Icono del sitio Akihabara Blues

POSTAL 3: I never asked for this…

Y como quien no quiere la cosa, la violencia en la vida real «siempre» ha de estar unida a la violencia en el mundo del entretenimiento; ya sea por los libros, las películas o el arma favorita de los políticos y los medios sensacionalistas: los videojuegos. Siempre en el punto de mira por ser “un mal ejemplo”, siempre ha habido videojuegos que se han aprovechado de esta mala prensa para sacar unas cuantas ventas.
¿Que de qué hablo? Hablo de la “saga” de videojuegos conocida como POSTAL, siempre rodeados de polémica de un estilo de juego digamos… un tanto salvaje. Si en POSTAL se nos proponía limpiar una ciudad infestada de zombies y en POSTAL 2 sobrevivir a toda una semana como “El Postal Dude” con la particularidad de hacerlo como quisiéramos: de manera pacifica o liándonos a tiros con todo lo que se moviera. Tras alargar su vida con expansiones en las que se incluyeron modos multijugador, mods y armas cada vez más bestias, Running With Scissors decidió dar el siguiente paso: hacer una tercera y, por amor de Jebus, última parte de POSTAL, POSTAL 3.

«¿Alguien me habia llamado?»

En asociación con Akella Entertainment y TrashMaster Studios, ambas desarrolladoras de origen ruso y con la ayuda del motor Source de Valve, RWS se lanzó de cabeza a crear una secuela que nadie había pedido, con más mala baba si cabe aún y con un objetivo en mente: volver a que se hablará de ellos y volver al terreno de los videojuegos. Si bien resulta un titulo que hace honor a su nombre y a su delictivo historial, POSTAL 3 resulta ser un caso de “esquizofrenia paranoide con claros sintomas de personalidad multiple”… en términos claros, un producto inestable, con muchos bugs, fallos gráficos y quebraderos de cabeza que han llevado a un servidor a hacer este artículo, en cierto tono de advertencia o de aviso para que, si estas leyendo esto, no compres este juego. Ni te lo bajes siquiera; no sirve ni para lecho de cobayas este juego.

Así pues, empecemos con la historia: tras los acontecimientos vividos en POSTAL 2, en los que el Postal Dude y su mascota Champ conseguían escapar de Paradise antes de ser volatilizada “nucelarmente” hablando. Así pues, terminan en un pueblo cercano a la frontera con México llamado “Catarsis”, ciudad-hermana de Paradise. Allí, sin un chavo, sin gasolina y con el simple pensamiento de irse de allí tan pronto posible, el Postal Dude irá aceptando trabajos variopintos: trabajar en un sex-shop limpiando klineex de los clientes, hacer frente a grupos de protesta femeninos, escoltar a play-mates que firman autografos e incluso proteger a Uwe Boll de una manada de frikis «indignados» con el, aguantando a la población del lugar: alcaldes fanatizados, grupos de madres ultradefensores y hasta el mismísimo “Ejercito de Liberación Venezolano” comandado por Hugo Chavez, así como el retorno de otros muchos personajes como Osama Bin Laden, Uncle Dave y demás personajes que vuelven de “POSTAL 2”.

«Vamos a hacernos unas risas a cosa de un fiambre…«

Lo nuevo del juego es que, si bien podemos hacer como en la precuela y liarnos a tiros con todo lo que pillemos, esta vez el juego nos recompensara por un “comportamiento bueno”. Y digo bueno entrecomillado para referirme a estos cambios karmicos que nos proporcionan un camino u otro; por ejemplo, en un atraco se nos ofrecerá ir con los atracadores o con la Policia de Catarsis, lo que desdoblara en más misiones secundarias. Como siempre, nuestro comportamiento en estas sera vital para tener la confianza de un bando u de otro. La historia se desarrolla a lo largo de unas 5-6 horas si vamos a saco y si no nos encontramos ningun bug o glitch que nos haga salir del juego. La rejugabilidad del titulo se queda en “cambiar de bando” para ver que hubiera pasado y seguir haciendo como si nada.

