Artículo: The Forgotten City, la dura ética ciceroniana

¿A quién no le va a gustar un Imperio Romano? Imagina una ciudad romana atrapada en un bucle temporal, donde cada día se repite exactamente igual al anterior. Imagina que los habitantes de la ciudad viven bajo una antigua ley mágica conocida como la Regla de Oro, que establece que, si alguien peca, todos los habitantes de la ciudad serán castigados.

Imagina que, simplemente, por pensar mal de una persona, de un vecino, condenarás a toda tu ciudad a una terrible destrucción. Imagina que toda moral fuese fruto del azar de los dioses. Tu vida está a merced de ellos. Enhorabuena, acabas de llegar a The Forgotten City (2021, Modern Storyteller), uno de los videojuegos más originales en primera persona que he jugado en los últimos meses.

Este videojuego de aventuras, desarrollado por Modern Storyteller, comenzó como un mod para el juego Skyrim y luego se convirtió en un juego independiente. La historia del juego se desarrolla en una antigua ciudad romana subterránea, donde los jugadores son transportados misteriosamente después de seguir a una mujer desaparecida.

El objetivo del juego es sobrevivir a la dura moral ajena. A medida que los jugadores avanzan en la historia, se ven envueltos en una trama compleja que incluye misterios antiguos, dilemas éticos y decisiones morales difíciles. La historia se desarrolla a través de conversaciones con los personajes, la exploración de la ciudad y la resolución de acertijos y rompecabezas. Es decir, los jugadores, es decir, nosotros, nos encarnamos en tres posibles figuras de acercamiento: un arqueólogo, un agente de fuerzas especiales, un ladrón o una persona sin memoria, que ofrecerán diferentes habilidades aprovechables durante la partida.

La narrativa en The Forgotten City evoluciona de manera interactiva. La historia se presenta a través de conversaciones con los personajes no jugables (NPC), diálogos, documentos y eventos que ocurren en la ciudad. La trama se desarrolla de forma no lineal, ya que los jugadores pueden tomar diferentes decisiones que afectan el curso de los acontecimientos y el final del juego. En cuanto a la moral, The Forgotten City muestra una variedad de dilemas éticos y decisiones morales que los jugadores enfrentamos con crudeza. Por ejemplo, algunos personajes muestran una actitud egoísta, preocupándose solo por su propia supervivencia y beneficio personal, mientras que otros demuestran compasión y altruismo, tratando de ayudar a los demás a pesar de los riesgos.

Un ejemplo de esto es el personaje de Galerius, que inicialmente puede parecer amigable y servicial, pero revela un lado oscuro cuando se enfrenta a la perspectiva de perder su posición privilegiada en la ciudad. Por otro lado, el personaje de Claudia es compasivo y busca ayudar a los demás, incluso a riesgo de su propia seguridad. Desde una perspectiva teórica, este juego se alinea con la corriente de los juegos morales, que se centran en enseñar situaciones éticas difíciles y permitir que los jugadores tomen decisiones que afecten el curso del juego y el destino de los personajes.

Esta corriente está influenciada por la ética filosófica y la teoría moral, especialmente por la ética deontológica y la ética de las virtudes, que abordan cuestiones fundamentales sobre lo que está bien y lo que está mal, así como el desarrollo del carácter moral. The Forgotten City invita a los jugadores a reflexionar sobre la causalidad moral, es decir, cómo sus acciones pueden tener consecuencias imprevistas y a menudo trágicas en el mundo del juego. Esto se alinea con la teoría ética de la responsabilidad moral, que sostiene que los individuos son responsables de las consecuencias previsibles de sus acciones, a diferencia de otros videojuegos como Call Of Duty, cuyas banalizaciones de la guerra, de la muerte y de la naturaleza humana han sido sus mayores críticas.

The Forgotten City fue nominado a Mejor Juego del Año en los BAFTA

Por otro lado, The Forgotten City aborda temas relacionados con la ética del poder y el control, ya que los jugadores asumen el papel de un personaje que tiene la capacidad de influir en el destino de la ciudad y sus habitantes. Esta dinámica plantea cuestiones sobre la justicia distributiva y el uso responsable del poder, así como sobre la ética de la intervención y la autoridad moral. Literalmente, nos convertimos en Dios, en el leal emperador Marco Aurelio o en los tiránicos Nerón y Calígula. Porque esta cuestión es importante: el juego se ambienta en la Antigüedad Clásica. Si bien todas estas teorías morales son extrapolables a otros contextos de investigación, enfocarnos en el Imperio Romano nos trae a todas las luces al desarrollo de la filosofía ética de Cicerón y de sus mayores detractores, y posteriormente a la caída de uno de los mayores imperios de toda la historia. Y todo por la moralidad.

Marco Tulio Cicerón (106 a.C. – 43 a.C.): Forense destacado de Roma, estimado poeta, filósofo y humorista, dedicado a la res publica, el deber más alto de un ciudadano romano.

Pro peccata unius multis dolebunt. Cicerón creía en la importancia de seguir reglas morales universales y en el deber de actuar de acuerdo con la razón y la justicia. Para él, la virtud era el resultado de la práctica constante de hábitos morales positivos, como la sabiduría, la valentía y la justicia. Creía que la virtud era esencial para alcanzar la felicidad y la excelencia moral, como en el videojuego. Sin embargo, sus adversarios filosóficos, como los Epicúreos y los Estoicos, tenían enfoques éticos diferentes. Los Epicúreos, por ejemplo, creían en la búsqueda del placer como el objetivo principal de la vida, mientras que los Estoicos enfatizaban la aceptación del destino y el dominio de las emociones como clave para la felicidad. Es decir, disfrutar antes de la masacre, a costa de los demás; y aceptar la tragedia como el destino, cuestiones también visibles en el juego.

Zenón de Citio (334 a. C. – 262 a. C.), fundador del Estoicismo

Los cambios sociales, políticos y económicos que ocurrieron durante la última época del Imperio Romano fueron influenciados por estas ideologías éticas y filosóficas, sobre todo, Cicerón, que fue profundamente odiado debido a sus tesis. Por ejemplo, la corrupción política, la decadencia moral y la falta de unidad dentro del Imperio Romano contribuyeron a su debilitamiento y eventual caída. Las diferentes escuelas de pensamiento ético tuvieron un papel fundamental en la forma en que los líderes y ciudadanos romanos aceptaron su sino final mientras el cristianismo y los pueblos del norte de Europa arrasaban con todo.

Y, del mismo modo que en The Forgotten City, solamente nos queda un reducto de aquella gloria que tuvo la hermosa Roma en el pasado, una cueva de las maravillas que amenaza con desaparecer a través del olvido y de la falta de responsabilidad con nuestros ancestros. ¿A quién no le va a gustar un Imperio Romano si es sinónimo de belleza, riquezas y cultura? ¿A quién no le va a gustar el poder?

Almudena Anés (Linkedin) es una narradora española especializada en arte, videojuegos e identidad. Trabaja desde la escritura para indagar la fragmentación y el simulacro.

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