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Ridge Racer

Uno de los juegos que acompañó a la salida de la Vita fue Ridge Racer, el arcade de carreras de Namco Bandai. Salió más barato que el resto de juegos de la consola, pero muy escaso de contenidos, con sólo 5 vehículos y 3 circuitos.

Ridge Racer
Aprovechando que hace un par de semanas Sony puso en su Store la Ultimate Edition me decidí a adquirirlo, puesto que siempre me han gustado los juegos de la saga. Esperaba que se bajara el juego junto con todos sus contenidos descargables de una sola vez, pero por desgracia para mi, me tocó ir uno a uno descargando todos los coches, circuitos y músicas de esta edición. Invertí cerca de una hora para bajarlo todo y, para colmo, no incluía todos los DLCs del juego, aún había otros dos vehículos y una canción que me tocaba pagar a parte y de los cuales pasé olímpicamente, puesto que de música y cantidad de vehículos ya estaba bien surtido.

Se trata de un arcade de conducción muy divertido, en la línea del resto de juegos clásicos de la saga, en el que hay que jugar con el nitroso y los derrapes en las curvas para ir siempre lo más rápido posible y nunca tocar el botón de freno. La edición que he adquirido tiene 13 vehículos (más otros dos desbloqueables), 9 circuitos y la friolera de 91 temas musicales. En mi opinión, es como debería haber salido el juego inicialmente.


El juego tiene una progresión bastante extraña. Se puede ir subiendo de nivel a medida que se ganan carreras a rivales del mismo nivel o superiores. De esta forma se van mejorando automáticamente la velocidad de los vehículos hasta alcanzar el nivel 7. A partir de ese momento, la única forma de seguir ganando niveles es en los modos online, aunque ya no se mejora más la velocidad punta del juego.

Para completar la mejora de los vehículos, con cada carrera disputada se ganan puntos, independientemente del resultado, que hay que gastar el un árbol de habilidades de las cuales se pueden elegir un máximo de tres para llevar equipadas. Estas habilidades permiten variar el tipo de nitroso, mejorar la salida o afectar al rebufo entre otras cosas. Todos estos elementos junto con pequeñas diferencias en el control de cada uno de los vehículos dan una variedad jugable más que suficiente y permiten encontrar la combinación que mejor se adapta a cada jugador.


En lo que anda demasiado escaso es en modos de juego. Para jugar contra la máquina sólo hay dos tipos de contrarreloj y un modo carrera contra otros vehículos que he encontrado excesivamente fácil y sólo sirve para las primeras horas de juego. En el modo Mundial se puede jugar carreras online contra otros jugadores o el para mi, más interesante, Combate Fantasma en el que se puede elegir la vuelta de otro jugador e intentar batirla. Para aderezar las carreras el jugador deberá elegir un equipo la primera vez que arranca el juego (que se puede cambiar más adelante) y cada día se seleccionará un equipo rival diferente, de modo que obtengamos más puntos si nos enfrentamos a jugadores del equipo rival que nos toque en cada caso.

Para desbloquear el modo Duelo es necesario enfrentarse online (en una carrera o descargando uno de sus tiempos en el modo Combate Fantasma) a alguien que ya lo tenga desbloqueado. En este modo hay que derrotar a dos nuevos vehículos en los tres circuitos iniciales del juego para poder desbloquearlos. Si resulta muy difícil superar a estos rivales existe la posibilidad de descargar la partida de otro jugador para que compita por nosotros. De esta forma, las dos primeras vueltas las realiza la partida descargada del otro jugador y nosotros sólo tenemos que hacer la última, cosa que facilita bastante las cosas.

Y aquí es donde empiezan los problemas de un juego realmente divertido. El fallo no es su escasez de contenidos, sino la forma de distribuirlos. El coste monetario del juego junto con sus DLCs no es superior al del resto de juegos en caja de la consola, pero sí tiene un coste jugable muy importante. El modo Duelo habría sido mucho más interesante si hubiera que derrotar a los dos vehículos secretos en los nueve circuitos y no sólo en los tres del comienzo.

Pero lo peor es el modo Combate Fantasma, ya que la mayoría de tiempos del resto de corredores se concentran en esos mismos tres circuitos iniciales. Se pueden buscar el resto de circuitos en la lista de tiempos de los rivales, pero cuesta hacerlo si queremos encontrar rivales de un nivel asequible pero no sencillo y que nos permitan subir de nivel. He empleado unas 8 horas y media en alcanzar el nivel 16, el máximo que se puede conseguir, y la mayor parte del tiempo la he empleado en los mismos tres circuitos. Por suerte, se pueden correr también en sentido contrario, para darle más variedad. Simplemente con que hubieran lanzado todo el contenido del juego de una sola vez se habría evitado que se volviera tan repetitivo.

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