A la hora de hablar de jugabilidad, POSTAL 3 es el tipico FPS con camara en tercera persona, con la que, si bien no cuesta apuntar un arma, usar armas de melee o nuestra ya conocida orina se hace un poco complicado, aunque el HUD esta para echarte una manita siempre que lo necesites. En cuanto al apartado “armamentístico”, la introducción de armas no-letales y las “reducciones policiales”, asi como de armas devastadoras a melee hace que el juego nos permita resolver muchas de las situaciones ante las que nos encontramos por la via “pacifica” o por la via del plomo. Entre las armas nuevas, contamos el “Badger-saw”, un tejón con muy malas pulgas, el “Pervert Monkey”, un mono que se tira a la cara de los enemigos (nunca mejor dicho) con un puntero láser y el uso del “Catnip”, una sustancia alucinógena para cazar gatos en POSTAL 2, a modo de tiempo bala psicodelico.

«And not a single damn was given that day…«

Se hace divertido hacer trizas a alguien con un tejón rabioso, pero con el tiempo y la cantidad de bugs y glitches del que hace gala el juego se hace algo pesado usar armas “no letales” para seguir un buen camino y me imagino que la mayoría de los jugadores tiraran de las armas de fuego que de ser unos santurrones. También, se nota un cambio con la inclusión del sistema de cobertura, lo que nos ayudara a la hora de recuperar vida: ya no poseemos la habilidad de recoger comida, pipas de crack o botiquines como en los juegos anteriores, ahora con ponernos a salvo unos minutos regeneraremos nuestra vida. ¿Evolución? ¿Copia descarada del “Estilo Halo”? ¿Traición? Juzgarlo vosotros mismos. En la parcela gráfica, tenemos que hablar, lo queramos o no, del sempiterno motor Source, que mueve este juego y que ha permitido que este juego pudiera salir.

El modelado de los personajes es bastante curioso, manteniendo ese estilo paródico del que hacen gala en RWS y arrojando múltiples guiños a la historia en general y a la de los videojuegos en especial. A la hora de examinar los modelos del juego, rozan el aprobado justito. Tanto el Postal Dude como sus enemigos, los personajes principales del juego en si y la población de Catarsis tienen un modelado normalito, que no busca un nivel de detalle exagerado. Los detalles adicionales se sustentan con el antes mencionado motor Source: partículas, efectos de luz y demás, con lo que se consigue un aspecto “justito”. Tampoco os esperéis otro clon de “Gears of Warfare” o un “Modern Derpttlefield” en el que se palpe la acción en estado puro; este juego es lo que es.

«¡Las prioridades de este juego son de chufla!»

En el apartado de sonido, tenemos un juego básico: voces en ingles, subtitutlos en ingles, menús en español. El actor de doblaje de “POSTAL 3” no es el mismo que el de POSTAL 2 y eso se nota, más que nada en los fans acerrimos del segundo. Aunque delibera nuevas y tronchantes frases, la mayoría son diálogos sacados del anterior juego con la voz del nuevo actor, Corey Cruise. Sin embargo, la mayoría de personajes principales tienen sus voces originales: tanto Jennifer Walcott como Randy Jones o Verne Troyer (“Mini-Yo” en la saga Austin Powers) hacen un gran trabajo en poner voz a sus “dobles”.

La mayoría de la población de Catarsis, por otra parte, tienen voces genéricas que se repiten una y otra y otra vez… totalmente olvidables. Las armas suenan bien, pero, lo dicho: no os esperéis un despliegue excesivo de recursos y dar gracias de que suenen como armas y no como pistolas de balines. ¿En general? POSTAL 3 es un juego mediocre. Despunta en algunos sitios, hace aguas en otros y a un servidor le esta dando por pensar que RWS va a abandonar de lado el hacer un seguimiento de este juego para poder arreglar los ya citados problemas, por lo que si estáis a tiempo, no lo compréis, ni lo regaléis. No merece la pena ni tenerlo en la biblioteca de Steam. Si hubiera seguido en la linea de su precuela, podríamos haber tenido otro motivo para preocupar a los políticos y padres de todo el mundo con las idas de olla de Postal Dude, pero… con esto, no asustaríamos ni a los políticos de la «Izquierda Plural». [50]

«America! F*CK NO!»

Salir de la versión móvil