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Análisis de FEZ para PlayStation 4

FEZ

Hacia mediados de los noventa tuve por primera vez acceso a un ordenador. Llegué algo tarde a la Informática, pero justo a tiempo del histórico boom de las aventuras gráficas. Venía de plataformear a muerte en Master System y Megadrive, me había dejado muchas monedas repartiendo toñas en las recreativas, pero una aventura gráfica era un tipo de juego, una experiencia, que no se parecía a nada que hubiera visto antes.

Hablo de una época en la que la conexión a Internet se medía en Kbps, una captura de pantalla a menudo era un dibujo en ASCII, consultar GameFaqs requería un nivel de inglés que sextuplicaba el del profesor del colegio y lo más parecido a un foro era la congregación de la tienda de videojuegos.

Completar estos juegos se convertía por tanto en una cuestión de orgullo, una batalla intelectual contra el juego y el programador. Dolía tener que llamar a alguien que estuviera jugando para ver si había superado cierto puzzle, y la gente te llamaba a regañadientes para ver qué había que hacer con un pegote de píxeles que tenían en el inventario. Era normal jugar con lápiz y papel junto al teclado, y era normal guardar en la caja del juego, junto a sus 3 o 9 CD’s, un taco de papeles con contraseñas, potenciales pistas, mapas dibujados, comandos de teclado o respuestas a lo que fuera.

Más de uno tuvimos que arrastrar nuestros culos a una biblioteca para averiguar cómo se tocaba una lira sumeria (Shivers (Sierra, 1995)) o dónde se descubrió la Piedra Rosetta (X-Files: The game (Hyperbole Studios, 1998)) por si ahí residiera la clave para desatascarnos. Descubrimos los easter eggs dando vueltas durante días por una misma zona del juego haciendo clic en todo lo clicable desesperados por avanzar. Permitidme que lo repita: DÍAS. Porque darse por vencido o buscar la solución era admitir que no habíamos sido lo bastante listos.

¿Por qué cuento esto? Porque creo que para hablar de FEZ en los términos que voy a hacerlo, y de su creador, Phil Fish, hace falta un contexto. Un contexto del que los adictos al Candy Crush y al LOL, los fans del KillZone, de AC, del enésimo juego de Mario, los que siempre han tenido acceso a un gameplay en youtube y las respuestas a dos clicks de Google, y seguro los detractores/indiferentes de FEZ en general carecen o han olvidado: el de una época en que completar un juego podía ser difícil. Difícil de cojones, y exigía del jugador la capacidad de pensar fuera del juego.

Pensar de verdad, o admitir la derrota. Porque no había otra recompensa, no había trofeos ni ranking internacional, no había más recompensa que la victoria que representaba llegar al final, descifrar todos los puzzles y ver el END.

Me mataba el hype por jugar a FEZ desde que vi IndieGame: The Movie. Me parecía un jueguito precioso y me alucinaba que un tío prácticamente solo lo hubiera desarrollado (un tío que daba mucha penita en el documental, un pobre Frisi solitario con su sueño amenazado por ese ex-socio cabrón que no quería firmar no-se-qué).

Sólo sabía eso sobre FEZ cuando llegaron las quejas interminables por glitches y parones en xBox, los post furibundos de los jugadores denunciando que aquello no tenía ningún sentido y que era un juego absurdo, y la oleada de odio flamígero hacia ese ególatra, antipático y molesto Phil Fish que había tardado 5 años en desarrollar un juego que no era para tanto.

Y hace unos días llegó la versión para las consolas de Sony. Lo primero que voy a decir es que mi PS3 pasó a mejor vida y que no concibo jugar a FEZ en la minipantalla de Vita. Lo segundo es que la versión de PS4 corre de manera impecable sin atisbo de glitches, ni parones, ni enganchones, ni pixeles muertos, ni nada de nada. Para un juego que tiene básicamente la estructura de un cubo rotable y cuyos mundos se construyen en tiempo real según se va rotando, que no tenga el menor atisbo de problema no es poca cosa. Así que la versión PS4 ha sido refinada al extremo…o algunos deberían plantearse cambiar de plataforma (je,je)

Lo tercero es que efectivamente es un jueguito precioso. Gómez, el protagonista, tiene la consistencia de un pastelito de arroz y se mueve graciosamente por los múltiples mundos que se abren a medida que recolecta cubos amarillos y sus respectivas plataformas. Salta, se chafa, se muere (nah, es broma, no se puede morir en FEZ) coge cubitos y pone caritas. Todo es bonito a rabiar, un derroche de detalles y colorido con una banda sonora de 10.

Pero al contrario de lo que aparenta y cabía esperar, no es un juego de plataformas, y no es un juego de pasearse por escenarios bonitos. No es Journey.

FEZ es un juego de romperse los cuernos pensando, hasta arriba de genialidades, atiborrado de códigos y pistas que vale la pena apuntar y fotografiar, atiborrado de retos capaces de fundir neuronas y paciencias, y de guiños y referencias a una época de los videojuegos que nos queda muy lejos.
La primera pista que da FEZ es su estética, que por primera vez desde el revival del píxel no es en absoluto gratuita. Demasiados la pasamos por alto y cometimos el error de no tomarnos este juego en serio, lo bastante enserio como para tener lápiz y papel al lado del mando desde el minuto 1. Y los que cometimos ese error lo pagamos con una aplastante derrota que nos llevó a pasarnos medio juego buscando soluciones en Internet. Soluciones que habríamos encontrado con algo de paciencia y unos cuantos símbolos apuntados en una hoja.

Así que no me entendáis mal, hay motivos para odiar a Phil Fish, para odiarlo con ganas, pero no los que lideran las redes. Todos los que jugamos a FEZ y perdimos deberíamos odiar a su creador por pergeñar un juego capaz de poner en fila a la comunidad gamer y darle una somanta de tortas en el orgullo, capaz de recordarle a 3 o 4 generaciones de gamers que están muy lejos de ser los hardcores que creían ser. Porque hay que ser muy hardcore para llegar a ver ese corazoncito de cubos desintegrarse sin ayuda… pero admitámoslo, todavía más para crearlo.

Así que aplaudamos a ese genio psicópata que es Phil Fish, y oremos para que de marcha atrás en sus declaraciones y haga un FEZ 2 que nos permita redimirnos. Si hace falta meter el Blu-Ray en el ordenador y convertirlo a código binario para llegar a ver el “End” al final… así sea. [90]

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