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Análisis de Stacking para Xbox 360




Stacking, la última creación de Tim Schafer y Double Fine, nos ofrece algo diferente. Nos cuenta la historia de un niño, Charlie Blackmore, que tiene que salvar a su familia y al mundo de los malvados planes del Barón, que pretende esclavizar a todos los niños y ponerlos a trabajar para su propio interés, pero con una gran particularidad: todos los personajes del juego son muñecas rusas.

Y esto es, precisamente, la base de la innovadora jugabilidad de Stacking. Así, Charlie, que será el protagonista de la historia y tiene el tamaño de muñeca más pequeño, podrá «anidar» dentro de las muñecas que sean del tamaño inmediatamente superior a él, y estando dentro de dichas muñeca, podrá meterse dentro de las del siguiente tamaño, y así sucesivamente. Esto nos permitirá realizar las diferentes acciones necesarias para resolver los puzzles y avanzar en la trama, ya que cada muñeca tiene una habilidad diferente.

Yo no he visto nada parecido nunca, por lo que se agradece el soplo de aire fresco a una industria que normalmente solo apuesta sobre seguro. Aunque no todo el monte es orégano, ya que esta mecánica puede llegar a hacerse repetitiva, teniendo en cuenta que la estrategia a seguir en los 4 escenarios diferentes es la misma: buscar a la muñeca en la que tenemos que anidar para resolver la situación que nos han planteado, con el objetivo final de que varias muñecas especiales reaccionen y con ello propicien la liberación de los niños capturados.

En el apartado gráfico y sonoro vemos recreada de manera excelente una ambientación estilo Revolución Industrial, que es perfecto escenario para la historia que se nos cuenta. Los diseños de las muñecas son bastante simpáticos y entrañables.

Stacking es corto, aunque se puede alargar bastante su vida útil si nos lanzamos a completarlo al 100%, buscando todas las muñecas únicas y resolviendo cada puzzle de todas las formas posibles, entre otras cosas.

En resumen, Stacking es un título innovador que merece la pena probar aunque resulte repetitivo. Por desgracia, los 1200 Microsoft Points que cuesta me parecen inapropiados dado el carácter «experimental» del título y su corta duración.

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