Análisis de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp, dos clásicos inmortales

Veinte años no son pocos, pero son los que han pasado desde el estreno del primer Advance Wars de Game Boy Advance en nuestro país. La secuela, Black Hole Rising, llegó poco después y ahora, en pleno 2023, Nintendo Switch recibe nuevas versiones de ambos.

Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp

Nintendo Switch tiene decidido convertirse en la consola perfecta para los amantes de la estrategia y los turnos tradicionales, ya que a dos clásicos como los que tenemos entre manos tenemos que sumar nombres propios como Fire Emblem: Tree Houses, Triangle Strategy, Fire Emblem: Engage o Front Mission 1st: Remake, entre otros.

Cada no lo hace a su manera; unos apuestan por la fantasía medieval, otros por la ciencia ficción… Y en el caso de Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp nos sumergimos en un conflicto bélico de corte realista, aunque dentro de una batalla ficticia entre Blue Moon y Orange Star, bando del que formamos parte.

Es conveniente saber que más allá del apartado gráfico y algunos detalles, tanto la narrativa como la jugabilidad de ambas entregas se han mantenido intactas en estas nuevas versiones para la híbrida de Nintendo. Así que volvemos a estar ante uno de esos casos en los que los nuevos jugadores tienen una oportunidad de descubrirlos, mientras que los experimentados pueden disfrutar de los títulos de nuevo en mejores condiciones.

Las dos campañas nos ofrecen un buen puñado de horas de juego, pero la diversión no acaba ahí, ya que gracias a la Tienda de Hachi podemos desbloquear retos adicionales, matas, unidades y otros elementos con las fichas que ganamos en la Sala de Combate, en la que tenemos que superar diferentes misiones especiales —y tratar de conseguir el máximo rango, claro—. Una segunda vida para un título que de por sí ya cumple con creces.

También tenemos el Modo Multijugador, que nos permite librar batallas contra otros jugadores, ya sea de forma local con una sola Nintendo Switch o en línea, aunque solo podemos luchar contra amigos que tengamos agregados (no hay función de matchmaking). Esto, unido a la Sala de Diseño en la que podemos dar rienda suelta a nuestro ingenio y crear escenarios de batalla a nuestro gusto, extienden aún más la experiencia.

El paso por el taller de los juegos originales en Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp no va a dejar indiferente a nadie, ya que lejos queda el pixel art para apostar por el 3D y un aspecto a medio camino entre los dibujos animados y los juguetes de antaño. Todo es reconocible y la personalidad de ambos juegos se conserva intacta a nivel de puesta en escena, colores y detalles, aunque las cuestiones artísticas quedan sujetas a la valoración de cada persona.

Sin tener claro cuál de ambos aspectos visuales nos gusta más, lo cierto es que esta nueva versión resulta muy agradable para la vista, gracias a lo colorido que resulta y el hecho de que, a pesar de sacrificar la identidad de la época, ofrecer una nueva que también entra fácilmente por los ojos. Además, la banda sonora también ha sufrido cambios —más bien, mejoras— y musicalmente está a un gran nivel. Por cierto, las voces están dobladas al castellano.

En su día, tanto Advance Wars como su secuela se situaron en lo más alto del catálogo de Game Boy Advance. Ahora, más allá de las diferencias en lo que a la dirección de arte se refiere, algo en lo que quizá haya opiniones diversas, lo cierto es que Advance Wars 1+2: Re-Boot Camp es un imprescindible de Nintendo Switch. De hecho, si te gusta el género deberías salir corriendo a por él en este mismo instante. Quien escribe estas líneas considera que tanto la primera entrega como Black Hole Rising son dos obras maestras, así que la conclusión es muy clara: son dos joyas en un solo cartucho, y no deberías dejarlas pasar. [92]

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