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Impresiones con Dead Rising 2 #1: Toma de contacto




Hoy he podido jugar a Dead Rising 2 gracias a Koch Media, que nos ha hecho llegar un disco preview, y a Microsoft, que nos ha cedido una Xbox 360 capaz de ejecutarlo. No ha sido una toma de contacto demasiado larga, no más de 2 horas, pero suficiente como para recopilar una serie de sensaciones.

Sensaciones como que Dead Rising 2 mantiene el estilo, tono y sistema de juego que la primera entrega. Tanto es así, que el mayor cambio en este sentido lo he encontrado en que el sistema de guardado se ha normalizado con 3 slots. Gracias, Inafune-san.

La primera alegría nos la da el apartado gráfico, mucho más trabajado que el visto en el primer Dead Rising. Los personajes parecen más grandes, mejor animados, todo parece más detallado y el mapeado es de mayor tamaño. Eso sí, las molestas pantallas de carga entre estancia y estancia, al más puro estilo Resident Evil , siguen reclamando su cuota de protagonismo. Una lástima, porque ahí había un claro punto de mejora.

Por cierto, el cambio de escenario – el Centro Comercial da paso a una Ciudad de Vicio – no se nota en absoluto: recorrer la versión de las Vegas me ha proporcionado, al menos de momento, unas sensaciones muy similares a las que tenía recorriendo el centro de ocio. Quizá sea porque ambos estaban repletos hasta la bandera de zombies…

Multitud de armas – incluso configurables, atención al vídeo de más abajo, opciones de personalización y un montón de misiones principales y secundarias deberán combinarse con el ir salvando a la gente que nos encontremos por los escenarios y la continua búsqueda de Zombrex para curar, al menos momentáneamente, a la hijita de Chuck, el protagonista. Vamos, un stress que hace honor a lo visto en la entrega original, añadiendo un componente de dramatismo que choca con el humor negro que sigue inundándolo todo.

De momento, Dead Rising 2, a pesar de ser «más de lo mismo», no me está decepcionando en absoluto. Seguiré dándole caña y volveré por aquí para seguir explicando mis sensaciones con uno de los platos fuertes de cara al fin del verano.

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