Análisis: Revivir las aventuras de Crash no tiene precio

Los años 90, esa época donde la rivalidad entre consolas alcanzaba su máximo esplendor con campañas publicitarias donde cada compañía sacaba a relucir sus bondades y aprovechaba la ocasión para atacar a la competencia.

Las mascotas, siempre han formado parte de esta rivalidad, sirviendo como principal reclamo para que el jugador decida entre un sistema u otro. Nintendo y SEGA, tenían a Super Mario y Sonic respectivamente, siendo los estandartes de la Industria. Pero tras la llegada de Sony al mercado a finales de los 90 con PlayStation, esta necesitaba una imagen con carisma para su consola. Y ahí, en teoría, es donde entraba Crash Bandicoot.

Tras la trilogía original plataformera y dos títulos como Crash Team Racing y Crash Bash, el marsupial se convirtió en uno de los personajes más queridos para una nueva legión de jugadores, pero el salto a la siguiente generación trajo que alocado personaje se desvinculara de Naughty Dog, además de la marca PlayStation, causando una caída cuesta abajo y sin frenos en cuanto a calidad y popularidad. Tras tantos años en el olvido, Activision junto a Sony han recuperado la trilogía original en una recopilación de remakes llamada Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, que un año después de su lanzamiento, deja atrás la exclusividad temporal de PS4 para reestrenarse en las demás plataformas restantes.

Cajas, Fruta Wumpa y saltos milimetrados

Saltos, saltos y más saltos. Eso es lo que define a Crash Bandicoot y al género de los plataformas. A diferencia de otros títulos, el marsupial apuesta por fases con un desarrollo tanto en 2D con scroll lateral, como en 3D de forma lineal. Todos estos tramos están repletos de cajas, fases de bonus, además de diferentes peligros como trampas y enemigos, que por supuesto, habrá que superar saltando. Para poner las cosas más fáciles, nuestro marsupial cuenta con la ayuda de Aku-Aku, que nos protege de los golpes de cada amenaza.

Esta base se mantiene en las tres entregas incluidas en Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, aunque desde Crash Bandicoot hasta Crash Bandicoot 3: Warped, hay una palpable evolución jugable. El primero, como es obvio, sienta las bases de la trilogía, además se convierte en el más díficil de los tres. En cambio, la segunda entrega mejora la formula con nuevos movimientos y mayor variedad en los niveles. Por último, Warped es el favorito de muchos por la gran variedad de situaciones y el exquisito diseño de sus niveles, ofreciendo fases de todo tipo, como una carrera de motos, pasando por tramos a lomos de un adorable tigre o las poco agradables fases submarinas.

Todo lo que hizo grande a la trilogía se mantiene intacto, aunque Crash Bandicoot N. Sane Trilogy se aleja de ser más que un lavado de cara nostálgico para añadir nuevos ajustes, algunos de ellos introducidos en su segunda entrega; como el sistema de guardado manual en el mapa, y la repetición de las fases de bonus en caso de fallo. También se cambia el límite de muertes para obtener la gema en cada nivel e incluso tenemos la posibilidad de elegir a Coco, la hermana de nuestro marsupial, como segundo personaje jugable. Crash Bandicoot es sin duda, el juego que más se beneficia de estas mejoras, mucho más justas para el jugador, pero eso sí, sigue siendo igual de desafiante que en el año 96.

Un regreso por todo lo alto

Cabe destacar que como es lógico, la versión de Nintendo Switch es la menos potente, pero en cambio, gana portabilidad. El recopilatorio tiene un rendimiento de 30 fps estables, junto a una resolución de 720p en Modo TV y 480p en su modo portátil. A pesar de una resolución un poco borrosa en este último modo, el trabajo realizado lo convierte en una versión muy digna para la consola híbrida, siendo muy destacable en la televisión y que incluso se permite hacer uso de la vibración HD de los Joy-Con.

Por lo demás, el recopilatorio nos llega de una forma casi idéntica a como lo hizo el año pasado en su lanzamiento en PS4. Y comentamos que es similar por el gran añadido que es Future Tense, un nuevo nivel desarrollado por Vicarious Visions para la ocasión, que ya se encuentra disponible en todas las versiones y reafirma que Crash está en buenas manos.

Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es un torbellino de nostalgia. El marsupial vuelve de la mejor forma posible gracias a Vicarious Visions y Toys for Bob, siendo esta última la encargada de la versión de Nintendo Switch. El trabajo realizado para la versión híbrida cumple con creces, siendo un título que aunque se disfrute mucho más en Modo TV por su resolución, de forma portátil, no es un desastre, aunque la cifra de 480p suene mal. Tres juegos en uno, un marsupial chalado y saltos, muchos saltos. Si buscar revivir esos momentos de antaño con el alocado bandicoot, Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es más que recomendable. [85]

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