He sido Seguero de toda la vida, pero debo reconocer, bajito y a regañadientes, que dediqué muchas horas a ayudar al redondo fontanero italiano a encontrar a su dichosa princesa. Mi primer encuentro fue con su juego, en escala de grises, en la pantalla verde de Gameboy classic y siempre negaré haber disfrutado, como lo hice, de aquel juego. (más…)



