Pragmata: Capcom, qué jodidamente buena que eres

Acabo de pasarme Pragmata (Capcom, 2026). Me ha durado 12 horas jugándolo en modo Normal de dificultad, aunque reconozco que el último boss me ha hecho ponérmelo en modo Casual para poder pasar página antes de las 3 de la mañana.

Eso no quiere decir que Pragmata sea un juego complicado en modo Normal, al contrario. Pero, antes de hablar de la dificultad, déjame rebobinar. Conocí Pragmata gracias a las primeras impresiones de Mau, que me hicieron interesarme por el juego. Tras pasarme la demo, me quedaron muchas ganas de más, pues tenía curiosidad por saber si Capcom sería capaz de crear un juego convincente alrededor de las mecánicas presentadas en la versión de prueba. El resultado ha superado mis expectativas.

Rápido y mal, Pragmata se me ha antojado como una aventura con toques de Bioshock, por lo narrativo a través de mensajes, en un mundo deshabitado que podría evocar la melancolía de Rapture. Pero también tiene cosas de Dead Space, por transcurrir en la Luna y por enfrentarnos a una colección de monstruos con un arsenal acojonante.

Pero no sería justo hablar de Pragmata sin darle la debida importancia a la mecánica con la que se han implementado los combates. Y es que para llevar los enfrentamientos a buen puerto hay que combinar los ataques con las diferentes armas con el sistema de hackeo que la Diana, la niña-robot coprotagonista, es capaz de realizar.

Este sistema, por si no lo has visto, consiste en interactuar con una especie de puzzle tras apuntar a los enemigos. Al completar el puzzle, los enemigos La verdad, suena más complicado y menos intuitivo de lo que realmente es, y su inclusión, lejos de complicar las cosas, lo que hace es refrescar tremendamente los combates. Además, a medida que vas progresando en Pragmata, vas desbloqueando diferentes modificadores y armas que revitalizan la experiencia de enviar a los enemigos al otro barrio.

Hay mucho que aplaudir en Pragmata

Una vez aplaudida la jugabilidad, que ya se podía ver en la demo, hay que hablar de la historia. El guión de Pragmata no es una excusa, es uno de los principales pilares del juego. Y no me refiero únicamente a Diana, sino a la relación entre ella y Hugh, el personaje humano que está dentro de la armadura. Esta relación, que bordea los territorios de Padre e Hija, es uno de los principales alicientes del juego, y es capaz de carrilear un argumento general que es más predecible de lo que me hubiera gustado.

Pragmata, además, cuenta con un apartado visual y sonoro de muchos kilates. Hay un buen montón de pistas de doblaje, incluyendo el castellano, inglés y japonés. Yo personalmente me he dejado la inglesa, pues es la que más me ha convencido. Sobre los gráficos, me parecen cuidadísimos y muy efectivos a la hora de crear una atmósfera interesante y amenazadora, situada en una estación espacial. Quizá el problema de los escenarios es que no ofrecen mucho margen a la hora de investigar, pero Pragmata no va de eso.

A les que se queden con ganas de más material aparte de la historia principal, que dura unas 10 horas, puedo tranquilizarles: Pragmata cuenta con un buen montón de material adicional para alargar la experiencia de juego durante muchas horas. Para empezar, los retos de entrenamiento, estilo las VR Missions, que se irán desbloqueando a medida que los encontremos por los escenarios. Los niveles en si constituyen otro pozo de horas, si te propones localizar todos los items desperdigados por ellos. Pero, además, cuando superas el juego por primera vez se desbloquea un buen montón de material, incluyendo un modo New Game +, que te darán suficientes excusas, incluyendo un modo de juego difícil titulado «Lunático», no soltar los mandos en días.

Se acaban los adjetivos para calificar el buen hacer de Capcom. Casi sin dejarnos tiempo de recuperarnos del sobresaliente Resident Evil Requiem, este Pragmata deja claro que la excelencia de la compañía nipona no tiene pinta de acabar pronto. A día de hoy, Pragmata es, para mi, candidato a GOTY, porque es de los juegos que más he disfrutado este 2026. [92]

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