Hollow Knight es uno de los grandes juegos de esta generación

Puede que no haya hecho demasiado ruido, pero Hollow Knight se ha convertido en una de las sensaciones del año gracias al buen hacer de Team Cherry, un estudio debutante formado por apenas dos personas.

El boca a boca de los usuarios, así como algunas críticas que lo llevan a las puertas de la excelencia han logrado que este simpático guerrero cuente con una auténtica legión de seguidores. Un ejemplo perfecto de que con muy poco, es posible hacer algo grande.

Más allá de los sueños

Nuestro viaje comienza con muchas preguntas, pero sin apenas respuestas. Nos ponemos a los mandos de un débil guerrero sin saber dónde estamos ni por qué. Al cabo de unos minutos recibimos unas coordenadas a manos de un señor de avanzada edad que parece ser el único habitante de Bocasucia, una pequeña aldea que parece ser el único lugar seguro del Reino de Hollownest.

En principio, nuestra misión parece clara: debemos derrotar a los Soñadores, aunque no sabemos muy bien quienes —o qué— son y si están relacionados con la oscuridad que se cierne sobre el reino. El juego emplea un estilo narrativo muy similar al del fantástico Dark Souls, aprovechando los escuetos diálogos y la descripción de diversos objetos para ofrecernos información.

Hollow Knight está plagado de referencias y de esos pequeños detalles que dan sentido a las cosas. En principio, lo más probable es que no os enteréis demasiado bien de la gran mayoría de cosas que suceden en Hollownest. Sin embargo, resulta muy recomendable hablar con todos los personajes que conocemos durante nuestro periplo, así como leer todas las inscripciones. Team Cherry nos ofrece un punto de vista muy original de la siempre recurrida guerra entre luz y oscuridad. La simbología y acertada escenificación de diversos elementos sobre la vida y la muerte acaban dando lugar a un mensaje muy especial.

Un continuo derroche de talento

Hollow Knight puede definirse perfectamente haciendo uso del término Metroidvania, ese popurrí de géneros que tanto nos gusta. Hollownest hace gala de una extensión y profundidad que alcanza unas cotas prácticamente inabarcables, y es que tenemos a nuestra disposición un mapeado enorme, variado y con una cantidad ingente de secretos y cosas que hacer. Personalmente, tengo claro que Team Cherry no solo ha sabido coger con lo mejor de títulos tan laureados como Metroid o Castlevania, sino que de concebir algo capaz de mirar de tú a tú a sus propias fuentes de inspiración.

Como no podía ser de otra forma, durante los primeros compases de nuestro viaje tenemos la sensación de ser muy frágiles, de estar desnudos en un mundo en el que una simple mirada es capaz de poner fin a nuestra vida. Avanzar en un lugar tan intrincado puede resultar abrumador durante las primeras horas puesto que, como en todo metroidvania que se precie, encontraremos muchas puertas cerradas, así como diversos lugares a los que parece imposible acceder. El backtracking es una de las principales mecánicas del juego, así que más os vale tener buena memoria para recordar los muchos —muchos— puntos a los que tendréis que volver más tarde.

La manera en la que vamos progresando, ya sea aprendiendo nuevas habilidades o encontrando artefactos que nos permitan ampliar nuestra capacidad de exploración ha sido resuelta con maestría. Al principio todo parece muy confuso, complejo e incluso difícil, pero conforme pasan las horas y nos vamos haciendo a los fríos y desolados parajes de Hollownest, vamos descubriendo lo bien conectado que está todo y la brillante cohesión de las diversas zonas que conforman el reino.

Una de las principales virtudes del juego radica en el excelso diseño de niveles, algo que nos hace pensar que siempre hay algo más allá. Da igual las horas que juguemos o las veces que exploremos una misma estancia, siempre puede haber algo más. En mi modesta opinión, Hollow Knight presume de uno de los mejores trabajos en cuanto a diseño de niveles jamás vistos. El único defecto que puedo achacarle es lo tedioso que puede resultar acabar recorriendo muchas veces alguna que otra zona, en el caso de que optemos por intentar lograr el 100% del juego.

Las bondades del equilibrio

A la hora de ponernos a los mandos y enfrentarnos a los desafíos que el juego nos propone, encontramos una de sus grandes virtudes en el equilibrio que ensambla el conjunto. Hollow Knight es un título relativamente difícil. Los enemigos —especialmente los jefes— y lo bien ajustados que están los saltos dan lugar a una experiencia que puede tornarse dura, pero de lo más satisfactoria. Por mucho que creamos tenerlo dominado, en cualquier momento podemos sufrir un percance, ya sea por culpa de un enemigo rebelde o por los innumerables peligros del entorno.

