Análisis de Army of Two: The 40th Day (Xbox 360)

Prácticamente dos años después del debut de la franquicia, EA nos trae la inevitable, aunque inesperada secuela de Army of Two. Distinta ambientación (nos movemos hacia el este, a una de las ciudades con más vicio y corrupción del mundo, Seseña Shangai) pero con los mismos protagonistas y prácticamente idéntica jugabilidad, potenciada por la cooperacion online, que bebe de la ya manida fuente de la que manó Gears of War.

En esta ocasión las dos líneas de argumento que han creado los guionistas del juego nos sitúan en el Día 40, en el que por motivos que no hemos llegado a entender (porque el juego no los explica y porque realmente no interesan) la ciudad de Shangai está repleta de terroristas armados hasta la piñata, helicópteros que igual disparan que explotan en mil pedazos y rascacielos que se derrumban en una clara referencia dramática cuya comparación voy a evitar. El objetivo de Salem y Ríos es claro: avanzar y disparar a todo aquel que no esté maniatado. Y los que hayáis jugado me diréis: “también se puede amordazar a los terroristas”. Pues sí, pero ¿vais a evitar la sangre por conseguir 10 puntos en logros? Hacéoslo mirar, en serio.

El modo campaña consta de seis niveles, de algo menos de una hora de duración cada uno, en los que la acción apenas da tregua. Para ello se utiliza un sistema de cobertura tras objetos, desde los que podemos disparar tanto a cubierto como apuntando. Enemigos los hay a cascoporro y las balas con el nombre de cada uno de ellos también. El sistema de cobertura y de sprint (a pesar de que me repito más que ajo relleno de guacamole tengo que decirlo) está directamente importado del buque insignia de Xbox 360, obra de CliffyB “El Maravilloso”, pero no funciona tan bien como en él u otros títulos que también lo utilizan (y a los que vamos a llamar por su nombre: Uncharted y Uncharted 2). El comenzar y parar de sprintar, el refugiarse tras una cobertura cuando estás al lado de ella o incluso el apuntar tras ciertas esquinas ocasiona algunos problemas en el control que hacen que la respuesta en ciertos momentos sea más lenta de lo necesario, lo que implica quedarse vendido en medio de un tiroteo. Fallos pequeños pero que afectan a la fluidez de la acción.

El sistema de “atención” de Army of Two se mantiene en The 40th Day y si uno de los personajes encara los combates de forma poco discreta, los enemigos se fijarán en él y comenzarán a centrarse en terminar con su vida, lo que puede ser aprovechado por el otro jugador para rodear el escenario y pillarlos por sorpresa. En los niveles de dificultad más elevados y jugando con compañeros online es importante dividirse para vencer. Si preferís jugar la campaña en solitario, la IA se encargará de que el compañero lo haga lo mejor posible y prácticamente siempre toma las decisiones correctas, incluso es capaz de sacrificarse para revivirnos si besamos la lona. No podemos decir lo mismo de la IA enemiga, que es capaz de ofrecer algunos momentos con un nivel espectacular en los que parece imposible fulminar a esos cuatro terroristas bien posicionados que nos disparan en cuanto asomamos la carita, pero también ofrece momentos de bajona cuando es incapaz de vernos cuando llegamos por un lateral o incluso es incapaz de dispararnos cuando nos acercamos demasiado a los enemigos.

El modo campaña en sí no tiene mucha sustancia, ni en duración, ni en variedad, ni a nivel argumental, pero es divertido por su simplicidad, sus grandes dosis de acción y porque si optas por jugarlo online con un amigo es difícil no pasarlo bien masacrando a medio Shangai a balazos. Hay algunos detalles en la mejora de inventario y en la personalización de armas bien implementados pero en líneas generales podemos decir que de una manera global a Army of Two: The 40th Day le falta personalidad. Es brutal, hay mucha acción, muchos combates pero hay algo en él que no termina de enganchar. Posiblemente sea una combinación de factores que repercuten en la impresión que queda del conjunto. Hablo de la ausencia de historia, la prácticamente nula variedad de enemigos, la linealidad de los escenarios o la simplicidad de los objetivos a desarrollar. Divertido en los tiroteos, pero insustancial.

En cuanto a opciones online, además de la ya mencionada campaña cooperativa podemos pasar el rato en un divertido Deathmatch cooperativo, un capturar la bandera, una misión de control de zonas y en el ya clásico zona de guerra en la que reina el frenetismo con objetivos que varían constantemente. El juego online es más dinámico en algunos aspectos que en el modo campaña. Se tarda menos en revivir a los compañeros, hay mayor igualdad en las armas y siempre es más interesante enfrentarse a gente que sabe lo que hace. Le falta la profundidad, capacidades de personalización y recompensas que hacen que uno siga jugando a él un año después de comprarlo, pero para unas partidas con un compañero conocido puede resultar entretenido.

Poco más podemos añadir en la conclusión. Gracias a EA por el doblaje al castellano (aunque hubiéramos preferido que hubiera sido Mass Effect 2 el que llegara españolizado en las voces) para un título que no tiene la capacidad de sorprender que tuvo su primera parte, que a nivel técnico está peleándose con la clase media del sector, que resulta entretenido si disfrutas del cooperativo online con un amigo, pero con una campaña corta y al que le falta carisma para mejorar su valoración.

  1. Pues es un juego que me ha enganchado como pocos. Me gusta el análisis, pero no comparto la opinión sobre la supuesta falta de personalidad, ya que creo que suple otras carencias debido precisamente a la personalidad del jueg y el carisma de los personajes.

    Y sobre “diréis: “también se puede amordazar a los terroristas”. Pues sí, pero ¿vais a evitar la sangre por conseguir 10 puntos en logros? Hacéoslo mirar, en serio.

    Hombre, siempre puedes esposarlos, conseguir el logro y depenarles con la 9mm una vez en el suelo. Como decía Hannah Montana “you get the best of both Worlds”

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