Thimbleweed Park no te defraudará

Llega por fin a PS4 Thimbleweed Park, la esperada aventura gráfica firmada por Ron Gilbert y Gary Winnick, responsables también del mítico Maniac Mansion. Se aprovechan del trigésimo aniversario del clásico para ofrecernos una nueva aventura que pretende transmitir todo ese buen sabor de boca que dejaron los de antaño en muchísimos aficionados de los juegos de LucasFilm Games.

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Una compañía que posteriormente sería conocida como LucasArts y que nos ofreció títulos como Indiana Jones and the Last Crusade (1989) y The Secret of Monkey Island (1990). Nuestra compañera ChicaBits ya se encargó del análisis de su versión de PC, esta se centrará en la consola de Sony.

Desde el instante inicial en el que se publicó el primer tráiler del Kickstarter, a finales de 2014, los creadores dejaron clara su intención de desarrollar una aventura a la antigua usanza, sin abusar de grandes gráficos o artificios innecesarios y a fe que así ha sido lo que han logrado crear con su nuevo estudio, Terrible Toybox. Thimbleweed Park nos sitúa en 1987 (el año precisamente de salida de Maniac Mansion) en el pequeño pueblo homónimo donde dos agentes federales deberán llevar la investigación de un asesinato en extrañas circunstancias. Pronto descubrirán las delirantes particularidades de los ochenta habitantes de una localidad en plena recesión económica, con multitud de locales y negocios cerrados y abandonados.

Nada más pasar los primeros instantes uno se siente transportado a los años de gloria del género, como si hubiésemos encontrado una aventura inédita de Lucas Arts en una capsula del tiempo y que esta fuera por un azar del destino compatible con nuestra consola. Todo está dónde y cómo se espera, con una caja con comandos de texto en la zona inferior izquierda y otra de inventario en la derecha, con todos los objetos que poseíamos o que hemos recolectado, y que a buen seguro que ya habremos intentado combinar de mil formas, a cada cual más inverosímil que la anterior.

Despertamos de este pequeño trance tras darnos cuenta de que en nuestra mano tenemos un Dualshock 4 y no un ratón y que, como es costumbre, Point and click y mando no terminan de ser buenos compañeros, aunque siempre podremos utilizar si lo preferimos un ratón compatible con la consola para una experiencia más autentica. Normalmente utilizaremos los sticks para mover el cursor por la pantalla (más veloz con el izquierdo y más preciso con el derecho) y nos moveremos a la zona apuntada pulsando el botón X, con el que también señalaremos comandos y objetos para su utilización.

Otra alternativa es utilizar el panel táctil a modo de trackpad, aunque no es una opción que se incentive demasiado. A modo de atajo, con el cuadrado podremos realizar automáticamente la acción que se destaque y con el círculo estará en nuestra mano avanzar más raudos durante las numerosas conversaciones, esenciales para desentrañar todos los misterios.

Con la cruceta tradicional nos moveremos entre los comandos e inventario y en lo que se refiere a los gatillos, los delanteros nos permitirán señalar objetos cercanos en la pantalla o movernos entre los objetos en nuestro haber y con L2 y R2 ir alternando entre los cinco personajes que llegaremos a controlar durante la aventura. Esta es una de las claves del título, será capital la colaboración entre los cuatro, ya sea realizando acciones o compartiendo objetos entre ellos, para avanzar en el juego con éxito. Tendremos dos modos de dificultad, el casual y el difícil, en el que variará la dificultad de los puzles. Si tenemos experiencia con este género es muy recomendable empezar desde el inicio en difícil, puesto que además luego no podremos cambiarlo durante la partida.

Para no perdernos, cada personaje contará con una pequeña libreta en la que escribirá sus principales objetivos por cumplir e irá marcando cuando ya lo haya hecho. Incluso nos recordarán por ellos mismos cual es su principal propósito en ese momento, si nos ven atascados, como el deber comprobar el buzón o recorrer cierta zona. Pero sobre todo se siente muy autentico, como en aquellos años. El juego en ocasiones no dudará en tomarte el pelo como jugador, te sorprenderá con giros inauditos de guión o soluciones surrealistas a problemas en apariencia más simple. En esta versión de PS4 está habilitada la sala Arcade del pueblo, donde acceder y canjear fichas (si conseguimos las fichas…) en las diversas recreativas, minijuegos simples pero que no por ello dejan de ser simpaticones y muy curiosos.

Y en cuanto a duración, variará mucho de una primera a una segunda partida. Sabiendo donde esta cada cosa y como utilizarla, puede no durar más de cuatro o cinco horas, pero de primeras, en el máximo nivel de dificultad, puede durar hasta quince el resolver todos sus acertijos y completar la narración. Estéticamente es también muy verosímil, escenarios, personajes y objetos de gran cuidado en su diseño pixelado al puro estilo de la LucasArts noventera. Una delicia, si te gustan estas propuestas menos pretensiosas en lo gráfico pero no por ello carentes de infinidad de detalles que lo hacen especial, por mucho que la nostalgia ayude a ello del mismo modo.

Por supuesto, las voces en versión original y la localización al español de inventario y diálogos son muy acertadas, así como la música, adecuada en todo momento para el juego. Thimbleweed Park demuestra ser todo aquello que pretendía, una aventura gráfica en la que la buena mano de Ron Gilbert y Gary Winnick es evidente. Divertida, ingeniosa y sobre todo, muy autentica, con una trama que parodia series como Twin Peaks o los obvios Mulder y Scully de Expediente X, así como los propios juegos de la Lucas Arts de su mejor época, lleno de mil giros y soluciones disparatadas, ofreciendo además una duración más que decente. Si te gustan las aventuras de antaño, Thimbleweed Park difícilmente te defraudará. Es casi una obra perdida de aquellas que por fin ha podido ver la luz. [82]

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