Los juegos de NMC: miedo y píxeles con El Conde Lucanor

Tres monedas de oro, un pan duro, el bastón de tu abuelo y un delicioso queso. Con esas pertenencias, llega el momento de marcharte de casa, hastiado ante la pobreza en la que vive junto a su madre. Eres Hans, un joven muchacho con 10 años recién cumplidos, y aquí comienza El Conde Lucanor.

El Conde Lucanor

Y todo empezó…

El Conde Lucanor es uno de los tres juegos en el haber de la empresa española Baroque Decay. Quizá no os suene este, pero a lo mejor su título más famoso, Yuppie Psycho, os haga caer en quienes son. Juegos con un píxel art muy cuidado e historias interesantes como carta de presentación nos dicen bastante del potencial que esta compañía tiene. Pero no vengo a venderos la compañía ni nada similar, solo vengo a hablar del juego en particular.

La historia detrás del porque voy a hablaros de este juego es sencilla y un poco patética: me lo compré hace casi dos junto con la Switch y no lo había ni abierto. Estuve viendo los juegos que tenía pendiente de completar y, por fin, decidí darle una oportunidad. ¡Y eh, no me arrepiento! Cortito, interesante y, desde luego, escalofriante. Una combinación muy chula y me reí mucho cuando en Twitter le comenté el juego a Masahiro Ito en una respuesta y le picó la curiosidad.

El cabrero descabezado

Píxeles de terror

Nunca hay que subestimar el poder de una ambientación bien planteada y con el toque de diseño que convierte los puzles y los enemigos en inquietantes. Jugar a este juego como lo hice yo, a las cuatro de la madrugada y a oscuras la verdad es que te choca más y, cuando por fin te encuentras a ese ser terrible, el omnisciente Camarlengo Rojo… pues oye, un poco de caquita si te haces, para que os voy a engañar.

Jugablemente no es algo innovador ni especialmente desafiantes. Los puzles en sí son divertidos por esa aura de tensión constante, pero tampoco son muy complicados, haciendo uso de objetos que encontramos a lo largo de nuestra aventura para, de un lado para otro de la mansión de Lucanor, podamos ir encontrando los objetos que nos permitirán alcanzar nuestro objetivo: una audiencia con el mismísimo Conde Lucanor.

Hans siendo atacado

La oscuridad da miedito

Y precisamente es en los objetos otro de los puntos que añaden terror al gameplay. Para avanzar, todo el castillo está oscuro, pero podremos iluminarlo colocando velas a lo largo y ancho del castillo para alumbrarnos el camino y, con una vela en la mano, tendremos un pequeño halo de luz alrededor de nosotros que nos permitirá ver un poco nuestro camino. Si no jugamos con las velas, creedme que os arrepentiréis más pronto que tarde.

Los horrores que alberga el castillo solo serán visibles gracias a ellas. Posicionarlas correctamente no solo os ayudará a orientaros sino también a esquivarlos. Las puedes recoger y recolocar las veces que quieras, el juego no busca joderte con ello, sino que de hecho te alienta a reutilizar los recursos. El único que verdaderamente deberás reutilizar, porque encontrarte al Camarlengo Rojo en una esquina es lo último que quiero que me vuelva a pasar, por el bien de mi Switch que casi se va al suelo.

Puto Camarlengo Rojo

Un castillo de ensueño

Un detallito curioso además del juego es el como aprovecha la ambientación para jugar con la música, pero dándole el contexto retro que refleja el arte del juego. Los temas son todas por sintetizador emulando un órgano, lo cual le da ese tono tan oscuro y, a su vez, son versiones casi todos (o al menos, hasta donde yo reconozco) de temas clásicos. Por ejemplo, la canción que suena cuando hablas con una persona en los calabozos (que no diré quién es por tema de spoilers) creo que es de Bach, y tengo la sensación de que todos los demás son arreglos del compositor alemán, pero tampoco estoy seguro. Mis estudios no llegan a tanto, pero les tengo que preguntar porque tengo esa impresión.

Y hablando del apartado artístico, ¿cómo no encajar unas composiciones tan medievales con unos elementos espeluznantes? Yo no se vosotros, pero esas cabras mutantes dan bastante pánico, y cuando entramos en las zonas más recónditas del castillo, las cosas chungas aumentan. Para terminar el comentario del juego, una cosa que me ha hecho especial gracia son los diferentes finales que tiene el mismo según lo que hagas al final. Yo hice cuatro, no sé si habrán más, pero lo bueno es que la diferencia entre hacerte uno u otro es ridícula en tiempo, por lo que es un añadido que no te obliga a rejugar más de 5 minutos.

Hans de cerca

Reinventando un clásico

Me hace mucha gracia como Baroque Decay ha cogido una historia clásica de mi tierra, El Conde Lucanor de Don Juan Manuel para dar contexto a una historia de miedo completamente alejada del original del siglo XIV. Un juego pequeño, cortito y una pequeña joya que merece bastante la pena. A mí, al menos, me ha gustado, y por el precio es muy recomendable.

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