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VoYD

Un paisaje onírico, irreal y fantástico. Se suceden las luces, los colores y la brillantez del sueño. Nos encontramos en mitad de la nada y de todo, esperando a nuestras pesadillas, nuestros enemigos ¿quién nos ha puesto ahí? ¿Cómo hemos llegado a este punto? ¿Quiénes son los que nos atacan? Poco de esto importa, tan solo importa una cosa: sobrevivir.

28 megas es una serie de textos dedicados a videojuegos indies gratuitos seleccionados por el autor en base a sus propias preferencias. El título viene del escaso tamaño que suelen ocupar estas obras.

Sobrevivir no será fácil, como no lo es tampoco en la vida. Deberemos probar, buscar nuevos horizontes, fallar y volver a levantarnos para encontrar la forma de superar los diferentes retos. Y esto es lo que ha hecho el creador del juego que nos ocupa, el australiano Nat Pash, probar, experimentar y dar con un producto redondo, aunque muy pequeño. Pash es el encargado del arte, el diseño, la música y programación del título que nos ocupa, VoYD. Saber hacer con lo mínimo, lo máximo y no esperar a que otros vengan a pedirle su trabajo, convierte a VoYD en un videojuego a tener en cuenta.

VoYD es un arcade que podríamos denominar clásico, su creador lo define como un “arcade hack & slash”. En él no hay ni historia ni trama ni diálogos, únicamente lucha. La mecánica es el punto fuerte y esencial del título ya que no existe nada más. Este, por supuesto, es su mejor puntal, ya que si la mecánica es débil y toda la obra se asienta sobre ella, no puede llegar a sostenerse.

El primer referente que nos viene a la mente es sin duda Journey. El diseño de los personajes es muy parecido, y la mecánica del título es también muy similar. El jugador tendrá que guiar al personaje por un paraje onírico, desamparado, pero preñado de belleza. De hecho, Nat Pash, el creador del juego, menciona en su página web su especial interés por la atmósfera, la abstracción, la forma, el ritmo y las emociones en el juego, conceptos que trata también Journey. Sin embargo existe una diferencia abismal, la violencia. Mientras Journey es un juego donde la clave es la exploración, en VoYD es el enfrentamiento.

La dicotomía o el enfrentamiento entre la quietud y la belleza que emana del paisaje de este juego y la violencia que emerge del combate es otro de los principales atractivos de VoYD. La lucha obligará al jugador a aprender una serie de combos muy sencillos. El clic derecho servirá para mover al personaje por el escenario, mientras que con el clic izquierdo, la barra espaciadora y la rueda del ratón podrán alternar entre diferentes tipos de ataque. La estructura del juego es también muy simple, en cada una de las fases el jugador tendrá que superar y vencer a una serie de enemigos diseminados por el mapa que se irán multiplicando a medida que avancemos en el juego.

La simpleza y la limpieza de VoYD es otro de los aspectos que hacen resaltar a este juego. Por supuesto, tampoco podemos llevarnos a equívocos, estamos hablando de un juego realizado por una sola persona con un planteamiento muy sencillo y ya visto en otros muchos juegos, no ha inventado la rueda, pero si nos ha presentado una rueda increíblemente bonita. Porque la belleza estética de la obra brilla con luz propia y es el hecho diferenciador de todo el conjunto, la clave que nos has empujado a hablar de él, porque VoYD escoge una serie de líneas rectas en forma de cuadrados para dar variedad al escenario generado procedimentalmente y completamente abierto, únicamente roto por elementos negros que harán daño al jugador si se acerca a ellos.

Mención aparte merece la banda sonora, creada también por Nat, que sumerge con eficacia al jugador en el juego, ya que mantiene la coherencia con la obra en general y con la intención del autor en particular, centrado en ofrecer una especial incidencia en la atmósfera, la abstracción, forma, ritmo y emociones en el juego.

VoYD, en definitiva, es un juego simple, pequeño, gratuito, realizado por una sola persona que ofrece lo que enseña, un cuidado apartado gráfico construido a partir de un elegante y sobrio pixelismo con unas mecánicas muy sencillas pero efectivas, que probablemente mantendrán al usuario durante unas decenas de minutos intentado sobrevivir en un paisaje onírico.

Puedes descargar VoYD gratuitamente desde su página oficial.

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