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Bloodstained es un Castlevania con alquimia y demonios

Bloodstained

Hace pocos días miraba con gracia varios memes que hacían referencia a como habíamos vuelto al pasado. Con Toy Story, Aladdin y Hombres de Negro en las carteleras de cine y Crash Team Racing regresando triunfante a las consolas.

Un género que se ha ido modernizando

Pues parece que sí hemos viajado en el tiempo, porque Bloodstained es como tener de regreso tener de regreso a Castlevania Symphony of the Night. Bloodstained Ritual of the Night se presenta como uno de los últimos títulos que supo aprovechar el boom de Kickstarter. Aparte de Shenmue III y Psychonauts 2, no se me viene a la cabeza algún otro nombre. Con el gran Koji Igarashi a la cabeza, este juego siempre fue referenciado como el sucesor espiritual de Castlevania y vaya que cumple.

Desde que comenzamos, a pesar de no hablar de vampiros ni tener referencias a drácula o los Belmont, Bloodstained da esa sensación de ser un juego más de esta clásica y amada saga de Konami. En esta ocasión controlamos a una heroína con habilidades especiales, recorriendo un castillo traído del infierno en busca del villano.

El apartado 2D, mezclado con elementos 3D de los cuales voy a hablar más adelante, la música, las mecánicas e incluso el mapa, son señales de que estamos frente a un metroidvania como mandan los cánones. La primera hora de juego nos permite ir conociendo un poco más de qué va la trama, como utilizar las nuevas mecánicas e ir recorriendo los lugares de este gigantesco mapa.

Muchas novedades, pero la misma esencia

Para los amantes de este género y en especial a los de Castlevania, son evidentes las novedades que presenta Bloostained. Quiero comenzar con las armas, particularmente las pistolas, que no son un accesorio secundario, sino que reemplazan nuestra arma principal, al igual que las botas. Si decidimos usarlas, el personaje solo hará uso de sus patadas para atacar a los enemigos, claro que existe una gran variedad de zapatos para utilizar.

Otra de las novedades son los fragmentos. Los enemigos nos van entregando habilidades de manera aleatoria en forma de trozos de cristal, los cuales asignamos al personaje y podemos utilizar como una suerte de magia. Durante el recorrido por el castillo vamos encontrando bibliotecas que nos permiten aprender habilidades con armas específicas o incluso ahondar más en la trama.

La alquimia también juega un papel importante en Bloodstained, ya que gracias a esta podemos crear armas, fragmentos o incluso comida, lo que hace aún más importante recoger todo lo que los enemigos nos van dejando. Por último quiero hablar del apartado gráfico, el cual, creo yo, es una de las mayores pegas del juego, en especial los entornos 3D. Es común que allí el juego tenga tirones, no se puedan recoger los drops e incluso se nota como los elementos no encajan muy bien dentro de la dinámica jugable y visual.

Metroidvania en estado puro

Pero más allá de las novedades, Bloodstained es un metroidvania y eso se nota. Los escenarios, enemigos, música, los drops, los puntos de guardado, el mapa. Todo trae de inmediato ese recuerdo de Symphony of the Night. Pero hay un problema, este nuevo título de Igarashi se parece muchísimo al mencionado Castlevania. Hay enemigos repetidos, como el libro que bota las letras cuando lo destruimos. La estructura del mapa también es similar. Algunas tonadas, especialmente las de los jefes, son muy, pero muy similares.

No me parece que esto sea malo, pero si hablamos del “sucesor espiritual”, pues lo ideal nos tanto copiar lo que ya estaba, sino refrescar el concepto. Es claro que el modelo funciona y para muestra todas las calificaciones positivas que lleva el juego hasta el momento, pero tampoco al punto de copiar, porque es en serio, existen elementos del juego idénticos a lo que se ve en SOTN.

Por lo demás, vamos recorriendo el lugar, a medida que matamos los jefes nos van dando habilidades que nos permiten llegar a nuevos lugares del castillo. Recogemos cantidades innumerables de objetos y comienza la entretenida tarea de combinar armaduras, armamento y habilidades con el fin de estar lo mejor preparado posible de cara a los enfrentamientos. Como lo dije en líneas anteriores, un metroidvania de libro, que sigue siendo muy divertido.

No sobresale por su calidad

Bloodstained es muy entretenido, llevo más de 6 horas jugandolo, no he recorrido ni el 50% del mapa y viendo como pinta la cosa, no creo que el 100% sea el tope. Lo presiento porque existe un lugar dentro del castillo donde las estatuas están al revés y si el juego sigue la línea del Castlevania que he venido mencionando, seguramente sea necesario dar esa segunda pasada con todo el lugar patas arriba.

Pero si he notado algo, al título le falta calidad. Escenarios que gráficamente desentonan, los controles no responden de buena manera, es especial el uso de los análogos en los menús, enemigos que dejan drops en lugares inalcanzables, los logros en algún momento me salieron en japonés, me ha sucedido en varias ocasiones que cuando un enemigo va a soltar algún objeto, el juego se cuelga por un par de segundos. En fin, una gran cantidad de situaciones que reducen la calidad del título y que no lo hacen quedar muy bien parado en dicho apartado.

Conclusión

En el tiempo que llevo jugando Bloodstained todo ha sido diversión. A pesar de la falta de calidad del título y su excesivo parecido a Symphony of the Night, el juego sabe hacer muy bien lo que verdaderamente importa, entretener. Siempre está esa necesidad de ir a un lugar más o las satisfacción que genera derrotar a alguno de los jefes y mejor aún, esa emoción que da cuando logramos acceder a una nueva sección del mapa gracias a las habilidades adquiridas.

Creo que Ritual of the Night llega en un muy buen momento, donde el género ha resurgido gracias a nombres como Hollow Knight o Dead Cells, y que viene apalancado por un gran nombre, como es el caso de Koji Igarashi. Sí, Bloodstained tiene cosas no tan buenas, pero es tan entretenido, que se pasan por alto. Por mi parte, la cacería continúa.

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