La fórmula de Two Point Studios no falla. Two Point Museum lleva tiempo siendo uno de esos títulos que cuesta dejar porque cada partida dispara una nueva cadena de desbloqueos —retos, objetos, expansiones— que hace que siempre sientas que estás avanzando.
El DLC Zooseum no rompe esa tendencia: va por los mismos raíles que el juego base, pero los recorre con suficiente personalidad propia como para justificar el regreso.
Lo que cambia en Zooseum es el foco. Las expediciones, que en el juego original servían para traer piezas y artefactos, aquí se orientan a la recolección de animales. Estos deberán ser alojados en el museo dentro de biomas especializados que respeten sus condiciones de vida, y si enferman, tocará tratarlos. La gestión gana una capa de cuidado que va más allá del mero escaparate.
Un zoo que no quiere ser un zoo
Y aquí está el giro más interesante del DLC: aunque los animales están expuestos —porque sin visitantes no hay ingresos y el chiringuito no se sostiene solo—, el objetivo a medioplazo es liberarlos una vez estén en condiciones. Cada liberación otorga puntos canjeables para adoptar nuevos animales sin necesidad de salir de expedición.
Así, el ciclo se retroalimenta y, con la inclusión de spas para los animales como elemento de gestión, el equipo de Two Point Studios deja claro que la intención es alejarse del concepto tradicional de zoo. El bienestar animal es el epicentro, tickets del museo aparte.
Valoración
Zooseum, evidentemente, no reinventa Two Point Museum. Lo que ofrece es añadirle variedad dentro de una fórmula que te engancha a las primeras de cambio y que es capaz de mantenerte enganchado durante muchas horas debido a las novedades constantes que se van liberando. Si el juego base te dejó con ganas de más, dale sin miedo. [80]


