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El arte de Deru se convirtió en mi compañero de viaje

Deru

Desde el momento en que Deru llegó a mis manos, lo vi según su propia definición, un juego basado en la cooperación donde los elementos artísticos tienen mucho que ver y que al final, para mi, se convirtió en un interesante compañero de viaje.

El arte de la cooperación

Deru es un juego muy versátil, que puede ser jugado en solitario y también en compañía. En el caso de la versión para Nintendo Switch, el tema de la colaboración es mucho más sencilla, ya que cada joy-con representa un color, ya sea negro o blanco, y ambas personas buscarán la manera de solucionar los acertijos, cada quien con su respectivo personaje.

Aun sigo sin verle esa versatilidad a la versión de PC, pero ese no es el tema en este momento, porque en la consola que les menciono, funciona de maravilla y resulta bastante entretenido para esos momentos donde queremos matar el tiempo en compañía.

Con un viaje de por medio

En mi caso particular, pude disfrutar Deru en compañía, pero le saqué más jugo en solitario, debido a un viaje que tenía programado. De esta manera el título se convirtió en mi compañero e hizo me travesía más corta y amena. Porque eso tiene precisamente este juego. Es entretenido, con retos interesantes, pero no imposibles.

La variedad también está presente y no siempre vamos a tener la combinación de triángulo negro y blanco, tenemos otras figuras como círculos y cuadrados, que tienen habilidades especiales, como crecer o dividirse en objetos más pequeños, cambiando así las reglas de y obligandonos a pensar de manera diferente.

Lo mejor de todo es que esto no cansa, porque a pesar de estar pensando en diferentes soluciones y estrategias, mi viaje avanzaba y yo no lo notaba, mi cabeza estaba 100% con el juego y sus diferentes retos.

Le hace falta ser más pulido

Desafortunadamente Deru no es un juego perfecto, de hecho no creo que alguno lo sea, pero en este caso sus imperfecciones se notan mucho a nivel de jugabilidad. En algunos casos los controles no responden de la mejor manera, en otros los niveles son extremadamente fáciles, no había reto de ninguna clase, simplemente ubicar las figuras en su respectivo lugar.

En otros casos, podías poner la figura negra muy cerca del flujo del mismo color y esta no se veía afectada y viceversa. Ahora, la regla era muy simple, colores opuestos detienen los flujos, pero también era posible con algunos del mismo color.

Por último, la duración. A pesar de ser muy divertido y en algunos casos retador, Deru es demasiado corto. En el mejor de los casos puede durar aproximadamente tres horas y terminado dejando esa sensación de poder haber sido un poco más largo.

El arte como estandarte

Volviendo a lo bueno del título, definitivamente su aspecto gráfico es sensacional, te presenta niveles muy elaborados y en algunos casos impactan visualmente, a pesar de su sencillez. Normalmente predominan el color blanco y negro, además de algún otro tono en el fondo, pero las figuras que se presentan a veces son espectaculares.

Es más, hubo momentos donde me acordé de Patapon, no por el modo de juego, ya que son muy diferentes, pero si en su apartado artístico y la distribución de sus colores. No por nada Deru presenta la palabra arte en su título.

Conclusión

Deru ha resultado ser una corta, pero grata sorpresa, la cual se puede disfrutar en compañía y en solitario. En mi caso resultó ser un gran complemento a un viaje que realicé y me entretuvo de principio a fin. Sus niveles son variados e incluso con gran contenido artístico.

Su duración y su falta de cuidado en los detalles hacen que pierda puntos, pero no deja de ser un buen título, que sabe utilizar de buena manera los atributos de la Nintendo Switch, además de permitirnos aprovechar el tiempo, ya sea solos o acompañados. [75]

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