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Vampire Crawlers, que alguien me saque de aqui

vampire crawlers

En estas épocas donde muchos buscan conseguir un trozo del pastel dentro de lo que es popular y rentable resulta difícil encontrar propuestas que no son solo una mera copia. Cuando se anunció Vampire Crawlers lo vi como eso, aprovechar el impulso de Survivors adicionando cartas. El resultado me ha sorprendido y no he podido salir de ahí.

Mucho más que spin-off

Definitivamente Poncle conoce su juego. Con Vampire Survivors nos entregaron un roguelike rápido, entretenido y con mucha nostalgia, porque muchos de sus elementos visuales recuerdan esas primeras entregas de Castlevania.

El éxito fue descomunal y con Vampire Crawlers han decidido dar un giro de tuerca. Pero no de esos pequeños, que aprovechan el entusiasmo para sacar más dinero. Aquí es aprovechar la formula, mantener el lore, pero dotarlo de mecánicas diferentes e igual de adictivas.

Este es un juego diferente en muchos sentidos. Ya sea ritmo, estrategia y mecánicas, al que uno se adapta con facilidad y que engancha rápido porque recompensa fácilmente. Claro, llega un punto donde es más exigente, pero llegados a ese momento es difícil poder salir.

Cartas vs monstruos

La premisa de Vampire Crawlers es sencilla. Tenemos un mazo con cartas que nos otorgan habilidades pasivas, hacen daño, otorgan protección o potencian algunas habilidades. Estas últimas son los héroes, que se activan con cartas de cierto color.

En cada turno tenemos un límite de mana a usar y la armadura se reinicia al final de cada turno al igual que el multiplicador, que aumenta según el consecutivo de maná usado. Es decir, al jugar una carta que cuesta uno de mana, luego una que cuesta dos y después una que cuesta tres, la siguiente carta multiplica su habilidad por tres.

Al frente tendremos diferentes enemigos y en diferentes cantidades, la mayoría ya conocidos de Survivors, lo que significa algunos jefes intermedios y un big boss que puede complicar las cosas. Su ataque se indica en la parte superior de la pantalla y es muy importante tenerlo presente, ya que al final de nuestro turno es cuando se aplica su daño.

Ir y volver

No podemos olvidar que Vampire Crawlers sigue siendo un roguelike, así que las cartas serán repartidas siempre de manera aleatoria. En nuestros recorridos iremos encontrando nuevas cartas, habilidades o mejoras de pasivas que una vez terminada la iteración regresarán a su estado original, a menos que se vayan mejorando en la sección correspondiente del menú.

El juego al inicio recompensa rápidamente, así que siempre tendremos a disposición nuevos personajes, dinero para comprar mejoras o incluso nuevos niveles en los escenarios ya superados, los cuales cuentan con más secretos y oportunidades de mejorar.

El final de cada partida significa revisar el botín, replantear la estrategia y definir los elementos que pueden ser útiles para derrotar a enemigos más poderosos o que requieren recursos particulares que pueden otorgar ciertos héroes.

Lento pero no aburrido

La diferencia de ritmo entre Vampire Crawlers y Survivors es abismal. En el segundo permanecer quieto no es opción, mientras que aquí tomarse su tiempo para definir alguna estrategia puede resultar trascendental.

En algunos casos incluso no atacar durante un combate termina siendo buena estrategia. Hacer más daño en vez de acabar con todos los enemigos a la vez o gastar el maná en armadura y no sacrificar la salud por un ataque contundente del enemigo son opciones validas y generan más recompensa que el simple fin del combate.

Es muy sencillo agarrarle el ritmo al juego y ofrece tantas victorias tempranas, que insisto, cuando te das cuenta es difícil poder salir de allí.

Me trago mis palabras

Debo decir que del desinterés inicial he pasado a un agrado general por Vampire Crawlers. El equipo encargado del desarrollo ha sabido tomar el lore y el estilo visual de su primer juego para adaptarlos a las mecánicas de cartas que propone y que siga siendo divertido.

Si a eso se suma que esos componentes jugables son supremamente sencillos de aprender y que el juego sorprende con todo lo que se puede combinar, preparar o descubrir, terminamos con un juego sumamente adictivo y entretenido, que entrega horas y horas de diversión.

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