Tras alucinar durante años con Forza Horizon 5, este Forza Horizon 6 (Playground Games, 2026) lo tenía jodido para sorprenderme. O eso pensaba.
Ya cuando me enteré que el juego iba a estar ubicado en Japón, me empezaron a entrar las dudas. Y es que el país del Sol Naciente es una de mis debilidades. Si hacían algo de nivel parecido al México de Forza Horizon 5, podía ser la bomba. ¿Sería capaz Playground Games de volver a crear un blockbuster que rompiera moldes y que dejara al personal con la boca abierta?
Y así ha sido. Visualmente Forza Horizon 6 es tan espectacular como su predecesor, estando a la vez perfectamente optimizado. Y la jugabilidad es tan buena como en su anterior entrega, a la que le metí decenas de horas y nunca llegué a hartarme.
Eso sí, me siento obligado a compartir una reflexión. Lo ordenado y cuidado que está todo en Japón hace que el offroad y el ir a saco, eso que en Forza Horizon es pan de cada día, chirríe un poco. Y es que destrozar jardines y propiedades que están cuidadas con tanto mimo me hace sentir muy culpable. Por suerte, los escenarios se regeneran, pero siento que lo de ser salvaje, que es de lo que creo que va esta saga, pega poco con el país nipón.
Pero ese mismo cuidado hace que una de las mecánicas del juego, que es la de descubrir secretos por los escenarios, sea tremendamente gratificante. Los objetos a buscar, al menos las mascotas, están diseñados de forma Kawaii, super monadas, y pegan a la perfección con el juego y con la localización japonesa. Y las visitas guiadas, en las que se nos presentan algunas de las maravillas de Japón incluidas en el juego, explotan el carisma y la belleza de un país que, obviamente, no podía implementarse 1:1, pero que ha sido perfectamente retratado por Playground Games.
Y luego, claro, están los coches. Más de 600 vehículos, DLCs y pases aparte, que localizar, desbloquear y disfrutar, con sus estilos de conducción radicalmente diferentes. Pilotar cada uno de los coches del juego es una experiencia individualizada que nos hará olvidar el concepto arcade que lo sustenta todo. Aquí los coches se abollan y los cristales se agrietan, pero los vehículos siempre están a tope, los árboles no son un obstáculo y la velocidad es innegociable. Y con entrar en el modo Foto ya vuelves a tener a tu coche tan reluciente como sacado del concesionario..
Creo que es fácil discutir que los Forza Horizon sean juegos de conducción. Es más, a mi me encantaría discutir con unas birras mediante incluso si es ajustado decir incluso que Forza Horizon 6 sea juego de coches. Un argumento que veo defendible, porque aquí los coches son muchas veces solo las caras bonitas que aparecen en un mundo abierto, que es a la postre el verdadero protagonista del juego. Pero si en vez de coches fuéramos paseando en plan mochilero y pudieras, qué se yo, comprarte diferentes bicicletas o incluso caballos, descubriendo sitios, tomando fotos y coleccionando mascotas regionales, la experiencia core del juego seguiría estando ahí.
Xbox, como compañía, está buscando su sitio, pero Forza Horizon 6 va a la suya, y espero sinceramente que no lo toquen, ni a la franquicia ni a sus desarrolladores, porque sería una absoluta catástrofe. Playground Games no hace prisioneros, y la dimensión de su videojuego está a la altura de los títulos más importantes de los últimos años. La nota, en este caso, es absolutamente irrelevante, porque ni el [100] que le pongo le puede hacer justicia.



A mí siempre me han gustado los juegos de coches, es un género que tengo entre mis primeros recuerdos videojueguiles con (agárrate, que (literalmente) hay curvas)… la recreativa Night Driver, de 1976. 😀
Y luego con Pole Position I y II, ya en los 80. Donde la segunda era objeto de culto, que aguantó muchos años en varios de los baretos heavys y punkis a los que iba. Era un clásico jugar con los colegas estando, ejem, ya «animado» de madrugada.
