Reigns: The Witcher para Steam es el crossover entre la veterana franquicia de juego de cartas desarrollada por Nerial y publicada por Devolver Digital y la saga de CD Projekt RED.
El resultado es muy refrescante, pues el lore de The Witcher permite a Reigns revitalizarse, beneficiándose de su universo de personajes y situaciones. Para quien no conozca la saga, Reigns es una serie de juegos de gestión de decisiones en formato de cartas en las que el jugador debe mantener el equilibrio entre distintos poderes o facciones deslizando las cartas hacia la izquierda o la derecha, cada movimiento representando una elección que tiene consecuencias sobre cuatro indicadores. Cuando cualquiera de ellos llega al límite o se vacía por completo, la partida termina. Una fórmula sencilla pero enormemente adictiva que, entrega tras entrega, ha ido encontrando nuevos contextos temáticos en los que instalarse.
Brujos, magos y no humanos: el lore al servicio de la fórmula
A mí Reigns: The Witcher me ha mantenido atrapado durante unas cuantas horas, mientras su fórmula de juego se iba desplegando. El universo de Geralt de Rivia encaja con sorprendente naturalidad en el molde de Reigns: los dilemas morales ambiguos, las facciones en conflicto permanente y el catálogo de personajes icónicos —Yennefer, Triss, Dandelion, Ciri— se prestan de maravilla a la mecánica de las cartas. Cada encuentro es como un chupito con sabor del mundo de Andrzej Sapkowski.
El equilibrio que lo lastra
Llega un momento, eso sí, en el que el factor de la novedad se va diluyendo, y la sensación de progreso continuo se va matizando cada vez más, hasta que las nuevas bifurcaciones se convierten en caminos cada vez más complicados de recorrer sin llevar al límite alguno de los cuatro niveles que determinarán el fin de la partida: afinidad con humanos, afinidad con no humanos, afinidad con magos y afinidad al camino de un brujo.
Ese equilibrio, a pesar de ser el epicentro de la fórmula Reigns, acaba lastrando la experiencia de The Witcher, porque elimina el libre albedrío y convierte las partidas en una partida de póker en la que tienes que balancear tus decisiones basándote en el estado actual de tus indicadores y no tanto en las situaciones individuales que te vas encontrando. Una decisión que haga llevar al límite o que acabe de vaciar uno de los niveles supondrá un game over inmediato, lo que a menudo choca frontalmente con la lógica narrativa del momento.
Veredicto
Pero eso no quita que las primeras horas con Reigns: The Witcher hayan sido tremendamente divertidas y adictivas, lo que no es un logro menor para Reigns, una saga con ya muchos títulos a sus espaldas. Una colaboración interesante sin duda, cuyo atractivo dura lo suficiente como para considerarla bastante más que una anécdota.


