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Resident Evil Requiem, Capcom no levanta el pedal

Resident Evil Village me dejó muy loco. Con un tono de cuento de hadas macabro, Capcom demostró que, haga lo que haga, había entrado en un estado de gracia. Un Resident Evil que no era Resident Evil, pero que, como experiencia de Survival Horror, era impagable.

Tras varios remakes de mucho nivel de por medio, llega este Resident Evil Requiem, un título que solo puede entenderse como la progresión de una serie que ha sabido subirse el listón con cada entrega.

Y es que la propuesta de Requiem, con dos protagonistas, León S. Kennedy y Alyssa Ashcroft, que ofrecen experiencias totalmente opuestas, es un nuevo giro de tuerca a la exitosa franquicia de Capcom, con una fórmula tan cuidada como magníficamente producida.

Una ambientación terrorífica

Pero a la hora de destacar aciertos de este Resident Evil Requiem, tendría que empezar por otro componente, que a la postre debería ser el más importante en el género: la tremenda y terrorífica ambientación. Jugar con Alyssa e ir acojonado van de la mano.

Cualquier ruido o atisbo de presencia zombie me ha supuesto un estrés terrible. Tanto es así, que he tenido que ir espaciando mis sesiones de juego más de lo que mi agenda recomendaría, porque no podía encadenar varias partidas seguidas debido al estrés que sentía.

Una producción de primer nivel

Técnicamente este Requiem es un juego muy cuidado. Sus dos cámaras, una en tercera persona y una en primera, permiten experimentar este noveno Resident Evil numerado de dos formas que, en la práctica, resultan casi contrapuestas.

Como la misma Capcom recomienda, la experiencia en primera persona es perfecta para Ashcroft, porque añade un punto de tensión adicional al pasar las amenazas a ser personales, al tomártelas como amenazas a tu integridad como jugador. Esto me pasó también con Resident Evil al jugarlo en Realidad Virtual: no pude avanzar casi nada. Incluso su demo, en la que ni siquiera te mueves, fue una verdadera tortura para mí.

Un gran juego de terror

Las escasas 4 horas que llevo jugadas a Resident Evil Requiem me dejan claro que es un verdadero juegazo. Si no le he podido echar más es porque no he podido, mi cuerpo ha sido incapaz de soportar tanta tensión en los trozos de Alyssa. Algo que no me impide, en absoluto, alcanzar a ver la potencia y calidad de un juego que demuestra que Capcom sigue en modo apisonadora.

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