Después, y esto los veteranos de la peich estarán conmigo (especialmente supongo que Kris y Roswell, no recuerdo si a Ray le van los de coches, sorry), nos llegó ese Virtua Racing, en mi caso en MegaDrive, que como decía los chavales… «nos voló la cabeza». Visto ahora, y más por gente joven, parece lo más cutre salchichero del mundo. Pero cuando salió, los juegos eran de scroll lateral o vertical y no existían los títulos en 3D todavía. Algo similar a lo que nos sucedió con Super mario 64 o Tomb Raider. Hay que vivirlo para saber de qué hablo, sencillamente, corría el año 1992 y en todos los aspectos el mundo era muy diferente al actual.
Y desde ahí le di a todos los que pude de coches. Me flipó la llegada de la saga Gran Turismo, devorando las dos primeras entregas y ya más tranquilo la tercera. Luego me flipó más aún la aparición de la saga Forza, dándole duro hasta la cuarta entega. Y ojo a esto… me sirve para recordar cuando empecé con los problemas de cervicales, el título Need for Speed: High Stakes (1999), porque estaba jugándolo y lo tuve que dejar por una temporada.
Después mejoré y seguí jugando durante unos años, hasta 2015 que me dio el chungazo por el que estuve hasta en coma, y fue cuando poco a poco fui pasando de hardgamer a coleccionista. Hasta que el remake de Link’s Awakening me hizo volver, y ya de paso, naturalmente, darle caña a Breath of the Wild como muy fan de la mítica saga que soy.
De los de coches me cansé un día cuando tenía a medias Race Pro, que no tiene nada de simulador, por cierto. Pero desde el primero, los Forza Horizon me interesaron mucho más que los Forza o cualquiera de los clásicos de circuitos o incluso los nuevos NFS; aunque no me hace ni puñetera gracia que los de Xbox 360 no sean retrocompatibles, por dos juegazos como Most Wanted (2005) y The Run (2011).
Forza Horizon fue un soplo de aire fresco. La segunda entrega mejoró. La tercera mejoró aún más. Pero a partir de la cuarta la cosa ya se puso muy seria, menudo juegazo. Y qué decir de FH5… obra magna, un imprescindible.
Ahora nos ha llegado este FH6, y ambientado en Japón… oh yeah!
Lo va a petar lo que no está escrito por ser otra maravilla.
Hace mucho que no compro casi nada de salida, este sí.
¿Por qué este casi artículo-chapa del abuelo cebolleta?
Pues para seguir en la línea del «análisis» diferente, libre y fresco del amigo Kristian. Y por aprovechar una de esas veces que puedo y me apetece escribir sobre un tema que encuentro interesante. 😀
Salud y videojuegos (físicos) para tod@s.
😉
Grande Choro! Como no podía ser de otra forma, un gran catador de videojuegos como tú reconoce una Obra Maestra a la legua.
Gracias, Kris, son muchos años dándole a nuestra pasión videojueguil. Y me parece un privilegio haber tenido la suerte de asistir a su nacimiento, y ver cómo ha ido evolucionando hasta nuestros días.
De aquella recreativa del Night Driver de 1976, hasta el recién llegado Forza Horizon 6. «Madre del amor hermoso», que diría la abuela Herminia de Cuéntame… 😀
Salud, amigo, un abrazo. 😉
Otro de vuelta, Choro!
Por cierto, hablando de juegos de coches que nos volaron la cabeza… todavía recuerdo el primer juego con el que estrené la PSX… Ridge Racer 1. Insuperable. Venía de la SNES y eso parecía el futuro.
Mítico, ese es como el Sega Rally o el Daytona USA, por aquella época yo ya estaba chalao y tenía Saturn y PSX… y bien que las disfrutaba.
En esas dos me pasé Tomb Raider como tropecientas veces. Y aún recuerdo perfectamente la única diferencia que había entre ambas versiones, gráficos aparte, cierto botiquín grande…
Qué viejos somos, que nos quiten lo bailao 😉