Impresiones con Catherine, el Bayonetta de los juegos de Puzzles



Gracias a la Xbox 360 debug que Microsoft nos ha cedido y a la confianza de Koch Media enviándonos una versión beta, llevo unos días de vicio loco a Catherine, un juego que me ha sorprendido muchísimo. Y para bien.

Con una personalidad muy cercana a Bayonetta, Catherine se revela como un plataformas que baila sobre un argumento poco habitual en un videojuego: un triángulo amoroso. Aunque, realmente, en Catherine hay poco material que ya se haya visto en ningún otro lado. El argumento gira entorno al prota, Vincent, su novia, Katherine, y su relación con el alter-ego liberado sexualmente de esta, Catherine. La lucha interior de Vincent por decidirse entre una y otra le pasará factura y será la causa, aparentemente, de que por las noches experimente unas pesadillas que lo flipas – que a efectos prácticos serán los momentos en los que tomaremos el control. El resto del juego será de palomitas, pues presenciaremos cinemáticas de nivel de Anime en la que se nos irá contando una historia que, con no demasiados retoques, podría ser la base de la próxima cinta de Lynch, ovejas incluidas. Lo jodido del caso es que si el prota muere en uno de esos sueños morirá en la vida real. Una idea similar a la vista en Matrix y Pesadilla en Elm Street pero con un enfoque surrealista muy nipón. Cuando veáis las ovejas ya me entenderéis, ya…

Si no escalas, mueres
Catherine es, en la primera toma de contacto, algo difícil, por usar un eufemismo. Por ponerte un ejemplo, sólo en la primera fase he invertido unas cuantas horas para intentar superarla en el modo de dificultad Normal. Al final me he tenido que cambiar a fácil y la cosa ha llegado a mejor puerto. Viendo el panorama, el Difícil se lo dejo para aquellos a los que les haga falta.

La parte central de Catherine, al menos en lo referente a la parte interactiva, consiste en ir escalando cubos para llegar a la parte más alta de los niveles, donde se encuentra la salida. Bajo esta premisa básica se esconde una mecánica de juego con una gran profundidad que permite al jugador un gran margen de mejora. Para poder superar los niveles deberás concentrarte en el trabajo con los bloques, en la forma de moverte, en los que dejas atrás, en los movimientos que hayas realizado previamente – que podrás deshacer pulsando el botón «Select» – y un buen número de factores extra que tendrás que tener controlados para poder avanzar en la aventura. A medida que vayas jugando fases adquirirás mayor soltura y podrás escalar más rápidamente, lo que proporciona una reconfortante sensación de que estamos haciendo las cosas bien. Las monedas posibilitan el adquirir items, aunque afectarán negativamente a la puntuación final del nivel, y desbloquear nuevas opciones de juego. Para conseguirlas, deberás ascender tan rápidamente como puedas. A mayor velocidad, mayor número de monedas conseguirás. Aparte, podrás recoger las monedas que estén desperdigadas por el escenario. Un sistema de juego viciante que apela a la superación personal, con un guiño al espíritu de los juegos clásicos y al reto de intentar alcanzar el oro en cada fase..

En Catherine, como en tantos otros juegos, hay un medidor de bien-mal que evalúa nuestras acciones y decisiones. Este medidor, básicamente, tenderá a la maldad cuando escojam
os alejarnos de la relación con nuestra actual pareja, Katherine, y nos dejemos tentar por los encantos de Catherine.Este medidor se afectará por las decisiones que vayamos tomando, como por ejemplo los mensajes que enviemos con el móvil a otros personajes, mensajes que podremos controlar dependiendo de cómo queramos interaccionar con ellos con un sistema de frases encadenadas muy resultón que me extraña no haber visto en ningún otro juego. Otra cosa que me ha llamado la atención es que entre nivel y nivel pasaremos por un confesionario en el que se nos formulará una pregunta para evaluar nuestra personalidad – o la que queramos imponer a Vincent. Estas preguntas, por lo que parece, se han realizado también a personas reales por internet, y tras contestar cada una de ellas podremos tener acceso a las estadísticas de respuesta divididas por sexo. La diferencia de pensamiento que se extrapola de los resultados es, como poco, curiosa y se juega con ella para sustentar el atractivo del argumento de Catherine.

Los hay que han catalogado a Catherine como un juego picante, casi del nivel de Dead or Alive Xtreme Beach Volley. Por lo que llevo jugado he de decir que esa apreciación no es correcta. Catherine insinúa sexualidad, pero lo que es mostrar chicha, más bien poca, más allá de algunas imágenes muy puntuales. Eso sí, Catherine hará las delicias de los amantes de los juegos que rezuman espíritu japonés por los cuatro costados. Pero encima conjuga un argumento intrigante con una adictiva jugabilidad. Si te gustan los puzzles y estás enamorado de Japón, prepárate a descubrir el 10 de febrero fecha de lanzamiento española– una pequeña joya de las que ya casi no quedan.

  1. Entonces a la hora de jugar, la mecánica está basada completamente en esos videos que se han visto de subir por los cubos? No estaba muy enterado sobre el juego, que bajón, creía que eso era una especial de bonus o nivel especial xD

    • La mayor parte es así. Llevo 8 horas de juego y las fases principales consisten en eso. Luego en las partes interactivas se trata más como una aventura, aunque la parte interactiva es únicamente conversacional.

      • hummm… me atrae por la estética y porque me parecia divertido pero creo que me esperaré a verlo barato o a probarlo antes para ver si no me aburre.

  2. A este juego yo también le tengo muchas ganas. Además, sale un mes antes que el Mass Effect 3, así que me viene perfecto. Me paso el Catherine en Febrero en mi PS3, y el Mass Effect 3 en marzo en PC 😉

  3. Huelga decir: «te lo dije, te lo dije durante todo el jodido 2011, Kristian»…

    … pero si. Te lo dije.

    -yo me convierto al iPhone y tu a ATLUS. al final, ganan los fuenos xD-

    Por lo que yo sé:

    – Voces en japones original / doblaje inglés.
    – Subtitulos en castellano.

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