Desventuras en Red Dead Redemption 2

Si una cosa se puede decir de Red Dead Redemption 2, es que el juego no ha dejado indiferente a nadie. Notas perfectas y gente alucinada con el juego. Y luego un pequeño rumor de críticas al juego, gente que no le parece un juego de 10, no sólo por el inicio lento que tiene, sino por ciertas mecánicas que no acaban de encajar a todos los jugadores.

Pero hay cosas que estamos todos de acuerdo. Y es que Red Dead Redemption 2 es una aventura, en la que en cualquier momento te puede pasar algo. Os voy a contar mi situación más loca, que me dieron ganas de apagar la consola y lanzarla por la ventana…

Pago una pequeña multa que tenía pendiente para poder ir tranquilo. Hago una misión y desbloqueo a un señor al que puedo venderle diligencias. Bien, una cosa más. Voy a dar un paseo a ver si cazo algo, y cruzando un puente me encuentro un grupo de asaltantes que quieren robarme y matarme.

Bien, ningún problema. Desenfundo y con el Dead Eye me los cargo a todos. Los saqueo y junto un buen botín. Unos cuantos dólares, relojes y hebillas. Además, una caja fuerte con más dólares. Perfecto, la verdad.

Pero un momento… Si es una diligencia lo que han usado para bloquear el camino y obligarme a parar. Qué demonios, me pilla lejos, pero voy a llevármela y la vendo. Seguro que me dan unos buenos dólares por ella.

Me subo a la diligencia y me pongo rumbo al comprador. Mi caballo se queda detrás, pero por suerte lo llamo y se pone a seguirme. Día redondo, con mis dólares, mis objetos, mi diligencia y ninguna multa por el horizonte. ¿Se puede pedir algo más?

Paso por una ciudad, y se me pone delante otra diligencia. Frena un poco más que yo y le pego en una rueda. Pero la diligencia no se rompe y tampoco atropellamos a nadie. Bien, pienso, pero de repente… ¡Se busca! Por vandalismo.

Mierda, tengo que pararlo que acabo de pagar la multa y no quiero pagar otra. Probablemente lo podéis intuir, pero aquí cometí un “pequeño” error de cálculo.

Lo sigo con la diligencia y le amenaza. Como sabréis, muchas veces simplemente con amenazar un testigo se lo piensan y ya no te denuncian. No fue el caso, sacó una escopeta y me disparó. ¿Si? Saco la mía y lo mato. Acto reflejo. Y mala idea. Porque como he puesto antes, estaba pasando por una ciudad. Se busca por asesinato… Y claro, aquí ya no había un testigo, había como 5 o 6. Nada, sigo el camino y me pongo rumbo a mi destino.

Me ha pasado muchas veces, con salir de la zona de conflicto todo resuelto. Luego pagaré la multa. ¿Verdad?

Sólo que esta vez no iba subido a lomos de mi caballo, una yegua preciosa que adopté cuando su dueño murió a mis manos (no pretendía venderme un mapa por 10 dólares, el muy pillo…). No, esta vez iba en una diligencia. Así que no pude salir a tiempo de la zona roja. Y se abalanzaron sobre mí, varios agentes de la ley.

Nada, Dead Eye y hago cuenta de ellos.  Pero claro vienen más. Intento recargar el Dead Eye tomándome algo, pero no me da tiempo. Me siguen disparando y si no salgo huyendo al final me acabarán matando. Así que tomo una decisión difícil, abandonar la diligencia y huir en mi veloz yegua.

Así que nada, bajo de la diligencia y pongo camino a mi yegua. Por el camino disparo a un agente que se acercó demasiado. Me subo a mi yegua. Otro agente cerca, consigo matarlo. Empiezo a correr, entre disparos, la vida bajando cada vez más pero no me da tiempo a tomar nada.

Parece que estaba cerca de conseguir huir. Pero no, de repente, un disparo alcanza a mi yegua y me tira al suelo. La mira y me salta la opción de reanimar. Lo intento, pero los disparos no me dejan terminar, la vida ya en rojo, a nada de morir. A la desesperada, abandono a la yegua moribunda, y salgo corriendo a ver si soy capaz de dejarlos atrás. Pero claro, si con la yegua me alcanzaron, a pie era imposible. Así que me dan el golpe de gracia y acaban conmigo.

Pantalla de carga. Bueno, si podía reanimar a la yegua no estaba muerta, ¿no? Error. Aparezco con un caballo nuevo. No era mi yegua. Miro las estadísticas, y claro, de pena comparadas con la yegua. Y el cartel de se busca. 150 dólares. ¡Pero si no tengo tanto dinero!

Día negro… había perdido mi yegua, la diligencia y tenía una multa que no podía pagar. Con ganas de tirar la consola por la ventana intento pensar que la cosa no podía ser ya peor. Lo único que podía hacer era ir al establo, cambiar el caballo, vender los objetos y pagar la multa.

¿Qué no podía ser peor? Resulta que con una multa tan alta empezaron a aparecer grupos de agentes buscándome, caza recompensas… ¡¡No podía acercarme al establo!!

Os digo la verdad, en ese momento quité la consola. Porque daba la impresión de que todo lo que intentaba me salía mal. Más tarde lo arreglé, salté a otra zona en la que no me pedían recompensa, cambié el caballo y pagué la multa.

Pero este es un claro ejemplo de cómo Red Dead Redemption 2 es un juego vivo. Cada uno de los jugadores va a vivir su propia aventura. Y aunque es un juego con defectos, son este tipo de cosas las que lo hacen un juego tan grande.

¿Y a vosotros? ¿Os ha pasado alguna anécdota parecida?

  1. Mola la historia, me encanta que los juegos tengan una buena ambientación, que tengan vida y que consigan sumergirte en el juego de tal forma que desconectes por unas horas del mundo real.

    Y en esto Rockstar y especialmente los RDR (y los GTA) son siempre caballo ganador.

    Por cierto, hablando de caballos…

    Hay un cruce de caminos en Red Dead Redemption 2 que hace arder a los caballos
    https://www.vidaextra.com/accion/hay-cruce-caminos-red-dead-redemption-2-que-hace-arder-a-caballos

    😀

Deja un comentario