Aunque tengamos que subir al Kilimanjaro o comprar un título nobiliario en Redonda, en Akihabara Blues no nos vamos a quedar sin nuestra copia de Manhunt 2. Y lo decimos muy en serio. Nos parece totalmente retrógrado lo que está pasando en torno a un producto que está destinado al público adulto y no a los niñatos maleducados a los que el Gobierno quiere alejar del juego de Rockstar.







