más serios y sentimentales sobre la pérdida y la amistad, y poco a poco se va volviendo un shonen más desenfadado. Es una historia muy hija de su tiempo que, aunque peca de tener muchísimo texto explicativo, tiene su encanto.

Cartas, cuadrículas y acción táctica

A nivel jugable, si vienes buscando pegar tiros y saltar pinchos, te has equivocado de juego. Star Force es un RPG de los pies a la cabeza. Nos movemos por escenarios isométricos explorando, hablando con NPCs y resolviendo pequeños puzles. Pero la verdadera chicha está en los combates aleatorios.

Las batallas cambian la perspectiva a un entorno 3D dividido en una cuadrícula de 3×5 donde solo podemos movernos lateralmente. Aquí no gana el que dispara más rápido, sino el que mejor usa sus Battle Cards (el mazo de cartas de ataque, curación y efectos que nos hemos construido previamente). Es un sistema rápido, muy dinámico y con una profundidad táctica que engancha desde el minuto uno. Envejecer, ha envejecido sorprendentemente bien, y la personalización de los mazos sigue siendo muy satisfactorio.

El reto de adaptar la doble pantalla (y triunfar en el intento)

Llevar juegos de Nintendo DS a pantallas actuales de 16:9 es siempre un dolor de cabeza, pero hay que aplaudir a Capcom porque aquí han hecho un trabajo bien traído. Las opciones de visualización son inmensas de hecho. Podemos colocar la pantalla táctil original a un lado, hacerla más pequeña, ponerlas en vertical, e incluso jugar con el monitor girado 90 grados si jugamos en PC. A nivel visual, incluye filtros HD opcionales. Como suele pasar, el filtro suavizado hace que el pixel art original se vea algo borroso para mi gusto, pero el juego te permite aplicar el filtro HD solo a las cartas y los retratos de los personajes, dejando los escenarios con su pixelado original. Todo un acierto.

Además, el recopilatorio suma puntos con extras muy interesantes: una galería de arte, reproductor de música, y ayudas de «calidad de vida» modernas (poder recibir menos daño, ganar más dinero) para quienes solo quieran disfrutar de la historia sin farmear. Pero la joya de la corona es el modo Online. Capcom ha revivido las batallas multijugador permitiendo combates casuales y rankeados, además del intercambio de cartas a través de internet.

Una falta de respeto al jugador hispanohablante

Llegamos a la sombra de este análisis, y es una muy alargada. Como ocurre en otros relanzamientos recientes de juegos de rol clásicos, Capcom ha decidido traer esta colección exclusivamente en inglés, japonés y chino.

A estas alturas, y viniendo de una de las empresas que más dinero genera en la industria, es una decisión sencillamente imperdonable. Star Force no es un juego arcade; es un RPG donde te pasas la mitad del tiempo leyendo diálogos, entendiendo las sinergias de cientos de cartas y asimilando tutoriales. Si no dominas el inglés a un nivel medio-alto, la experiencia se convierte en un muro frustrante. Es incomprensible que la localización a veces se siga tratando como un lujo y no como un estándar en pleno 2026.

¿Merece la pena sintonizar esta frecuencia?

Mega Man Star Force Legacy Collection es un caramelo agridulce. Por un lado, a nivel técnico y de mimo hacia la franquicia, es una recopilación competente. Las opciones de adaptación de pantalla, el modo online y el hecho de incluir entregas inéditas en Europa justifican su existencia y harán las delicias de los fans más acérrimos. Además de tener un sistema de juego bastante llamativo.

Sin embargo, para el jugador que sienta curiosidad por descubrir esta peculiar rama de Mega Man, se encontrará de bruces con un RPG lento en sus compases iniciales y, sobre todo, completamente en inglés. Una oportunidad perdida para acercar una saga de culto a las nuevas generaciones, pero que sigue siendo un pozo de diversión táctica para quienes consigan saltar la barrera del idioma. [70]

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