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Análisis de Lego Indiana Jones 2: La aventura continúa (Xbox 360)


Tras las exitosas entregas ambientadas tanto en Batman como en La guerra de las galaxias o en la propia Indiana Jones, Traveller Tales repite el esquema del éxito para ofrecernos una versión edulcorada de las aventuras del arqueólogo más famoso de la historia del cine redibujada y rediseñada mediante piezas de Lego. En esta ocasión La aventura continúa volverá a deslavazar las cuatro películas de Indy que parió un señor de nombre Steven y de apellido Spielberg que revolucionó la forma de concebir el cine con El diablo sobre ruedas (sí, luego llegaron E.T. y todas las demás).

El concepto respecto a las anteriores títulos de la serie Lego es idéntico: tú solito o, a ser posible, con un colega sentado a tu lado o, a ser posible, tu retoño, primo, sobre o niño al que cuidas como si fueras un canguro, pero que no lo eres porque no te pagan ni un duro, intentáis encontrar la salida para jugar un nivel en un hub o punto de unión a través del cuál se accede a las diferentes secciones ambientadas en secuencias de las películas de Indy.

Y sí, digo intentar, porque en ningún momento el juego te indica qué hacer, dónde ir o qué intentar para comenzar de una puñetera vez esa misión que no sabes ni cómo narices empezar. El tratamiento habitual requiere la destrucción de todos los objetos rompibles del escenario hasta encontrar una llave que introducir en una cerradura o encontrar un conjunto de piezas saltarinas que nos permitan construir un artefacto con el que tendremos que imaginar qué narices hacer para comenzar el nivel. Si esto no funciona, lo que es bastante habitual, será necesario darse un par de vueltas hasta encontrar una forma de progresar o acudir a YouTube para buscar alguna vídeo-guía del juego.

Una vez que has estado media hora intentando comenzar una fase y tras tragarte las insaltables secuencias de introducción supuestamente divertidas y que hacen referencia, obviamente, a las películas de Indiana, podemos encontrarnos con niveles de combate, de conducción (con unos vehículos más complejos de controlar que una Vespa en el Himalaya) o los más plataformeros. Pero en todos ellos tendremos que enfrentarnos una vez más a montones de puzzles, en muchas casos sin solución obvia, y a la destrucción masiva de escenarios para encontrar salida a situaciones que se escapan de nuestro razonamiento.

Aunque la explicación anterior pueda dar miedo se ajusta bastante a la realidad. Si eres capaz de obviar tales circunstancias encontrarás algunos niveles de una excelente factura gráfica (me ha encantado la recreación del agua), algunos imaginativos y llamativos final bosses e incluso alguna secuencia en la que dices, «que gracioso», pero no estoy muy seguro que compense el sentimiento de frustración que te acompaña durante la aventura.

Aunque el juego está basado casi en su totalidad en cuarta «película» de Indiana Jones, El Reino de la Calavera de Cristal, podemos también revisitar los tres filmes anteriores, eso sí, de una manera bastante más sucinta y breve que terminaremos en un periquete. El sistema cooperativo es una de las grandes bazas del juego aunque incomprensiblemente está limitado a un multijugador local. Asimismo, el editor de niveles que nos permite (con mucha paciencia y tesón) construir con piezas de Lego lo que se nos pase por la cabeza, tampoco tiene opciones online. En estos tiempos en que por internet se comparten desde virus informáticos hasta niveles de Little Big Planet, pasando por toda el material con derechos de autor, resulta hasta absurdo que no podamos compartir nuestras creaciones con el resto de jugadores.

Por lo demás, aunque gráficamente cumple su papel (y en algunos momentos de forma espectacular), sin dejar nunca su rol de apropiado para todos los públicos, a nivel sonoro está bastante limitado (nos gusta John Williams, pero no tanto) sin voces y con la repetición hasta la extenuación de los efectos de sonido. Únicamente para los muy amantes de los juegos de Lego a los que Dios compensará algún día por su paciencia.

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