Cómo pasa el tiempo, la pequeña DS lleva casi dos añitos en nuestras casas, tiempo durante el cual le ha dado tiempo a vender ni más ni menos que 10 millones de consolas en Europa. Recuerdo que al poco de salir a la venta tuve la ocasión de visitar y hablar con los responsables de otra máquina portátil, que no es de Sony, y me dijeron algo así como, DS, si se ha quedado técnicamente obsoleta antes de salir, en medio año habrá teléfonos móviles con mejores gráficos. Y yo les respondí lo inevitable, lo que hasta entonces no habían querido ver: y eso qué importa si los juegos son divertidos. (más…)





Qué bonita que es. Qué encanto que tiene. Nos vuelve a todos locos. Incluso a los que nunca han jugado a un videojuego antes. La conectas al televisor, le introduces el DVD y desde ese momento, en el que la Wii arrastra para su interior el disco compacto, sabes que algo casi mágico va a suceder. Y es que la primera toma de contacto con una Wii tiene mucho de magia, de risas espontáneas y de diversión a raudales. Algo pasa con ella...


Aunque sabemos que los personajillos que habitan los videojuegos no son reales sino meros pixels ejerciendo de actores, las compañías están empeñadas en dotarles de comportamientos, o al menos apariencia, con los que asemejarlos en forma y fondo a las personas de carne y hueso. Pero lo cierto es que muchas veces los pretenciosos enfoques de los desarrolladores distan mucho del resultado que permite la tecnología hoy en día. O por lo menos eso es lo que parece.
Hace un par de días leí un interesante artículo de opinión de Koiji Azawa (