Charcos de ácido, muros espinosos o caídas al vacío nos acompañan en todo momento en nuestro viaje hacia lo más profundo del reino. Por su parte, los más de cien enemigos a los que nos toca hacer frente hacen gala de una variedad impresionante: caballeros con escudo y espada, bestias voladoras capaces de lanzar proyectiles o insectos de gran tamaño son solo algunos ejemplos de los incontables peligros que moran a lo largo y ancho de Hollownest.

Como resulta evidente, los momentos más intensos del juego tienen lugar durante las batallas ante los jefes finales. Cada uno de ellos cuenta con diversos patrones de movimiento y prácticamente ninguno nos pondrá las cosas fáciles. Además, la cantidad de jefes a los que debemos hacer frente es sorprendentemente elevada. Eso sí, muchos de ellos ni siquiera son obligatorios para alcanzar el final de la historia, algo igual que otros de los muchos elementos que dan lugar a la excelsa cantidad de contenido de Hollow Knight.

Por suerte, para abordar semejantes desafíos podemos —y debemos— mejorar nuestras capacidades. Por un lado, tenemos las habilidades, que nos ayudan no solo a emplearnos mejor en combate, sino a mejorar nuestras aptitudes a la hora de explorar y desplazarnos por el escenario. Por otro, también tenemos a nuestra disposición una serie de artefactos que podemos equipar, aunque no podemos utilizar tantos como nos gustaría. Estos artefactos son difíciles de encontrar y las posibilidades que nos ofrecen resultan muy atractivas: mejorar el alcance de nuestra espada, aumentar nuestra vitalidad o efectuar golpes a mayor velocidad, entre otros beneficios.

La belleza de lo imposible

Dejando a un lado las bondades jugables —que son muchas— de Hollow Knight, no conviene pasar por alto el gran trabajo audio-visual llevado a cabo por Ari Gibson y Willian Pellen, creadores del juego. Basta con echar un vistazo a un par de imágenes para darnos cuenta del maravilloso trabajo realizado en lo que a dirección de arte se refiere. Hollownest es bello, muy bello. Una belleza que se funde con la decadencia de un reino desolado, preso de una oscuridad eterna. Es impresionante la cantidad de emplazamientos que visitamos, así como la variedad de los mismos.

He de confesar que yo mismo quedé sorprendido ante semejante derroche, y es que durante los primeros compases resulta imposible imaginar lo que se oculta bajo la soledad que nos acompaña en la aldea de Bocasucia. Ciudades subterráneas, un torreón en mitad de un frondoso bosque, cavernas habitadas por temibles criaturas… El mundo que exploramos es sencillamente espectacular. El constante baile entre el triste mundo real y las formas imposibles que encontramos más allá de los sueños da lugar a un contraste capaz de hacernos soltar el mando para admirar la belleza de todo lo que nos rodea.

Por su parte, la banda sonora también juega un papel fundamental a la hora de hacernos sentir que estamos ahí. La música suena cuando tiene que sonar, así de simple. A veces, es posible vagar por los confines de Hollownest con la única compañía del sonido ambiente, como los alaridos y llantos que a veces oímos sin saber muy bien de dónde vienen o nuestras propias pisadas. Sin embargo, en las zonas más especiales del reino (mención especial a la famosa Ciudad de Lágrimas) la banda sonora hace acto de presencia y nos deleita con algunas melodías tan tristes como bellas. Como he dicho varias veces a lo largo del texto, Team Cherry siente amor hacia los pequeños detalles, y la experiencia audio-visual que nos ofrece no es más que otra de las diversas bondades de Hollow Knight.

En definitiva

La apreciación que cada persona puede tener de un videojuego es algo tan subjetivo como valorar un cuadro, una película o cualquier otro tipo de expresión artística. No obstante, hay elementos en los que la objetividad hacer incursión a la hora de someter a juicio algunos de los apartados que forman un conjunto… y Hollow Knight es muy bueno en todos ellos, así de claro. Team Cherry ha comenzado su andadura en esta industria de la forma más brillante posible: creando una auténtica joya.

Hay que dejar claro que Hollow Knight no inventa nada, pero es que no lo pretende. Las reminiscencias de grandes obras como Metroid, Castlevania y Dark Souls están muy presentes y en ningún momento tiene intención de ocultarlo. Con una jugabilidad a prueba de bombas, un diseño de niveles excelso y una factura audio-visual envidiable, tengo claro que no exagero al afirmar que estamos ante uno de los grandes juegos de la presente generación.

No quisiera finalizar este texto sin destacar —una vez más— la proeza llevada a cabo por dos personas rebosantes de talento, capaces de aprovechar al máximo los escasos recursos de los que disponían. Hollow Knight es una clara muestra de que hay cosas que no se pueden comprar; se tienen o no se tienen. [95]

  1. Buenas. El primer DLC llegó de forma gratuita, aunque son contenidos menores. Creo que habrá alguno más. En Switch la versión incluirá dichos contenidos, sin duda. Lo del formato físico ya es algo que se me escapa. Saludos.

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